Luz y sombra, (historia de un hijo natural) novela original · Unidad 324 de 405
Unidad 324 · XXVII.
Texto completo en español de una edición de dominio público con fuente y huella registradas.
XXVII.
Cristóbal entró con una caja redonda de cartón y la entregó á Estéban.
Dentro había una magnífica peluca negra que inmediatamente puso Estéban á Serapio.
El franciscano se habia trasformado completamente. Nadie podia sospechar en él á un fraile. Pero le venia un poco grande el sombrero de Cristóbal. Se le achicó con papeles y quedó bien.
— ¿Está enganchado el carruaje? dijo Estéban.
— Si, señor, y á la puerta , contestó Cristóbal.
— Dame papel y tintero , dijo Estéban.
Cristóbal sacó de un cajón papel y le puso junto á un tintero que estaba sobre una mesa.
— Vas á escribir una carta, dijo Estéban, sacando de la chaqueta interior del fraile los dos mil duros en billetes; aunque le tiemble la ma-
082 LUZ Y SOMBRA.
no, Serapio, no importa; así creerá mejor Antonio que estás enfermo. — ¿Y qué he de escribir? — Siéntate y oye. Estéban dictó lo siguiente : « Mi queridísimo primo :
«Estéban ha venido á buscarme para ir á verte. Un fuertísimo dolor de cabeza y algo de fiiebre me lo impiden; pero como conozco lo apurado de tu situación, te envió esos dos mil duros, cuya procedencia te diré cuando nos veamos, que confio en Dios será pronto. Bástete saber que es una restitución que te se hace por mi medio. — A Dios, tuyo, — Serapio.»
— Cierra y pon el sobre : tú, Cristóbal , toma estos dos mil duros y esta carta para el señor vizconde: no nos has visto ¿entiendes? el mas profundo secreto : nadie nos ha visto entrar en casa mas que tíi : esconde esos hábitos y esas sandalias y osas ropas donde no parezcan mas.
— Descuide usía, señor.
— Vamos, cuanto antes, dijo Estéban.
Y salieron.
El carruaje los llevó á la plazuela de las Comendadoras , á casa de Estéban.
Pero antes, Estéban hizo parar el carruaje en la plazuela del Limón, delante de la casa de Pancracio y de Ursula.
Juan estaba sentado en la puerta, pálido como un cadáver. Estéban le hizo entrar en el carruaje , y nada le preguntó. Cuando llegó á su casa, mandó que metiesen á Juan en una cama. Luego presentó el padre Serapio á Ana.
— Esta es mi madre, Serapio, le dijo; este es mi primo Serapio, madre mia.
— ¡Cómo! dijo Ana que sabia que Serapio era fraile: ¿qué significa ese trage?
— Nada, nada madre mia; que mi primo necesita ocultarse, y le he traido aquí.
Tan malo estaba de miedo fray Serapio que fue necesario meterle en la cama.
Gabriel se quedó á su lado.
Cuando la madre y el hijo estuvieron solos, Ana dijo á Estéban : — Esta mañana , han traido una carta para tí , que decia era urgentísima ; allí está en el cajón de la mesa.