Leyendas españolas · Unidad 37 de 180
Unidad 37 · SlIAKESPEARK.
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SlIAKESPEARK.
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Ya sé que es deplorable, aunque deslumbre El brillo que lo envuelve en alta cumbre, La suerte de un monarca. Con el prisma De su poder se aturde, y cuando el cisma Popular ó traición feroz apresta Su ruina, y el tiro infame asesta, Desacordado en su ilusión, inerme, Al borde del abismo goza y duerme : El siervo vil que á su poder se inclina, Con invisible yugo lo domina. ¿ Quién compone la espléndida caterva Que lo circunda ? Adulación proterva, Disfraz, calumnia, seducción, perfidia. Una cosa no mas me causa envidia, O dos, mas bien : la rica biblioteca, Y el santo don de hacer justicia seca.
IICRMIGIO V COTONA. Hl>
El liombre á quien, en trámite intinilo,
Con raro idioma y con absurdo rito,
Juez inQexilile á su placer maltrata,
No será largo tiempo demócrata.
L'n rei pronuncia, y con activa mano
Corla de un golpe el nudo gordiano ;
Del opresor soberbio una voz sola,
No mas que un gesto la arrogancia inmola.
Se engaña, porque es hombre, muchas vezes,
V ¿ acaso están de error libres los juezes? Mas esta larga historia concluyamos.
Al pié del trono, el buen abad de Saraos, Hundido en pena y en baldón se arroja ; Los pies de Sancho con su llanto moja ; Pide reparación de tanta afrenta,
V el grave crimen del prelado cuenta. Causa horror á la corle la demanda. Sancho, ofendido justamente, manda Que venga el reo ante su trono augusto ;
V Gelimer, por darle este disgusto, Portiidor quiere ser de aíjuel mensaje. Llega el obispo con aquel visaje
De ascética arrogancia, que «leñóla
La hiél de que es capaz alma devota.
« ¿ Habéis pensado vos, » dice el monarca,
» Que de san Pedro la modesta barca
Se ha lomado ballena deslruclora?
Es el cayado espada vengadora ?
¿O será que en el reino de Galicia
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Vos, y no mi poder haga justicia? »— « La causa de ese ultraje se me oculta, » Dice Don Ero; « tu piedad me insulta Con odiosos baldones y dictados. Los merezco, Señor, por mis pecados : Como justo castigo á Dios lo ofrezco. Más injurias decid, que mas merezco. » — « Eh ! » responde, « dejad gazmoñerías. Con santos hechos y con obras pías Se prueba la virtud y se acrisola, No con gesto fruncido y con parola. A este buen fraile que tenéis presente , Y á su comunidad, que es buena gente, Mejor que vos, por causas que yo ignoro, Quitasteis escrituras y tesoro.
Devolvadlos al punto, ó por los huesos » —
« Mis crímenes, señor, no son mas que esos? »
Dice el obispo : « tu bondad acato :
Creí que era otra cosa el desacato.
No será que se ensanche ni se esponje
\ costa de la mitra ese buen monje.
A quién toca regir el monasterio?
Yo tengo mi redil, vos vuestro imperio.
Mandad, señor, en trámites civiles;
Dejad á los pastores sus rediles.
Mas no se diga que mi pobre influjo
La guerra en las ovejas introdujo.
Pronto estói á ceder ; los dos cedamos.
Don Ero es menos (jue el abad de Sámos ?
La sólida virtud huye de estremos :