Leyendas españolas · Unidad 28 de 180
Unidad 28 · EL JABDIN. 79
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EL JABDIN. 79
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El pormenor exacto del descenso No consta, y se refiere en modo vario. Problema es que cosió trabajo inmenso Al ingenio sutil del anticuario. Sobre tan peregrino asunto pienso Dar á lu/ un difuso comentario ; i'cro no podrá ser que ahora lo escriba, Por las razones que be espresado arriba.
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BOTICARIO DE ZAMORA.
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« I do remember an apolhecary,
whom lale I noted
Id tatter'd wecds. »
Shakespeark.
n«Mi Jusef, el boiicario De Zamora, es un liebreo, Algo mas que estrafalario, Por lo mal vcslido y feo. Gabán en colores vario, De medio siglo trofeo, Cubre, enco^'iendü la falda. Vasta colina en su espalda.
84 EL BOTICARIO DE ZAMORA.
Tosca cuerda es su cintura, Con la que á vezes se enreda Barba entre torda y oscura, De áspera crin, no de seda. Sombrero de inmensa anchura, Que mas parece una rueda De molino, graso y sucio, Le guarece el occipucio.
Sus dedos, garfios agudos, O mas bien, tenazes barras. De tegumentos desnudos. No son dedos, sino garras. Ojos breves, no sañudos» Con redondas antiparras,. Que cabalgan en la cumbre De nariz de media azumbre.
Verás, si entras en su casa. Las mas raras baratijas ; Muchas figuras de masa, Culebras y lagartijas ; Vejigas llenas de grasa De hipopótamo • sortijas Con letras y con figuras, Las mas estrañas y oscuras»
KI. BOTICARIO DE ZAHORA. 8S
Verbos secas i n fin i las, Espíritus, gom:)s, untos, Raizes, piedras, pepitas
Y cabellos de difuntos. De polvos variíis cajitas;
De ungiieuios vastos conjuntos ;
Y un cocodrilo en el lecho, Lleno lo iulerior de afrecho.
De este arsenal bien provisto Saca lo que es necesario Para sn ejercicio misto De adivino y boticario : Que él lo futuro ha previsto, Da fuer/a al octo^jenario, Halla lo que se ha (Xirdido,
Y á las doncellas marido.
Siempre gozoso y risueño, Sirve bien al que lo paga ; Cura al rico con emiMjño, Con chistes al pobre halaga. Mas diz que escaso de sueño, Solo y |ior de noche vaga, Desde v\ oc;»^o á la aurora, Estramuros de Zamora.
Se EL BOTICARIO DE ZAMORA.
Y no embargante el asedio Del adalid castellano, Cuando pasa por en medio De sus tropas, vuelve sano. Gracias á estraño remedio, Sin duda puede el anciano Librarse, dice la gente, Del español diligente. —
Mamud, alcaide en Zamora, Festivas bodas prepara Con una gallarda mora, De hermosura prenda rara. Mas cuándo casarse ignora, Poique su dicha acibara Temor que batalla incierta Su boda en sangre convierta.
Llama á Ben Jusef un dia, Y le dice : « Buen anciano, Sírveme de astuto espía Dentro el cerco castellano. Qué noche, saber querría, Podré enlazar con mi mano La de mi adorada prenda, Sin que el español lo entienda. »