Leyendas íntimas: historia de dos amigos · Unidad 25 de 44

Unidad 25 · 162 HISTORIA DE DOS AMIGOS.

Texto completo en español de una edición de dominio público con fuente y huella registradas.

162 HISTORIA DE DOS AMIGOS.

A las cuatro de la tarde le entregó su criado algunas cartas que acababan de llegar.

Rafael las abrió, las leyó, abandonando algunas en los primeros renglones, porque eran de negocios y aquel dia no estaba para ocuparse mas que de su última impresión ; pero al llegar á la última no pudo menos de sorprenderse.

— i Escribirme él ! se dijo Veamos lo que

quiere, y se sentó á leer la carta que tanto habia llamado su atención.

CAPITULO XVIII

CEFERINO A RAFAEL.

Sevilla, 30 de marzo.

« Hoy he tenido un gran disgusto; he buscado un corazón amigo que me consolase y me he acordado del tuyo. Empiezo pidiéndote perdón, porque he sido un infame contigo. Lo conozco, lo confieso,

me arrepiento y espero que me perdonarás porque sé que eres bueno.

Por otra parte soy muy digno de compasión. Cuando Ángela rompió el amoroso lazo que os unia, yo, que continué siendo su amigo, quise ascender, y en un dos por íres me hice su amante. Esta confesión te probará que no me equivocaba al asegurarte que Ángela era una mujer vulgar, y me complazco en aprovechar esta ocasión de darte la mas cordial enhorabuena por haberte escapado de sus manos. Yo traté de abrir sus ojos, la dirigí por la senda brillante del amor en el gran mundo, y hoy es una muchacha caprichosa, exigente, variable. Reñimos todos los dias veinte veces, y siempre soy yo el que tiene que pedir perdón porque así me lo exige su padre, quien habiendo tenido la debilidad de abrir un crédito á mi favor, se encuentra hoy con que representó en sus libros una cantidad enorme, y quiere á toda costa reintegrarse haciéndome su yerno.

DE DOS AMIGOS. ICo

Yo no puedo nejarme á esta pretensión, y aunque quisiera alejarme de Angela romper todos mis compromisos y volar á tu lado, á compartir contigo todas tus alegrías, que ya su que son muchas, pero me es imposible.

Esta mañana me ha anunciado ei Sr. de Valsoro que mi boda con su hija se verificará en mayo. Solo cuarenta días me quedan de vida, y antes de morir he querido pedir perdón de mis culpas y reconciliarme con todos aquellos á quienes he ofendido. Por eso te escribo y te suplico que me envíes una fe de tu vida, ilustrada con la historia de este ultimo año en que nada nos hemos dicho.

Se que ganas muchos pleitos y mas dinero; pero no sé si te has hecho positivista ó si continúas con tus ideas que tan buenos ratos me hacían pasar cuando yo me burlaba de ellas.

Ahora estamos en Sevilla, y permaneceremos aquí hasta que pase la feria. Después iremos á Ma-