Luz del día en América · Unidad 47 de 148
Unidad 47 · 102 J. B. ALBERDI
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102 J. B. ALBERDI
obscuro oficial confidencial. Por este oficial se hacen hacer los memorándums, los despachos, las notas, los proyectos de tratados (porque el secretario de legación, como el ministro, es jdehe ser también extraño al conocimiento del derecho de gentes). Por enfermedad u otro impedimento del ministro puede el secretario llegar a ser su sucesor y verse embargado con su instrucción de derecho internacional, para lo que es asegurar su empleo. Como no es el derecho internacional el que lo ha de mantener en su empleo, sino la voluntad del presidente, son los medios de conquistar esa voluntad, lo que forma el objeto de su constante estudio. Estudiar los vicios, los goces, los odios, las manías del presidente y satisfacerlos y servirlos por una correspondencia asidua ; estudiar los flacos de su vanidad y amor propio, las enfermedades de su inteligencia, las pretensiones de su fantasía y halagarlos por trabajos de prensa o de otro género, es de más importancia para asegurar el buen éxito de la misión (que es conservar la plaza) que todos los trabajos y estudios de derecho de gentes, sobre los intereses y necesidades del país en sus relaciones con el mundo exterior.
Tener un cuidado extremo de ocultar al extranjero los defectos y faltas del país que representa, y negarlos y probar que no existen cuando se trata de remediarlos y se ofrecen los medios prácticos de remediarlos, es otro de los caminos para facilitar al presidente la tarea de mantenerlo en su misión como buen patriota; haciendo ver al público que sabe persuadir al extranjero de que su país es el país de las Mil y una noches, en que no hay pestes ni enfermedades, en que nadie muere, en que la tierra produce sin trabajo, y en que los colonos reciben fuertes salarios sólo por tomarse
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el trabajo de comer las frutas, las carnes y los alimentos más exquisitos y abundantes que el suelo ofrece no sólo gratis, sino agradecido, a los que se toman el trabajo de no trabajarlo. Llenar de estas cosas los diarios de Europa y América, inducir a los emigrantes a que acudan al país de Cucaña, aunque allí se encuentren con la muerte y la ruina, que se les ocultó, eso es probar el verdadero amor a su país, a sus progresios, a su crédito, en la forma más capaz de asegurar para siempre la posesión de un empleo diplomático en que se encierra todo el éxito de una misión y toda la gloria de una larga y laboriosa carrera diplomática.
§ 33 — Reglas de Basilio para conservar una Legación
— Aunque el diplomático — prosigue Basilio — aparezca estar acreditado cerca del gobierno del país extranjero en que reside, no debe olvidar que en realidaxl está ¡nstiinido sino acreditaflo cerca de los porteros, de los criados, de los escribientes, de los cajistas de imprenta, de los caballeros que explotan la enseñanza a domicilio, de las cortesanas y sus procuradoras; en fin, de su atento y seguro servidor Don Basilio de Sevilla y sus mil vicarios delegados como a latrrc en todas las legaciones de su hechura.
El lector notará que esta es la primera voz f|u<' Basilio deja caer su nombre en esta conversación, por un descuido propio do la mesa on que abun<lan los vinos ex(|UÍsi)os.
-Conocer condes, manjucscs, generales y personajes eminentes de la sotuedad en que está acreditado el diplomático — prosigue Basilio, — puede