Leyendas españolas · Unidad 149 de 180
Unidad 149 · 516 DON OPAS.
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516 DON OPAS.
Quién habita el castillo, es un misterio Que nadie puede penetrar. El uno Habla de un personaje en cautiverio; Otro de uo mago, á guisa de Mambruno : Hai quien dice que un santo monasterio, Huyendo del monarca, que importuno No perdona abadesa ni novicia, Logra ocultarse allí de su noticia.
Un moscón de la infame policía, A fuerza de artificio y de conato, Logró colarse en la mansión umbría, Siguiendo los impulsos de su olfato. Vuelve á Rodrigo lleno de alegría. «Qué noticias?» le dice el rei. — '.'.Boccato Di cardinale, » el bicho le responde : «Una divinidad hija de un conde.»
De bellas frases en profuso acopio Le retrata las gracias de Florinda ( Florinda ó Cava, viene á ser lo propio ) : Talle esvelto, pié breve, mano linda; Mirada que adormece como el opio: Labio que á juegos amorosos brinda ; Pelo rubio, albo diente, seno erguido, Andar airoso, gesto comedido.
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(f Si guisas,» dice el reí, « como retratas, Serás gran cocinero. » Ya le aguija La pintura sus furias insensatas,
Y sus conatos en la Cava lija. «Será,» pensó, «una de estas mojigatas Que no valen la pena; pero es hija
De un enemigo, y basta. Al enemigo Nunca jamas dará cuartel Rodrigo. »
No sé cómo (la historia no lo dice) Pudo llegar al lado de la bella, Sin asustarla, en traje de infelizc A quien persigue rigorosa estrella. Al verla, su opinión no contradice Lo (|ue oyó : sus deseos solo en ella Se cifran ; por saciarlos abandona El placer y el afán de la corona.
Piensa el mulvado conocer el giro Que ha de tomar, para vencerla luego, riorinda no es de mármol : el retiro De su ternura alimentaba el fuego. Por la primera vez oyó un suspiro, Tímido anuncio de amoroso ruego : Sifíue al suspiro enardecido lloro ;
Y tras el lloro viene el Yo te adoro.
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XXXVI II
La larga historia del amor primero En una joven tierna y recogida, Lo saben mis lectores. Yo no quiero Molestarlos con cosa tan sabida. Al idioma falaz y lisonjero De la pasión cedió desprevenida Florinda ; pero no con tanto esceso Que cediese el honor. Cuenta con eso.
Cuando él calcula que llegó el momento De aventurar un golpe decisivo,
Y emplea artificioso su talento
En lenguaje amoroso y persuasivo, Halla en vez de blandura alejamiento,
Y en vez del sí anhelado, tono esquivo. Rodrigo enfurecido se propasa,
Y ella le dice: «Fuera de mi casa. »
Como el león que al palo y la cadena Poco á poco doblega su pujanza,
Y en férrea jaula adormecido pena,
Si alguien lo insulta en imprudente chanza. Se pone en pié, y eriza la melena, Ruge tremendo, incendio activo lanza Por los ojos, con fiero ardor se agita,
Y reventando de furor palpita ;