Leyendas españolas · Unidad 133 de 180
Unidad 133 · DON OPAS. 467
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DON OPAS. 467
Un hombre solo opone resistencia, No digo ai grito, á la oración vcriiosa : Si hai muchos, cada uno su conciencia A la conciencia del vecino endosa ; Abdica el individuo su prudencia,
Y en la prudencia pública reposa.
Y ¿qué es esta prudencia, si se apura? Suma total de la total locura.
Como corrompe el aire el gran conjunto De emanaciones que un concurso exhala, Tal la opinión, cuando en el pueblo junto El sentimiento y la razón se iguala. Meditarás sensato un grave asunto, Solo en tu gabinete ó en tu sala ; Comunica tu asunto á los vecinos,
Y verás cómo ensartan desatinos.
Buscas la mayoría ? Toma el pulso A todo el que en la junta charla ó vota : Uno es un animal ; otro un insulso ; El <|ue es hombre de bien, no sabe jota. A este siempre verás feroz, convulso ; Aquel en vino y en placer se embola ; Este es sangre, este almíbar, cble lodo : Aquí tienes las partes de aquel todo.
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Mas toda diferencia se destruye, Si alguno lanza desatino enorme, O inspiración celeste se atribuye, Sin que de la verdad nadie se informe. Súbito en todos el audaz influye; Estasis repentino y uniforme Cunde veloz en la convulsa masa,
Y á mas de lo que el otro dijo, pasa.
El que en reunión pacífica y discreta Por entusiasmo ó con malicia dijo : «Dios es Dios y Mahoma su profeta,» ¿ Creyó quedarse en este punto lijo? ¿ O ya en su mente se agitaba inquieta La destrucción universal, que al hijo Del Bétis, y del Nilo, y del Eufrates Impuso leyes y ofreció combates ?
Arrójalo su patria como impío,
Y lanza execración á sus preceptos; Mas le dio la desgracia nuevo brio,
Y aumenta el entusiasmo sus adeptos. De mar remoto y apartado rio, Bandadas de ladrones y de ineptos Acuden á alistarse á sus pendones,
Y á practicar ayunos y abluciones.
DON OPAS. 169
Tin
De nuevo grita á la sumisa Arabia : « Dios es Dios y Mahoma es su profeta ; » Voz que torrentes de furor y ral)ia A la aterrada humanidad decreta. Potente Alejandría, Atenas sabia,
Y Ormuz lejano, y abundosa Creta, Oyen pasmadas el furioso grito,
Y tiemblan en sus bases de granito.
De la razón pacible no se cuenta ( Por mas que el siglo su poder alalje) Que escitase jamas una tormenta, Cual promoverlas la impostura sabe. Si alguna vez osada se presenta , Ten por seguro que infeliz acabe, O bien abandonada ó perseguida, O pagando su arrojo con la vida.
Si la persecución no se entroniza De leyes duras y de hierro armada, Ni convierte á la víctima en ceniza , Cual hizo en otro tiempo Torquemada, Otras hogueras en s<>creto atiza La calumnia, con zelo propagada; Y esgrimiendo en secreto el torpe tilo. Es una Inquisición por otro estilo.