Leyendas españolas · Unidad 124 de 180

Unidad 124 · 138 DON OPAS.

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138 DON OPAS.

llora á un numen plebeyo, que su vida Pasó en humilde puesto, respirando La atmósfera de choza reducida, O de modesto bosque el soplo blando, Presta, oh Musa, potente voz, henchida De estrepitoso acento, que imitando La frase que en palacio hablarse suele, De palacio los crímenes revele.

Llévame por la mano, sin que vicie Su exhalación un alma sana y pura, A la cuadra do en plácida molicie Reposan la opulencia y la impostura; Donde en artificiosa superficie Su dardo vela corrupción impura ; Donde el poder con mágico embeleso Ponzoña comunica en dulce beso.

Siga el numen audaz, si tú lo guias. De ambición la intrincada y curva senda, Y el curso de las negras arterías Que sirven á su cólera tremenda. Maquinaciones bárbaras é impías Aparezcan al mundo, sin la venda Con que lisonja vil las desfigura. Para ([ue adore v calle plebe oscura.

DON OPA». i 39

A la morada arzobispal, do abriga Negra traición sus miras incompletas, Tú invisible me lleva, y de la intriga Descúbreme las cabalas secretas. No empuño en diestra uiano pluma amiga No escribo boletines ni gazetas : Mi gusto es arrostrar libre de miedo Del magnate el rencor, bora ((ue puedo.

Y ¡ ojalá en exaltada jeraniuia

Se colocase siempre, noble y grave, El que dócil y fiel de la poesía Escucha y sigue inspiración suave ! La humilde historia con venal falsía Del delito, si quier, pierda la llave, Para que los futuros eruditos Confundan las virtudes con delitos.

Xf.lII

Mas el mortal que en inspirada rima Puede hablar de los dioses el lenguaje, ¿ Por qu»'» la dote escelsa desestima, Cóm;ilice ciego del común ullrjjr'' Sello de execrücion al vicio imprima : Prodigue á la virtud pui*o homt^naje:

Y cuando ;'i la verdad pague tributo. No esliere de sus ponas mejor fruto.

i-iO DON OPAS,

Yo, á quien fortuna vacilante agita, Cual hoja que huracán feroz menea,

Y ya con puntas ásperas me irrita,

Y ya mi faz en dulce soplo orea ; Lo que el social comercio necesita, Lo que es obligación, lo que es tarea, Pago sumiso en rutinera prosa ; Pero escribir en verso es otra cosa.

Si de pronto en la mente conmovida Inesperado rapto sobreviene, Ya mi vida se cambia en otra vida, Que en región mas sublime se mantiene. Ni el poder con su fuerza me intimida, Ni la opinión adusta me contiene ;

Y saboreo en esta altura un goze, Que el vulgo de coplistas desconoce.

XLV I

Desparece la escena que circunda Mi mirada ; la escena vergonzosa. Donde soberbia audaz, protervia inmunda La frente cubren de jazmin y rosa . Inefable placer el pecho inunda. Cual en la primavera deliciosa De mi patria feliz ; benigno aliento Vierte en el aura amor, paz y contento.

DON OPAS. iil

No solo entonces libre se despoja De traba y de pavor la fantasía, Sino que la razón con rienda floja Deja la senda en do marchar solía ;

V esa armazón falaz que la sonroja Con el nombre de ciencia y de teoría, Obra que el mundo reverente acata, Por sí misma se hunde y desbarata.

Desnudo y solo el crimen é indefenso Se presenta, sin corte que lo siga, Disipada la nube de impio incienso, Conque la imbécil masa lo atosiga. Lleno entonces de orgullo, digo : « Pienso ; Sol dueño de mi mente ; y no la intriga, No ansia de lucro, ni temor del palo Me harán decir que es bueno lo que es malo. »

El que en sus venas lánguidas la fiebre Calorosa no siente en que me inflamo, \ quien pagare mas, grato celobre,

V orne su frente con pomposo ramo. Después, dócil cuadrú|)cdo, al pesebre Acuda, y coma lo que diere el amo;

V si se digna hacerle una caricia, Heciba sus palmadas con delicia.