Luz del día en América · Unidad 84 de 148
Unidad 84 · 178 J. B. ALBERDI
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178 J. B. ALBERDI
brazo del liombre y casi tan fuertes como el vapor raismo, pues 500 caballos representan la fuerza de un buque de vapor de primer orden. La fuerza motriz es oro, pan, riqueza, vida, civilización. Aquí se perfeccionan los caminos. Al camino de sangre, se substituye el camino de hierro. Sólo el caballo que, cual locomotivo de sangre, suprime la pampa y el desierto, se bastardea en vez de mejorar, bajo los gobiernos que se llaman civilizados. Nosotros trataremos al caballo y al carnero como agentes elementales del hombre civilizado; como mitades de nosotros mismos, en una palabra como a prójimos, estando a la ley de Darwin, más ancha que la ley del Cristo en el sentido del naturalista, ya que no del teólogo.
— ^Yo no veo más que un peligro en esto, señor — ^dice el gallego, — y ya nuestra cocinera me lo ha señalado. Como ella ha aceptado la idea de que los carneros son nuestros parientes naturales, su conciencia se ha preguntado ¿si podríamos comer a nuestros semejantes sin incurrir en el vicio detestable de antropófagos?
— ^Como se comen unos a otros los hombres y aun los amigos en caso de naufragio, es decir, de suprema necesidad, sin ser por eso antropófagos — dice don Quijote. — Pero podremos ir manteniendo el viejo régimen mientras los carneros tardan en tomar nuestra figura y semejanza. En este solo punto, es decir, para satisfacer el hambre, iremos manteniendo la idea de que no son hombres, aunque sean ciudadanos.
El gallego saboreó esta solución, sin dejar de observar para sí solo que la moral política de su jefe no era de la primera fuerza; y desde entonces empezó a sospechar que la ambición lo hacía un poco maquiavelista.
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— Todo irá bien — se dijo él — con tal qne el precedente no se aplique a mí mismo en ningún caso extremo.
Otra objeción me ocurre, señor — dijo él a don Quijote: — estando abolida la pena de muerte por la constitución ¿ cómo podremos matar a un ciudadano aunque sea carnero?
— Distingamos — ^dice don Quijote: — está abolida la pena de muerte por delitos políticos, pero no por crímenes privados.
— 'Para el caso — ^dice el gallego — todo viene a ser lo mismo, pues ¿qué crimen puede cometer un carnero?
— Tampoco un propietario lo comete — ^replica <lon Quijote, — y sin embargo se le quita la propiedad por causa de utilidad piiblica. Por el mismo principio, es lícito expropiar la vida de un carnero por causa de utilidad pública, previa, indemnización de su valor.
— ¿Y a quién será pagada la indemnización previa de la vida que se quita? — pregunta el secretario.
— -Al mismo carnero, naturalmente — dice don (Quijote, — con abundante pasto, como hacemos con el cerdo que cebamos para mat^r y comer. Además, nos que<la otro recurso de alta política para salvar la moral de la ley, y es el de iniputor al carnero algún crimen capital, como sedición o traición, para justificar su muerte necesaria. Buscaremos un buen abogado que se encargue de ese ministerio, o lo que es mejor que un buen abogado, un buen pedante o ])pdag()g(), que ani(>nico la sentencia con su erudición divertida, y adormezca »'l púnico de los carneros que (HH'diiii en cajiilla.