Leyendas históricas de América. La conquista.--La colonia.--La independencia.--La república · Unidad 69 de 121

Unidad 69 · EL VASO DE AGUA

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EL VASO DE AGUA

Mohínos y maltrechos se adelantaban, al cansado trote de sus fatigadas cabalgaduras, dos caballeros, en la mañana del lunes 18 de Enero de 1546, por la llanura de Egido de Quito y con dirección a esa capital. Iban pesadamente armados con morriones de hierro, corazas, espalderas, golas, lorigas, brazales, manoplas, canilleras y más impedimenta que las armas de fuego han desterrado por completo, y que sólo los hombres de aquella edad eran potentes a resistir durante semanas enteras, lo mismo bajo el sol de los trópicos que en los hielos de la puna solitaria.

El uno era alto, seco, erguido y de recia contextura; caíale sobre la coraza una luenga barba blanquísima; el otro, armado de negro, era menos alto, pero a juzgar por sus miembros de roble parecía más fuerte.

— No, no— decía el viejo en animada charla— que ni ahora ni nunca esperen de mí semejante

LEYENDAS HISTÓRICAS IW

despropósito, señor D. Sebastián de Benalcázar. Que no les convienen las ordenanzas reales..., ¿y a mí qué? Harto se me alcanza que con ellas se les quita a los españoles el beneficio de la conquista y se pone coto a sus rapacidades crueles; pero yo he venido no para interpretar las leyes y discutir su conveniencia, sino para ejecutarlas, y las ejecutaré al pie de la letra — lo he dicho cien veces — , sean cuales fuesen sus consecuencias.

— Y ya ve vuestra señoría, señor virrey» cuáles han sido esas consecuencias, Revuelto el país desde el Potosí hasta Popayán; ardiendo la guerra civil hace ya muchos meses, muertes y violencias por todas partes, y su merced, señor Núñez Vela, representante en estas tierras de la persona de su sacra y católica majestad el Emperador, cuando no preso, fugitivo, abandonado de todos, y corriendo de Tumbes hasta Pasto como ana fiera acosada por una jauría, delante de ese Gonzalete Pizarro, para el cual todo son facilidades.

— iFacilidades! Que se cuide, pues si llego a cogerle, como seguramente le atraparé, ya pur: de considerarse ahorcado.

—Sí, pero entretanto..,

—Entretanto, ¿qué? Son achaques de la guerra, señor Adelantado...

- Mientras tanto, señor virrey, el tal Pizarro está en mejores, en mucho mejores condiciones

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que nosotros; y me parece, si vuestra señoría lo tiene por conveniente, que tratemos de hacer algún concierto con él vista la ventaja que nos lleva en gente y en armas; y, desde luego, ofrézcome a ir en persona y sin armas a negociar con él ,

—Los traidores, señor Adelantado, no tienen palabra ni jamás la saben cumplir, y pues el Rey os hizo caballero sabed pelear como tal .

—Habla así vuestra señoría por ser del escuadrón de salud. . .

— iCuerpo de tal, señor de Benalcázar! A la hora del combate la primera lanza que se rompa será la mía.

Callaron un momento Virrey y Adelantado, y deteniendo los caballos volvieron la cabeza para mirar atrás. A poca distancia caminaba un gran grupo fatigadísimo. Serían cosa de trescientos soldados, entre infantes y jinetes, que se arrastraban con pena por la pampa húmeda...

La jornada había sido cruel para aquellos infelices, que de un tirón se venían desde la orilla del Guaillabamba, por una disposición estratégica del virrey, que le estaba saliendo enteramente fallida.

La noche anterior había éste levantado bonitamente el campo, a cuyo frente, río por medio, estaba el real de Pizarro; y esguazando con trabajo indecible, en silencio profundo, el cau-