Las paredes oyen · Unidad 13 de 43

Escena XV.

Texto completo en español de una edición de dominio público con fuente y huella registradas.

_Doña Lucrecia, don Mendo y Ortiz._

DOÑA LUCRECIA.

(_Saca un papel, y muéstralo a don Mendo_). ¿Conoces este papel?

DON MENDO.

Yo, Lucrecia, lo escribí.

DOÑA LUCRECIA.

Junta lo que has hecho aquí con lo que dices en él. Traidor, fingido, embustero, engañoso, ¿a ti te dan apellido de Guzmán y nombre de caballero? ¿Qué sangre puede tener quien tiene pecho traidor? ¿Es hazaña de valor engañar una mujer?

DON MENDO.

Oye, señora...

DOÑA LUCRECIA.

No muevas esos fementidos labios, que intentas nuevos agravios con satisfacciones nuevas.

DON MENDO.

Pues ¿qué quieres?, ¿condenarme, sin oír satisfacción por solo una presunción?

DOÑA LUCRECIA.

¿Qué disculpa puedes darme? ¿Presunción llamas, traidor, esta tan clara probanza de mi agravio y tu mudanza?

DON MENDO.

En lo que fundas mi error, fundo la satisfacción: ¿no te dijo de mi parte tu escudero, que de hablarte deseaba una ocasión, donde el descargo sabrías del recelo que te abrasa? Tuve aviso de tu casa que a ver tu prima salías, y vine a esperarte aquí, y adelanteme en llegar, por no dar que sospechar, viéndome venir tras ti. ¡Mira por qué me condenas!

DOÑA LUCRECIA.

¿De modo que te disculpas multiplicando tus culpas y acrecentando mis penas? Causa doña Ana mi daño, ¿y con hallarte con ella das remedio a mi querella?

DON MENDO.

Porque fuese el desengaño en su presencia más fuerte.

DOÑA LUCRECIA.

¿Qué desengaño me diste?

DON MENDO.

Como tu pena encubriste, no quise hablando ofenderte; mas ten cierta confianza, para asegurar tus celos, que en el orden de los cielos, antes que en mí, habrá mudanza. Tuyo soy.

DOÑA LUCRECIA.

Las obras creo.

DON MENDO.

Presto, con la voluntad de tu padre, su verdad te mostrará mi deseo.