Luz del día en América · Unidad 128 de 148

Unidad 128 · 268 J. B. ALBERDI

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verdad es que la civilización resulta del cruzamiento de culturas como del cruzamiento de las castas. Si las plantas de un clima se aclimatan en clima diferente, ^í'qué no será del hombre, que lleva en su naturaleza fecunda, su clima nativo a todas partes? (¿ A qué viene esa discusión de historia 7iatural? — interruTnpe una voz.)

»No olvidemos — dice Luz del Día — ^la gran cuestión que nos ocupa. Nos ocupamos de averiguar si la América latina es capaz de aclimatar en su suelo a la libertad sajona. No es una cuestión de razas puramente, es una cuestión de civilización. La libertad política es una costumbre sajona en este siglo.

«Pretender conservar el Sud de los dos mundos, para dominio exclusivo de las razas latinas, es querer excluir del hemisferio del Sud la libertad o el gobierno de sí mismo.»

§ 15. — El dilema de la libertad en Sud América

«El dilema es de hierro para la América del Sud; o latina exclusivamente y entonces esclava; o libre y entonces sajona, por la educación y el temperamento cuando menos. ^; Quiere Sud América tener la constitución y las libertades de la América del Norte? pues no las tendrá jamás sin la cooperación de las razas que han educado y formado a la América del Norte en el gobierno de sí misma. La libertad es una conducta, una educación, una dirección, una costumbre de vivir y conducirse. Yive arraigada en el hombre, no en el papel escrito, y la costumbre engendra la costumbre, como el hombre al hombre. La libertad vive, viaja y se propaga con el hombre libre,

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que al presente es el hombre del Norte frío como su temperamento, que es el de la libertad misma. En efecto, la libertad es un temperamento, y un temperamento frío. Es fría por índole, como la justicia y el derecbo. (Y como la Y erdad— -agrega una voz maliciosamente.)

»E1 calor repugna a su castidad apacible. (Una tos burlona.)

»E1 entusiasmo le es sospechoso. A los poetas los admira, pero los aleja, coronados, del seno de sus consejos graves. La libertad es paciente y sufrida: el que no la conoce, la confunde por su exterior humilde con la servidumbre; y toma a la esclavitud por libertad, sólo porque la ve arrogante y violenta, como lo es por temperamento.

»Si la América antes española prefiere ser la América de la poesía, a ser la América de lo Uhei'tad, puéblese entonces con las inmigraciones de la Europa latina. La raza latina la traerá naturalmente su liberta latina; libertad muerta, como la lengua latina, libertad arqueológica, que practicó la difunta República romana y que sólo vive hoy como vive su lengua, la vida de los fósiles, en los museos y bibliotecas de los eruditos, no en los parlamentos que la antigüedad latina no conoció.»

§ 16. — índole y condición de la libertad latina

«¿Cuál es la índole y condición de la libertad latina? Es la libertad de todos refundida y consolidada en una sola libertad colectiva y solidaria, de cuyo ejercicio exclusivo está encargado un libre Emperador o un Cznr libertador. Es la libertad del país ])('rs()nific-iida en su go])ierno, y su gobierno, todo entero, personificado <>n un hombre.