Leyendas y tradiciones: Toledo, Córdoba y Granada · Unidad 15 de 35

Unidad 15 · FRANCISCO VALVERDE Y PERALES 103

Texto completo en español de una edición de dominio público con fuente y huella registradas.

FRANCISCO VALVERDE Y PERALES 103

de los valientes cristianos los reiterados asedios. Amaneció , al fin , un día en que con lucido ejército _ fué sobre la villa heroica el Rey Alfonso el Onceno , y entre la brava cohorte de cristianos caballeros que al buen Monarca seguían á la batalla dispuestos , marchaba una rica hembra, un bravo potro rigiendo 7 empuñando fuerte lanza, y sobre la espalda suelto , escapándose del casco , flotante y rubio el cabello. Era Isabel de Arrebola , cuyo valor y denuedo en cien reñidos combates fué de varones ejemplo. Con un Capitán casada prefirió siempre al sosiego del hogar, la pesadumbre de los marciales arreos , y en las peligrosas luchas unida á su esposo y dueño morir, si el caso llegaba , á su lado combatiendo. Rivalizó la Roldana con los más bravos guerreros en el asalto furioso de aquel castillo soberbio ,

hasta lograr su rescate , de sangre á subido precio. Quiso el magnánimo Alfonso poner tal joya á cubierto de ataques de la morisma , y mejorando sus medios de defensa, guarnecióla de numerosos arqueros , con caudillos que juraron defenderla como buenos , y á los que colmó el Monarca de dones y privilegios. Quedó la Roldana en Luque con su esposo , y allí término } con la corona del mártir , puso á su ínclitos hechos.

Negaba ya sus fulgores á los escondidos valles el sol, corriendo á Occidente, en una apacible tarde de la alegre primavera , de esas cuyo influjo hace llegar á nuestros sentidos con fuerza más penetrante los aromas de las flores, la música de las aves,

FRANCISCO VALVERÜE Y PERALES

los murmullos de las fuentes y los rumores del aire , cuando , dejando de Luque los seguros baluartes, un grupo de caballeros salió alegre á solazarse por las amenas orillas de floridos olivares , hasta llegar á una fuente que á corta distancia nace. Isabel iba con ellos , sin que ninguno pensase en peligros , cosa propia de mujeres y cobardes. Sentáronse descuidados á la cristalina margen de la fuente , cuando atónitos , vieron que en rápido avance se les acercaba un grupo de osados jinetes árabes. Embargó el peligro en ellos todo generoso arranque y huyendo cobardemente , sin esperar nadie á nadie , perseguidos de los moros que les iban al alcance , lograron los caballeros llegar á Luque y salvarse. Cansada, Isabel, y sola, impedida de su traje, se ocultó tras unas peñas: pasó la taifa adelante

sin verla, y ya se creía salvada , cuando el herraje de un caballo , le dio aviso de que los riesgos del lance aún duraban para ella , y á poco ? miró acercarse al sitio donde se hallaba, un moro de mal talante que, al verla, refrenó al bruto y desnudando el alfanje de dos tajos , . ambos pechos , entre torrentes de sangre, cortó á la infeliz cristiana con ferocidad salvaje. Intentó, de un tercer golpe, el noble cuello segarle , y ella, burlando el intento, saltó ligera , y ganándole ; la lanza, la hundió con furia en el pecho del alarbe , que, como de un rayo herido, á sus pies rodó cadáver. Tomó la rienda al caballo y caminó , desangrándose , hasta llegar al castillo donde entró , ya vacilante , y á poco , cayendo en tierra , libre de su humana cárcel , á las regiones empíreas voló el alma de la mártir. Así murió la Roldana; y la tradición añade,