Leyendas españolas · Unidad 126 de 180

Unidad 126 · D0> OPAS. 445

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D0> OPAS. 445

Sé que el pueblo se enfada algunas vezes ; Sé que suele también hacer justicia. Mas si se agitan de un barril las hezes, ¿ No se mezcla al buen vino la inmundicia? Furia, pillaje, envidia son los juezes De esta sangrienta causa. La malicia De un necio grita, y luego siguen otros, Como al manso las vacas y los potros.

La victima cedió, y el candidato Circundado de aplauso se presenta; Hai Te Deum, coheles y aparato ; Do quiera el gozo público fermenta. Pasan meses, y el pueblo mentecato Dice con Caz hundida y macilenta. Después de derramar llantos opimos : « ¿ No era mucho mejor el que i>erdimos ? »

La causa de este mal es un sofisma,

Que adopta ciegamente el hombre honrado :

Con la revolución y con el cisma

Piensa que está el achaque remediado.

La libertad es buena por sí misma ;

Mas no nace en terreno abandonado.

Si no la lurtili/.a diestro surco,

Tan libre será el libre como el turco.

*i6 DON OPAS.

La libertad es cosa que se aprende, Que cuesta siglos de esperiencia amarga : Un pueblo no la estudia, y no la entiende, Sino tras lucha sanguinosa y larga. Lo bueno cuesta caro. ¿ Qué pretende La rebelión ? Al suelo echar la carga ? Fácil es ; con pandillas y alborotos Los vínculos mas fuertes quedan rotos.

Si tras el alboroto y la pandilla Sale un disertador, ó muchos de ellos, Con un plan especioso, donde brilla Cúmulo vasto de principios bellos; La gente al nuevo régimen se humilla; Deslumhran á la masa sus destellos; Se dan la enhorabuena los cofrades,

Y todos ven llover felizidades.

Y llueven en verdad cargo y ascenso,

Y se crean empleos infinitos,

Y se embriagan en suave incienso, Muí orondos, los nuevos favoritos;

Y el porvenir ofrece un campo inmenso^ Según los periódicos, escritos

Con severa razón y estilo culto,

Y .sin un galicismo ni un insulto.

DON OPAS. ti7

Empero conservar esa conquista, No es tan fácil. Los hábitos añejos Pervierten la razón, turban la vista, Üan color de verdad á errores viejos : De aquí resulta una existencia mista. Cambio incesante de hombres y consejos. Favoritismo, tropeh'a, engaño; Lo mismo exactamente que hubo antaño.

Don Opas no entendía nada de esto.

Porque en aquellas eras no existia

La doctrina política, repuesto

De la mas intrincada ali;aral)ia.

No ocupaba el saber el primer puesto :

Mucho se obraba y poco se sabia.

El furor de la masa turbulenta

Echaba al suelo un trono, no la imprenta.

Viendo cuan vanos eran sus conatos. Dijo Don ()i)as entre í>í : « Paciencia ; Ya que lo quieren estos insensatos. Consúmanse en brutal indiferencia. Cubran mi mesa suculentos platos; Brillen en casa el lujo y la opulencia ; Manténganse los sacos de oro llenos, Y hava buena salud : del mal el menos. »