Leyendas españolas · Unidad 147 de 180
Unidad 147 · 510 DON OPAS.
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510 DON OPAS.
Viene esta reflexión de molde al punto, Que ha de ser el objeto de este canto. Quién á Rodrigo el trono dio ? pregunto. ¿ Por qué acaso infeliz el regio manto Las espaldas ornó de aquel conjunto De flaqueza y maldad ? ¿ No causa espanto Ver cuan voluble la fortuna ciega Con la ventura de los hombres juega ?
Doblaba España el cuello envilecido A Witiza, conjunto monstruoso De corrupción, el cual enardecido De sed impura, cual raudal furioso Que el valladar derrumba embravecido, Inmoló á su deseo impetuoso Cuantas godas herían sus miradas, Ora fuesen doncellas ó casadas.
En vasto alcázar, donde jaspe y oro Deslumhraban, y alfombras damasquinas. Le mantenía el público tesoro Unas ciento y cincuenta concubinas. Diz que un obispo al ver tanto desdoro, Le echó en cara estas modas peregrinas En un discurso sabio y erudito, Que ha conservado intacto un manuscrito.
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«Señor,» le dijo, «ved que ya el vasallo Murmura contra vos y contra el tísco,
Y sobre todo dice que un serrallo
Méuos huele á cristiano que á morisco. » — «No juegan otros [¡ríncipes al mallo?» (Le respondió el monarca en tono arisco) « A tanto murmurar causa no veo : ¿Es serrallo una casa de recreo?»
Hizo mas : en solemne ordenamiento,
Del sello del estado revestido,
Le quitó el monopolio al casamiento
Y la ilusión al nombre de marido. «Tener mujeres, » dijo, «dos ó ciento, A todo ser humano es |)ermit¡do.
Sea clérigo, fraile, obispo ó lego,
A hombre ninguno esta franquicia niego. »
Se acogieron los godos al decreto. Como á la miel acude ansiosa abispa ; El clero secular fué mas discreto,
Y no pudo prender en él la chispa. Don Opas solo, en mengua del respeto De su alta dignidad, tomó una obispa;
Y en ve/ de un lobo (jue le hiciese daño. Dos lobos tuvo el infeliz rebaño. (83)
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No sé si por motivo ó por prelesto, Tomaron infanzones y magnates Tanta locura, « Sufriremos esto? » Decian. «Tan enormes disparates ¿ No habrán de producir un fin funesto ? » Se juntaron; tuvieron mil debales : La ambición, el cansancio y la ojeriza Se ligaron en contra de VVitiza.
Notábase en la corte de Toledo, Por su moderación y compostura. Un hijo del famoso Teodofredo, Joven de bella y plácida figura. Ya por afectación, ó ya por miedo, Pasaba el tiempo en soledad oscura, Sin ambición, sin lujo, sin amigo. Sin amores : llamábase Rodrigo.
Su padre murió á manos de Witiza (Sobre cómo y por qué no están de acuerdo), y cual ascua que oculta la ceniza. Conservaba en el alma aquel recuerdo. Viendo que poco á poco se organiza La rebelión, el tal, que no era lerdo. Después de discurrir mucho y despacio, Afila su puñal y va á palacio.