Leyendas históricas de América. La conquista.--La colonia.--La independencia.--La república · Unidad 88 de 121
Unidad 88 · LEYENDAS HISTÓRICAS 211
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LEYENDAS HISTÓRICAS 211
y de todos vosotros. Llamóme Viracocha Inca: vengo de parte del Sol, nuestro padre, a darte aviso, para que se lo des al Inca, mi hermano, cómo toda la mayor parte de las provincias de Chinchasuyo sujetas a su imperio, y otras de las no sujetas, están rebeladas, y juntan mucha gente para venir con poderoso ejército a derribarle de su trono y destruir nuestra imperial ciudad del Cuzco. Por tanto, ve al Inca, mi hermano, y dile de mi parte que se aperciba y prevenga, y mire por lo que le convenga acerca de este caso. Y en particular te digo a ti, que en cualquier adversidad que te suceda, no temas que yo te falte, que en todas ellas te socorreré como a mi carne y sangre. Por tanto, no dejes de acometer cualquiera hazaña, por grande que sea, que convenga a la majestad de tu sangre y a la grandeza de tu imperio, que yo seré siempre en tu favor y amparo y te buscaré los socorros que hubieres menester». Dichas estas palabras, se me desapareció el Inca Viracocha; y yo tomé, luego, el camino para darte cuenta de lo que me mandó te dijese.»
—¿Y qué más?— dijo el Rey, que había escuchado en silencio la larga plática de su heredero, con los ojos clavados en él, inmóvil y ceñudo. ¿Y qué más?
- Nada más, padre y señor.
Estalló entonces la ira del soberano. Sin respetar la presencia de los grandes señores de la
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corte que asistían al acto, llamóle indigno al príncipe, y le trató de loco y de soberbio.
—¡Vete de aquí, miserable! Huye de mi vista, demente; y no me vengas a contar los sueños de tu embriaguez
Nada quiero saber de tus fantasmas y Viracochas, y me río de las amenazas... jEa, largo de aquí, he dicho! Vuélvete a Chita inmediatamente a cuidar de los rebaños de mi padre el Sol, y si de nuevo muestras tus narices por acá, ten por cierto que te las corto, y con ellas la cabeza... Por lo demás, no creo una pizca de lo que me has dicho, insigne embaucador y majadero...
El zagalón salió de estampía, y en el camino iba monologando así:
- Se lo he dicho todo. Fantasma o no fantasma, lo revelado al rey es la verdad... Sí, los chancas están levantados en armas. Lo sé, lo he visto; con mi traje de pastor lo he observado todo...
¡Y se nos vendrán encima los chancas, los uramarcas, los villcas, los utusullas, los hancohuallus..., que han matado ya los gobernadores regios en plena rebelión! Se nos vendrán encima, y ¡ay del Imperio del Sol en manos de esos bárbaros!. . . Y como mi padre es así..., tan cobardón, ha de correr, y yo perderé mi trono. . . ¡Canastos con el viejo! ¿Se habrá tragado lo del barbudo Viracocha? Parece que no. Pero los