Las paredes oyen · Unidad 7 de 43

Escena V.

Texto completo en español de una edición de dominio público con fuente y huella registradas.

_Doña Ana y don Juan._

DON JUAN.

Pues contigo solo estoy, porque mi recato veas (_Va a leer doña Ana, y detiénela_), oye, señora: no leas, que la carta viva soy. Que me atreva no te altere, pues estoy solo contigo, y un agravio sin testigo, al punto que nace muere. Desde que la vez primera vi la luz de tu arrebol, dos veces la ha dado el sol a los signos de su esfera; como al que el rayo tocó de Júpiter vengativo, por gran tiempo muerto, vivo en un instante quedó; como aquel, que la cabeza de la Górgona miraba, por un peñasco trocaba la humana naturaleza; tal en viéndote, me veo, tan absorto y admirado, que en admirarme ocupado, no doy lugar al deseo; que esos divinos despojos tanta gloria me mostraron, que al punto me arrebataron toda el alma por los ojos.

DOÑA ANA.

Tened, don Juan, ¿esto para todo en que amor me tenéis?

DON JUAN.

No, porque ya lo sabéis, y en vano el tiempo gastara.

DOÑA ANA.

¿En que os morís?

DON JUAN.

No, señora; pues ni en morir parará, que en el alma vivirá el amor que os tengo ahora.

DOÑA ANA.

¿Para en pedirme que os quiera?

DON JUAN.

Ni llega, señora, ahí, que no hay méritos en mí para que a tal me atreviera.

DOÑA ANA.

Pues decid lo que queréis.

DON JUAN.

Quiero... Solo sé que os quiero, y que remedio no espero, viendo lo que merecéis. Como el mísero doliente que en el lecho fatigado, a cualquier parte inclinado, los mismos dolores siente; y por huir del tormento, que en cada lado es mayor, busca alivio a su dolor en el mismo movimiento; así yo con mi cuidado vengo a vos, dueño querido, no de esperanza inducido, sino de dolor forzado; por no morir con callarlo, no por sanar con decirlo, pues es imposible el sufrirlo como lo es el remediarlo. Y así no os ha de ofender que me atreva a declarar, pues va junto el confesar, que no os puedo merecer.

DOÑA ANA.

¿Queréis más?

DON JUAN.

¿Qué más que vos? Si entender queréis mi estado, en que os quiero está cifrado.

DOÑA ANA.

Pues, señor don Juan, adiós.

DON JUAN.

Tened, ¿no me respondéis?, ¿de esta suerte me dejáis?

DOÑA ANA.

¿No habéis dicho que me amáis?

DON JUAN.

Yo lo he dicho, y vos lo veis.

DOÑA ANA.

¿No decís que vuestro intento no es pedirme que yo os quiera, porque atrevimiento fuera?

DON JUAN.

Así lo he dicho y lo siento.

DOÑA ANA.

¿No decís que no tenéis esperanzas de ablandarme?

DON JUAN.

Yo lo he dicho.

DOÑA ANA.

¿Y que igualarme en méritos no podéis, vuestra lengua no afirmó?

DON JUAN.

Yo lo he dicho de este modo.

DOÑA ANA.

Pues si vos lo decís todo, ¿qué queréis que os diga yo?

(_Vase_).