Lecciones de metafísica y ética · Sección preliminar

Preliminares

Texto completo de esta unidad literaria, reunido aunque el lector la divida en 4 tramos técnicos para mejorar el rendimiento.

RAFAEL MARÍA C A Fí R ASQU I L. L A

LECCIONES

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metafísica y CTiCA

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RAFAEL 'MARÍA CARRASQUILLA

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LECCIONES

metafísica y etica

Dictadas a\ el Colegio Mayor de Nuestra Señora del Posarlo

BOGOTÁ

IMPRENTA DE "LA LUZ"

CARRERA 7.*, NÚM. 59O

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Aprobación eclesiástica

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^5" propiedad del autor.

Ilustrísimo y Reverendísimo señor Arzobispo : En virtud de la comisión que V. S. I. se ha dignado confiarme, he examinado las Leccmnes de Metafísica y Etica escritas por el señor canónigo doctor don Rafael María Carrasquilla, y las he encontrado en todo de acuerdo con las enseñanzas de la Iglesia, y muy recomendables por lo que de antemano podía esperarse d¡ su autor, quien siempre se ha distinguido por la claridad de exposición, y que, en el presente caso, nada deja que desear, en mi iunvnidp opinión, pur haber armonizado admirablemente la brevedad y la concisión v^.vx la claridad, método y suficiente extensión de las materias que trata.

Con el debido respeto, me suscribo de V. S I humilde y obediente servidor

Q. B. S. M.

José Eusebio Díaz

Bogotá, enero 27 de 191 4. Presbítero

Pite de imprimirse. *

Bogotá, 27 de enero de 19 14. (L. S. )

>^ BERNARDO

Arzobispo de Boifotá

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Allá por los años de 1891, el que estas líneas escribe se hizo cargo de leer metafísica y ética en el Colegio Mayor de Nr ostra Señora del Rosario. Adoptó como texto o derrotero para sí \ ¡ara sus discípulos el libro de P. Vallet, sacerdote de San Suipitio, (I) recientemente vertida al castellano por el doctor Gal ¡rir: ]<,,- sas, catedrático entonces de lógica en el colegio citado, aut<<r dubpués de un erudito estudio sobre Leibnitz, y en todo tiempo propagador de la filosofía tomista, por lo cual merece su memoria aplauso y gratitud.

Previenen sabiamente las constituciones del Colegió del Rnsario que los catedráticos /ca?i ai voz, o lo que vale lo mismo, ilicten explicaciones orales sobre un texto. Este método guarda prudente medio entre las conferencias verbales, deslumbradoras y amenas, pero inútiles p¿ira los estudiantes medianos, \ ia ¡ección aprendida sólo de memoria, que encoge el espíritu y atrofia el entendí m. i en to.

La obra de Vallet tiene aquel método estricto, aquella claridad de exposir-a')!! que parecen monopolio de los escritores franceses; y he haihido en ella definiciones y divisiones superiores a hib de otros

(I) Podro \.,i!,;L nació en Francia cii 1843, se uidenu .sacerdote en 1870. Ha sido CüiistaiiLemcnie raU'drático de h'Iosofía y ciencias eclesiásticas en ¡üversos seminarios.

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autores el' rrientales neo-tomist¿is. Méni ' >\ivo ante ITiu^ y ante la historia filosr.fi(:a ríe nu^^stra ¡xitria sera ei il: haber inieiacl» en el tomismo una g-eneración entera de eclesiásticos y laicos, (]ur ser\irán de fiind.i!ne:it'\ así In espero, a nuevos y más fecLmdv»s iiu estigadores de la doctrina del Angélico Doctor.

Al explic¿ir a V¿dlet, fui encontrando algunos juntos en que él se explaya, para refutar doctrinas muy en boga entonces en h rancia y apenas conocidas por acá; y pasajes en que se contenta con mencionar teorías ya desacreditadas en Europa y en crédito todavía entre muchos colombianos. Fue preciso extractar unas partes del texto y ampliar considerablemente otras.

Cada nación tiene unos problemas filosóficos que interesan particularmente a sus sabios; en cada región ])ululan de preferencia ciertos (Trores. Menéndez y Pelayo señala, en La ciencia española, entre los heterodoxos de su tierra la tendencia panteísta ( i); en los británicos domina la experimental ; la subjetiva en los franceses; la panteísta trascendental en los alemanes. En Colombia, por nías «jiie seamos nietos de españoles, el panteísmo no ha echado raíces. \ la inclinación ha sido crudamente sensualista, üestut d< ! r..< \ y jeremías Benthan fueron los maestros de nuestra juventud, de 1825 a 1 886, y si hoy sus obr¿LS casi no se leen, su doctrina vive en la yhirw de la juventud que se ha alejado de la enseñanza católica. Si Speiicer ha tenido discípulos, lo debe al lado empírico, no al metafísico de sus obras.

Hasta algunos apologistas c¿itólicos de cierta época se dejaron influir por doctrinas sensualistas, no .ip.irentes, no condciiackis todavía entonces por la Iglesia, como el tiM<]i' ionalismo, que aíirma ser la palabra humanii que trasmite las verdades reveladas el único criterio de certeza.

L'^jr una curiosa contradicción y para pag.ir nibuto a la moda francesa de entonces, mezclábanse en la lucha pricipios racionalistas y cartesianos. Sólo que los heterodoxos llamaban ra2ó?i el proceso de la sensación transformada. Los católicos solían admitir la teoría de la personalidad del alma humana, y le atribuían próximamente las operaciones de todas las potencias. Como est¿is doctrinas resul-

(i) PÍLrlna2iO, Edic. de M;.i

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PROEMIO

taban incomprensibles en la mesa del anfiteatro anatómico^, muchos estudiantes, creyendo que ellas eran expresión de la filosofía católica, abjuraban de la fe. Hoy, si un joven que haya aprendido la filosofía de Santo Tomás se torna materialista ¿ú cursar medicina, nn tiene la excusa de la ignorancia, ni puede culpar a sus catedráticos y maestros.

Todo autor, por mucho que se aparte de las escuelas dominantes en su patria, tiene que p¿igarles algún tributo, usando ciertos términos hlos''tficos y aun tratando algunos problemas a la manera acostiiml>r¿ida por sus paisanos, so pena de no ser gust¿ido ni entendido. Difícil parece que un tomista francés no diga /e moi, r indi fhü, le sentimoit ; y que no discurra largamente sobre el principio y el término del alma de los brutos, en vez de recordar que ella es Lina forma substancial insubsistente.

Además de estos particulares en que me apartaba (1(1 toxto de Vallet, encontré en él unas poc¿is doctrinas de que yo no participaba: |)' »r ej.'mplo. la teoría de \o indefinido. En ninguna escuela como en la tomista cabe tanta variedad de pareceres en las cuestiones -.eeiiiKlarias. Las soluciones que yo prefería a las del autor no eran invenciones mías, sino tomadas de algún otro expositor moderno, como el clásico Sanseverino, su egregio discípulo Sign(3- ri(^llo, los dí)ni!!iieos González y Zigliara, los jesuítas 1 .iberatore y Cornoldi, y los clarísimos profesores de Lovaina.

A los [)ocos años de haber comenzado mi enseñanza, se agotó la ciliei'jii del texto de \'allet traducido por Rosas, y hube, de allí ena delante, de dictarles íntegras las lecciones a mis alumnos. ConstantemíMite ni-- liaii rr)gado que se las de impresas, para exc'usar el trabajo de escribir. Xo me ha dejado c<3mplacerlos la falta df tiempo, y no la de buen deseo. Por fin me resolví a un esfuerzo may(jr. y robándoles nnnutos a las ocupaciones y horas al sueño, he redactado este extracto de mis conferencias, que ofrezco a mis diseípulos en testimonio de cariño.

He sacrificado, en favor de ellos, la eleg¿incia del estilo a la claridad. Repito el misnK^ vocablo, )' wo empleo voz que no sea familiar a los jóvenes colombianos. X' > sé, como Raimes, ser claro y elegante, y sacrifico lo segund(^ a I» primero. Aquí tiene el lector la razón d(>l presente librillo, que no presume ni de sabio ni

PROEMIO

Jt^ nuevo, ni asi'ir.i a rivmpldZar cxctlcntcs textos adoptados en \'arias L-seuelas y colegios LaDJlicos.

Lo buenu que se encii-Titre en estr- npi'isciilo es del señor Vallet V de otros autores consultados; lo rn.ilo es exclusiva dui expositor bogotano. Así y todo, y por no ter.-n- (jírijnd.t nK-jijr, lo consagro a la mayor gloria de Dios y lo pongo bajo el patrocinio á'j Xuestra Señora del Rosario.

R. M. C.

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CAPlldlli) 1)1 IM'i IXIDUCCION

Filosofía — Definición nominal — Sabiduría y ciencia — Concepto d< la^ antiií-iiO> — IKiiniciói real — División de la filosofía — Su desarrollo — Escuela tomista.

A K' r í C r LO I .'' — D K in \ I C í (3 X

1 \^-A \0L filosofía viene de dos vocablos griegos: philos, ;¡ monte, sophia, sabiduría (i). Es, pues, conforme a la etimología del noniuic, aifiof o diligoitc estudio de la sahiduria.

2 • Llámase sahiduria el conociiíiieufo de las ra'fsas alfisíjuas roifnaus a lodos los seres (2). No es lo mismo que ciencia. Estíi áJuina también es percepción cierta de las causas, pero tana > de las universale^^, com»» de las particulares; de las supremas y de las inferiores. Pnr eso, la sabi- «luría es ciencia, ]:)ero no toda ciencia es sabiduría (3).

3 Los griegos y romanos entendían por sabiduría el coniuntr» de ttido.^ l'»s conocimientos científico^; y Cicerón, siguiendo ;i Plat-jn, deñni<') la tilosofía ¿r/íV/f zV? de las cosas d¡vi}>os y ha tiranas y de las causas en que ellas se contienen (4).

Kl crecer de los conocimientos ha obligado al hombre a crear murhas ciíaTcins diversas que estudian uu'-nerM-> ¡)arti(al!are^ de causan, v dejar a la filosofía las suprema- \ aniver^ales.

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(1 ! l^ii fav(U (le lo^ ('■>( mÜa iites ([iie 11 >• cunoceii el g-iiego. escribimos las palabras de (Sl;i Icn^-ua en rarachaCb latinos.

■j>.\ >iuujrm Tli('()l(><ii(a. p. i.'yac. ipiaesU -7. ;ai. 'i. (;>) Ibid. /j) Dp of/u'" I. 2.. c. .■>.

vSír;, ¿-./:;.-^.-ryj-'.a$ie^.-;.'--*'w««M»i»»*'i»ii»'»

INTRODUCCIÓN

INTRODUCCIÓN

Según e^tc C'ince¡)to. la ñlusufía se deñiif realmente a^í : eieneia de lo que purde eonoeer la snnple fazon /iicimua. por las siiprevias ciiKsas de las i'osas.

lUcc^e O: eieueía. porque :>l' funda cu ]>miüii)it>s cÍ'ji'Im.^ y cxidc-ntes : deduce de ello> rcrtcH «'nnrlu^itjnrs, timo un objetn úhro y \)rncede por método racional : ''•■• por las eaz/sirs ,v7/^/)/V'7,v7.v. para diferenciarla de las demás ciencias, que averiguan deteriuiuacio género de causas: e) la simple razón. {)ara que no se confunda con la sai: rada feoloí^ia, que procede con auxilio de la revelación sobrenatural.