Las paredes oyen · Unidad 25 de 43
Escena X.
Texto completo en español de una edición de dominio público con fuente y huella registradas.
Decoración de calle.
_Don Mendo y Leonardo._
DON MENDO.
¿Qué es esto, suerte enemiga? ¡Por tan falsas ocasiones, tan verdadera mudanza en voluntad tan conforme! ¡Que pueda ser quien me ha dado los más estrechos favores, a mi acusación de cera, y a mi descargo de bronce! ¿A mis contrarios escuchas? ¿A malos terceros oyes? ¿A mí el oído me niegas? ¿A mí la cara me escondes?
LEONARDO.
Con la pasión no discurres; ¿posible es que no conoces que tan extraños efetos a mayor causa responden? No por las culpas que dice, hay mudanza en sus amores; antes por haber mudanza aquestas culpas te pone. Que si el enojo que ves causaran tus sinrazones, no tan resuelta negara los oídos a tus voces; que a quien obligan ofensas de quien ama que se enoje, las satisfacción desea cuando la culpa propone. Doña Ana no quiso oírte, y así me espanta que ignores que culpas ha menester, pues huye satisfacciones; y el que anda a caza de culpas intención resuelta esconde, y pretende dar color de castigo a sus errores.
DON MENDO.
Bien imaginas.
LEONARDO.
Señor, ciego estás, pues no conoces su desamor en su ausencia, su engaño en sus dilaciones. Dilató por las novenas el matrimonio: engañote; que no hay mujer que al amor prefiera las devociones. Con secreto caminaba a otro fin su trato doble, y por si no lo alcanzase entretuvo tus amores. Ya lo alcanzó, y te despide sin que en descargo le informes, que ha menester que tus culpas su injusta mudanza abonen.
DON MENDO.
Agudamente discurres; mas por los celestes orbes juro que me he de vengar de su rigor esta noche.
LEONARDO.
Poderoso eres, señor.
DON MENDO.
De allá han salido dos hombres.
LEONARDO.
Cocheros son de doña Ana.
DON MENDO.
La fortuna me socorre.