Leyendas nacionales · Unidad 58 de 128
Unidad 58 · 15G INAMI.
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15G INAMI.
Corresponder me hicieron,
Señor, yo lo confieso, sus amores.
I cuando ya a partir me disponia
En busca de otro asilo, temeroso
De que el prestado a la desgracia mia
Por este indiano pueblo jeneroso,
De mi opresor las iras le atrajese,
Para salvar mi escrúpulo el Cacique,
«Si tú no has de estrañar que sacrifique
Mi pueblo todo bien por un hermano,»
Me dijo «yo te cedo .
A mi hija, lo mejor que darte puedo.»
Yo acepté, padre mió, aquella mano
De mi hada salvadora.
Sin esperar que suerte protectora,
A lo menos tan pronto, permitiera
Que a vuestros brazos siii temor volviera. »
— «Con ella te enlazaste?»
— «Para siempre!)
— «Pero quién esos lazos ha bendito?»
— «No negaré. Señor, que el santo rito De nuestra relijion les falta.»
— «O cielo! Las gracias yo te doi por tal consuelo.»
— « Mas esa condición que les faltaba Yo llenarla esperaba
En la ocasión primera, i no por ello Menos indisolubles los reputo. Han recibido el sello De un juramento mió voluntario. Vertido sobre el signo del Calvario.»
— «¡Juramento sin fruto.
Impío, criminal, que Dios sin duda Rechazaría airado!»
— « Ah no ! Yo mismo
CANTO TEBCERO. 157
La administré poco antes el bautismo.
El vínculo, Señor, que nos anuda,
Me dice el corazón i yo le creo.
Que es ante el mismo Dios santo himeneo.»
— «La criminal pasión que te seduce Solamente produce
Tu lenguaje insensato.»
— «Si yo la abandonase, un vil ingrato, ün bárbaro seria;
Ella me dio su fé, yo la fe mia.»
— «Tu gratitud bien puede satisfecha Quedar por otros medios. La fortuna No ine favoreció con mano estrecha. Por conservar el lustre de tu cuna. Rescatando tu fé i un beneficio Pagando para tí de tanto aprecio.
No habrá, hijo mió, exorbitante precio Que a tu padre parezca un sacrificio. Que ellos pidan: es suyo mi tesoro.»
— «¿Pensáis que con el oro Del universo entero Un proceder se lave traicionero? La raza que nosotros despreciamos Porque su inculta rustiquez miramos. Abriga una alma noble que columbra Lo que el honor exije i la fé santa, I menos la riqueza la deslumhra, Causa en los nuestros de bajeza tanta. Al rostro el precio vil me arrojarían, I airados me dirían: ¿ Piensas pagar con oro la vergüenza De una hija idolatrada^ La muerte a que la dejas condenada? Sí, no esperéis que el sentimiento venza La infeliz: cierto estoi de que ocasiono