Lectura infantil · Unidad 2 de 24

Unidad 2 · EN EL RECREO

Texto completo en español de una edición de dominio público con fuente y huella registradas.

EN EL RECREO

Todos los niños y niñas que estaban espe¬ rando en el patio la hora de entrada al salón de clases se alegraron mucho cuando la maes¬ tra dió la señal para entrar.

Los niños y las niñas marcharon en filas muy ordenadas y entraron en silencio. Cada uno ocupó el sitio que le indicó la maestra.

Cuando todos estuvieron sentados la maes¬ tra les dijo que ella se sentía muy feliz porque tenía otra vez en la escuela a sus que¬ ridos niños del año anterior y a otros que habían venido por primera vez a la escuela.

Les dijo que estaba segura de que todos los niños y las niñas iban a estudiar mucho y a portarse bien, y les encargó que fueran todos los días temprano a la escuela.

Después la maestra repartió libros, lápices y papeles entre los niños, y empezó el trabajo.

Todos los niños se portaron bien. Ana atendió a la maestra y comprendió todo lo que le explicaba.

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Guando hubieron trabajado bastante, la maestra suspendió el trabajo y dió la orden de salir al patio. Era la hora de recreo.

¡Mira cómo se divierten los niños! Unos corren, otros saltan y todos tienen caras muy alegres.

¿Ves a Ana con otra niña? ¿Te acuerdas de esa niña que acompaña a Ana? Es María, la amiguita de Luis.

Cuando María fué a pasar un día a la casa

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de campo del padre de Luis, entonces conoció a Ana. Las dos niñas se hicieron muy amigas.

María se puso contentísima cuando vió a Ana en la escuela. Las dos niñas se besaron mucho.

Tan pronto como la maestra dió la orden para salir al patio a jugar, María buscó a Ana y cogidas las dos de la mano se dirigie¬ ron a un grupo de otros niñas que estaban entretenidas jugando.

Todas las niñas se hicieron buenas amigas de Ana y la invitaron a jugar.

¡Qué feliz estaba Ana! No hacía otra cosa sino sonreír. Ella deseaba tener muchas amiguitas y ya las tenía. Todas son muy buenas con ella.

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ANA Y SU MUÑECA

Guando terminaron las clases del primer día, Ana y Luis regresaron a su casa.

Ambos niños iban contentísimos. Ana, sobre todo, estaba loca de alegría. Deseaba tanto contar a su mamá todo lo que había aprendido, que, en vez de andar, iba casi corriendo.

Luis se reía al ver la alegría de su hermanita. Ella le suplicaba que anduviese más aprisa y en el camino sólo se detuvieron un momento a coger algunas flores para llevar un ramillete a su mamá.

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Cuando llegaron cerca de la casa donde vivían vieron al nene que, acompañado de su mamá, los estaba esperando. También vieron a Leal que venía corriendo hacia ellos.

¡Qué contentos estaban los niños!

Ana no pudo contenerse y corrió hacia donde estaban su mamá y el nene. Abrazó a su mamá y besó al nene.

Cuando llegó Luis, todos entraron a la casa.

Entonces Ana contó a su mamá todo lo que había visto en la escuela; lo que la maes¬ tra le había enseñado; las nuevas amigas que ya tenía. Todo, todo lo contó.

La mamá sonreía oyendo hablar a su amada hija y cogiéndola en sus brazos la besó mu¬ chas veces.

De pronto Ana salió de la sala. Iba co¬ rriendo.

¿A dónde iba?

Luis se fué detrás de ella y la vió entrar en la casa de muñecas.

Ana se sentó en un silloncito y cogiendo su muñeca la llenó de besos.

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— ¿Creías que te había olvidado? — decía mientras besaba la muñeca. — No. Yo nunca te olvido. Tengo muchas ami guitas en la escuela, pero a ti te quiero mucho más que a ellas.

Así le decía, creyendo que la muñeca le entendería.

Seguía besándola y abrazándola y conti¬ nuaba hablándole:

— Mira, muñequita mía : mientras yo estoy en la escuela tú te quedas en tu camita dur¬ miendo. Cuando yo vuelva te despertaré, jugaré contigo y te enseñaré todo lo que yo aprenda en la escuela. Si te portas bien, te haré una merienda el domingo y vendrán a jugar contigo Luis, el nene, Leal y Mauro.

Así hablaba Ana a la muñeca cuando sintió a una persona que se le acercaba.

Era su papá que había llegado del pueblo. La mamá le había contado todo lo que Ana había hecho y el papá fué a buscarla a la casa de muñecas y oyó lo que su hijita le decía a su muñequita.

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Cuando Ana vió a su querido papá, puso la muñeca en la camita y corrió a abrazarlo. Él la cogió en sus brazos y se la llevó hacia la casa donde los esperaban Luis, la mamá y el nene.

Aquella tarde toda la familia estuvo muy contenta. Todos habían trabajado mucho durante el día y ahora podían descansar y gozar.

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ramillete

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flores

corriendo

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cerca

abrazó

cogiendo

campo

sonreía

muñequita

¿Qué hicieron Luis V Ana cuando termina¬ ron las clases del primer día?

¿Qué deseaba Ana?

¿Qué hicieron en el camino los dos niños? ¿Qué vieron cuando estuvieron cerca de su casa?

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¿Qué hizo Ana al llegar a su casa?

¿Qué dijo a su muñeca la buena Ana?

¿Qué prometió Ana a su muñeca?

¿Quién entró en la casa de muñecas más tarde?

¿Qué hizo Ana cuando vió a su papá? ¿Cómo pasó la familia la tarde?

He aquí mi libro de lectura. Es nuevo y muy bonito. Está limpio y yo deseo tenerlo siempre así. Los libros sucios y llenos de escritos se ven muy feos.

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Voy a forrar mi libro para que no se en¬ sucie la cubierta.

Este libro tiene muchos cuentos bonitos. A mi me gusta mucho leer en mi libro. Yo leo los cuentos despacio y pronuncio bien todas las letras que tiene cada palabra.

Guando termino de leer un cuento puedo cerrar el libro y decir todo lo que he leído.

Yo no me aprendo de memoria los cuentos; pero como estudio bien mi lección de lectura, me acuerdo de las historias que leo y las digo con mis propias palabras.

¿Deseas leer las historias y cuentos que tiene mi libro?

Pues ahora leerás algunos y si te gustan leerás los demás.

¿Te gustan los caballos y los perros?

¿Qué otros animales te gustan?

Si te gustan te alegrará leer las historias y cuentos que siguen.

Lee bien todo y procura comprender bien lo que enseña cada cuento.

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sucios

despacio

letras

aquí

forrar

pronuncio