Leyendas españolas · Unidad 15 de 180

Unidad 15 · LA FU(iA.

Texto completo en español de una edición de dominio público con fuente y huella registradas.

LA FU(iA.

Sol)re la |)iicrla de Blvira Kslá un moro do aUiInya, Que mas que acechar, susi)¡ra (llamando al dt'lo : « M;il haya Rostro que la I pona inspira ; Que apuna el bi^ote raya Sobre mi labio, y ya el seno Guarda de amor el veneno. »

31 LA BORDADORA DE GRANADA.

« Mal haya el hora en que pudo Domar mi suelto albedrío. Plegando el vigor sañudo Que animaba el pecho mió. Pues ya ni hierro ni escudo Sé empuñar ccn noble brio, Cual antes, ni en la batalla Mi valor ardiente estalla. »

« Quien tiene la culpa, gima Cual yo de amor no pagado ; Deshecha la propia estima Y el corazón destrozado. » Causaba este mal Zelima, Mora diestra oai el bordado. Que al vivo imita en labores Bellas, pájaros y flores.

Junto á la puerta de Elvira Vive Zeuma, y el moro Las miradas no retira De donde está su tesoro. « En esos muros respira, » Dice, « la beldad que adoro; » Y en ellos íija abatido Las miradas y el sentido.

LA FUGA. 33

Dan en la torre de Vela Con golpes lentos las doce. Tal vapor la noche vela, Que ni un bullo se conoce. Un ginele con cautela Por el Triunfo va veloze,

V á la puerta de Zelima Detiene el paso, y se arrima.

De zelos entonce herido, La atalaya el moro deja ; Baja airado y confundido,

V agudo puñal maneja. Llegando al umbral querido, Ve un potro alado á la reja,

V furii)undo promete Quitar la vida al ginete.

Todo es silencio y reposo : Grato perfume el ambiente Despide, y el cielo umbroso Ni un leve rayo consiente De estrella alguna. Medroso Va cual gamo, ó ya valiente Cual tigre herido, el amante Se detiene vacilante.

:i4 LA BORDADORA DE GRANADA.

Entreabierto ve el postigo De la que adora, y sospecha Que algún venturoso amigo En blandos lazos la estrecha. Pone al cielo por testigo De su injuria, y ya deshecha El alma en furor y enojo, No halla obstáculo su arrojo.

La puerta empuja y la huella Dentro pone, cuando ufano Sale con Zelima bella Guerrero altivo. En su mano Luce la pura centella De un estoque toledano : Un alquicel verde y plata Su rostro y pecho recata-

Y al verlo, su mente embarga Ciego furor. Le arremete,

Y atroz golpe le descarga Con el puñal de Albacete. Pero tanto el cuerpo alarga^

Y tanto el odio somete

Su razón, que el mal seguro Golpe descarga en el muro.

LA FCGA,

El ofendido guerrero Rápido se precipita Con el esgrimido acero Sobre el audaz que medita Su muerte. De un tajo fiero Aliento y amor le ([uita. Monta veloz, y la grupa Trémula Zelima ocupa.

Con los brazos se afianza, Ciíiendo el cuerpo al valiente, Que ya encierra su esperanza. Mísera ! que al inocente Niega su amor, y se lanza, Tan linda como imprudente, Al que la roba y engaña ; Y es un adalid de España.

El Gran Capitán Gonzalo, Que hace dias se desvela Por llevar este regalo A la inmortal Isal)ela. Terror del moro y del galo Su nombre fué; pero aubela. Mas íjue belicosa fama. Servir á una ilustre dama.