Leyendas españolas · Unidad 129 de 180

Unidad 129 · I.XXXV

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I.XXXV

Piense que todo dura, lo que larde

Loca ambición en inspirar el seno

De un imbécil quizas, ó de un cobarde,

Mente de plomo y corazón de cieno.

Lanze un grito no mas ; verá cuál arde

1^ escena hermosa, y cuál retumba el triuiio,

V cuál la muerte y el incendio cunden, N lodo lo aniquilan y confunden.

454 BON OPAS.

LJXXVI

Siempre ha sido lo mismo, dicen todos. Es verdad : el poder siempre es el mismo ; Pero al menos los árabes y godos No cubrian de rosas el abismo. Hoi con mil arlificios y recodos Quiere hacernos creer el despotismo Que en nuestro bien trabaja y se desvela... Es mui gorda la pildora y no cuela.

Hasta la lei de Dios terrible y santa, Para ocultar sus crímenes, implora ; Y el que la huella con impura planta, Con ella misma sus escesos dora. Antes la hipocresía no era tanta, Ni con máscara vil y engañadora. Cual diplomacia exótica y confusa , Disfrazaron su plan el conde y Musa.

No habia protocolos ni gazetas, Máquinas de sofisma y de patraña. Que con frases pomposas y discretas Convierten en blandura lo que es saña; Ni en narcólicas rimas los poetas Daban á la política artimaña Barniz de convulsiva fraseología, Que desde media legua huele á Logia.

DON OPAS. iii

El crimen era crimen, pero franco,

Y decía á las claras : Esto quiero.

No aspiraba á tornar lo negro en blanco, Ni quitaba á su víclima el sombrero. Ni al amarrar á un mísero en el banco, Lo halagaba con tono lisonjero ; Ni decia el poder al sacerdocio : « Partiremos el lucro del negocio. »

Juzgábase una causa en la palestra Cuerpo á cuer|)0 : sistema aborrecido. En que el fallo pendía de la diestra,

Y pagaba las costas el vencido.

Mas hoi la ilustración ¿cómo se muestra ? En esto hemos ganado ó bien ¡Hírdido ? El influjo, cual untes la pelea, ¿ No dicta ios oráculos de Astrea ?

Llámese fuerza, ó bieu llámese influjo, ¿ Que importa [o que diga el Diccionario» Si bajo el grave jkíso yo me esti'ujo, Cuando estrujar debiera al adversario? Que g:in('u la lielleza, el oro, el lujo. Al favor de vascuence formulario, O el l:ijo y el revés de eslu<iue y daga, ¿ Al iiü no es la justicia quien la paga f

456 DON OPAS.

Y á propósito, ¡ qué ruin pobreza La del célebre idioma castellano ! Justicia es la verdad y la pureza,

Y justicia es un juez y un escribano.

Y así cuando me oprima con fiereza Fallo vendido por proterva mano, Diré correctamente y sin malicia :

« ¡ Qué cosa tan injusta es la justicia ! »

XCIU

Y para ser justicia en el sentido Metafórico absurdo, de que trato,

¿ Se requiere tal vez ser buen marido, Ciudadano provecto, hombre sensato ? — No señor : nada de eso se ha pedido. ¿Filósofo tal vez, ó literato, En quien profundo estudio deje impreso Lo que es injusto ó justo V — Nada de eso.

XCIT

¿ No se exige del juez cumplida ciencia Del ser mental ' ¿ Del hondo mecanismo. Cuya acción modifica la conciencia,

Y la convierte en templo ú en abismo ? Qué ! ¿ no ha de conocer la íntima esencia Del vicio y la virtud, para que él mismo No quede entre los límites suspenso

De la virtud y el vicio ?— Ni por pienso.