Los cálices vacíos · Unidad 22 de 29
Unidad 22 · LOS CÁLICES VACÍOS '03
Texto completo en español de una edición de dominio público con fuente y huella registradas.
LOS CÁLICES VACÍOS '03
CARNAVAL
Frufrúes, tln tines, Sedas, cascabeles, Collares de risas. Chillidos alegresl
—¿Quién es? . . . Adelante! — Soy yo . . . Carnaval! (Tintines, perfumes, Reir de cristal.)
Vibrante mancebo De vividos ojos, (Cuentas, lentejuelas, Cintarajos rojos.)
—Que buscas?— Tus rimas. Verás cual se alegran! Darelas sonrisas, Y flores, y pedas!
104 DELMIRA AGUSTINI
Entre finos pajes
Y suaves duquesas,
Y blancas pelucas
De antiguas princesas;
Risas, juguetees, Estallar de flores! Luchas perfumadas! Lluvias de colores!
Saltando en los labios De extraña careta, El chiste que punza Como una saeta!
Jugando en el baile El pie de satín, Lloviznen los labios Perlado reir!
Hervor de champaña, Chocar de cristales, Crujidos de sedas
Y risas triunfales.
LOS CÁLICES VACÍOS 105
Collares, diademas,
Y cintas y tules,
Y estrellas doradas,
Y cuentas azules!
(Tin tines, perfumes, Perlado reir.) — Por qué estás alegre? — No sé! . . Porque sí !
— Ya tienes mis rimas, Muñeco sonoro, Yo adoro tu ciiarla, Tus risas adoro,
Tus cuentas chillonas Y tus lazos rojos. Mas, dime: ¿tu alma? — Ven! Mira en mis ojos!
106 DELMIRA AOUSTINI
Miré, busqué el fondo Con rara ansiedad, Vi un pozo muy frío, muy negro, muy hondo, Y dentro ía horrenda serpiente del mal!
(Tin tines, perfumes, Reír de cristal.)
LOS CÁLICES VACÍOS 107
DE MI NUMEN A LA MUERTE
Emperatriz sombría, Si un día,
Herido de un capricho misterioso y aciago, Yo llegara á tu torre sombría Con mi leve y espléndido bagaje de rey mago A volcar en tu copa de mármol mis martirios. Sellarás más tu puerta y apagarás tus cirios . . .
En mi raro tesoro,
Hay, entre los diamantes y los topacios de oro, Y el gran rubí sangriento como enconada herida, El capullo azulado y ardiente de una estrella Que ha de abrir á los ojos suspensos de la Vida, Con una lumbre nueva, inmarcesible y bella!
108 DELMIRA AQUSTINI
EL POETA Y LA DIOSA
Entré temblando á la gruta Misteriosa cuya puerta Cubre una mampara hirsuta De cardos y de cicuta. Crucé temblando la incierta
Sombra de una galería En que acechar parecía La guadaña de la muerte. — El Miedo erguido blandía Como un triunfo mi alma fuerte.
Un roce de terciopelo Siento en el rostro, en la mano. — Arañas tendiendo un velo — ¡A cada paso en el suelo Siento que aplasto un gusano!