Leyendas históricas de América. La conquista.--La colonia.--La independencia.--La república · Unidad 62 de 121
Unidad 62 · 153 MANUEL J. GALLB
Texto completo en español de una edición de dominio público con fuente y huella registradas.
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texto de especulaciones indecorosas, poniendo la libertad, el orden, la justicia, la civilización y el progreso a cuento de ganancia. Y pocos serán los jefes de partido a quienes les fué propicia la fortuna, que se hallen en el caso del hombre singular que nos dio independencia y vida política sin una camisa con que cubrir su desnudez, después de haber manejado la fortuna de los pueblos en tiempos de tormenta y con poderes omnímodos...
DESPUÉS DE BOYACÁ
— De manera que, excelentísimo señor, la próxima victoria de las tropas de nuestro amo el rey pondrá en peligro la capital, y será cosa de apretar a correr— exclamó con sorna uno de los circunstantes-
El viejo Sámano frunció el entrecejo y miró de hito en hito ai burlón, sin proferir una pala^ bra, y éste sintió un súbito malestar, porque el virrey no era liombre que aguantase pulgas, siendo para él cosa de juego dictar una orden de fusilamiento.
Y estaba de Dios que fuese él mismo quien al propio eng-iño propendiera en esa grande emergencia de su vida. El Ejército libertador se le venia encima, salido del fondo de las llanuras venezolanas, y él hacía lo de las tortugas: recogerse en su concha. No sólo publicaba boletines, esparcía noticias falsas, hacía correr rumores favorables, sino que dio en reunir en su palacio a las personas notables de Santa Fe de
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Bogotá para hacerles tragar las bolas más fenomenales. Ya era la destrucción de un numeroso cuerpo de caballería republicana en Corrales de Bonza, ya la pérdida de la infantería en Gámeza, ya, en fin, la derrota completa en Pantano de Vargas. Santander no valía un comino; Rondón era un jefe de bandidos; Rook y los pillos de sus desarrapados ingleses, unos vagabundos, y Bolívar... ¡bahl, en cuanto a Bolívar, como le cogiese vivo, ya podía contar con la horca.
Y derrotados, mermados, deshechos y confundidos, los malditos insurgentes avanzaban, avanzaban sin cesar, no obstante las victorias de aquel atolondrado de Barreiro, que ayudaba a mantener las ilusiones del anciano gobernante, dando como triunfos los reveses que estaba sufriendo. El individuo que hiciera la observación que dejamos arriba apuntada estaba, pues, en lo justo: ¿qué clase de victorias eran las del general español, que permitían avanzar constantemente al enemigo, cada vez en mejores condiciones?
En esto vino la gorda. ¡Batalla de Boyacál... El virrey salió de estampía, presa de un pánico terrible, dejando la capital abandonada a su propia suerte, y el pobre Barreiro, con toda su oficialidad y parte de su ejército, estaba en poder del vencedor.
Estos son hechos muy conocidos. A Bolívar le celebraron fiestas triunfales las bellas hijas