Leyendas españolas · Unidad 84 de 180
Unidad 84 · PEDBO M>0. 28Í)
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PEDBO M>0. 28Í)
De nuevo empiezan la jusla Portugués y castellano ;
Y aquel, con la faz adusta. Creyendo el triunfo cercano. La apretada lanza ajusta. Mas halla una diestra mano Que intrépida le resiste,
Y con otro golpe embiste.
Sigue otro lance reñido, Siguen ataque y defensa,
Y el portugués precavido Ya solo en cobrarse |)ien.sa. El castellano atrevido
Y animado por la inmensa Gritería, el acicate
Con nuevo ardimiento bate.
Por dar fin á la pelea. Gritando al caballo escita. Que, dócil al que lo emplea, 1^ carrera precipita. El portugués titubea,
Y otra vez el pueblo grita. Viendo sn cjballo suelto
Y al ginete en polvo envuelto.
290 PEDRO ismo.
Una dama portuguesa,
De aquella hazaña testigo,
Y á quien en el alma pesa
La derrota de su amigo.
Dijo : «No fué noble empresa;
Mal procedió el enemigo :
Ni fué valor, sino maña,
Lo que ha dado el triunfo á España.»
(( Callad vos, » dijo la Infanta, En alto enojo encendida; « Gincte de mejor planta Nunca pareció en corrida. ;. Quién vio gallardía tanta. Ni acción tan bien sostenida ? ¿ Cuándo ha visto el mundo entero Mas cumplido caballero ? »
PEDRO MÑO. 291
Sale entonces recatado Un paje que está presente, Mucho en la corte estimado,
Y del vencedor pariente.
Lo encuentra ; lo aparta á un lado,
Y le relata fielmente
Con voz que el afecto inflama, Lo que dijo aquella dama.
Y él responde : « Un caballero No aspira á gloria mas pura. Que la que el labio sincero De una dama le asegura.
De bol mas por la Infanta muero;
Y mi fiel afecto jura Por el cielo soberano, Que será suya mi mano. »
A solas en su retrete. Lleno de fuego amoroso, Tra/a un discreto billete. Comedido y respetuoso. Mano y corazón promete ; Y está de llamarse ansioso (Si merece gloria tanta) Caballero de la Infanta.
292 PEDllO MÑO.
({ Lo que al alma aprisionada, » Le dice, « ofreceros loca. Lo sostendrá con la espada. Con la pluma y con la boca : Buena fama, bien ganada. Pecho firme como roca, Y honra pura como armiño : Vuestro esclavo — Pedro Niño, »
Recibe la Infanta el pliego, Que altamente su ira enoja. « ¿ Quién es el que loco y ciego, A tanto empeño se arroja ? » Dice turbada ; mas luego Siente enardecida y roja La mejilla, y avasalla Su ardor, y suspira y calla.
VIH
Pasó la noche dispierta, Pensando que fuera ultraje Tan inesperada oferta, De su nombre y su linaje. Por la mañana á la puerta Viendo de servicio al paje, Le diz : « Menino discreto. Cúmpleme hablarte en secreto. »