Madrid viejo: crónicas, avisos, costumbres y leyendas · Unidad 125 de 170

Unidad 125 · a96 MADRID VIEJO

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de la alcantarilla, que le sirvió de foso, las cobachas del alcalde moro en el callejón del Alamillo y las hurgadas ó corral^ de la morería, se levantó la casa de D. Pedro Laso de Castilla, el verdadero palacio de aquel distrito, que ocupó más de 6o ooo pies, dando frente á varias calles y á la plazuela de la Paja, llamada así, porque se vendía en ella la que daban de subvención al Capellán y Cabildo de la capilla del Obispo, para mantenimiento de la muía, que cada uno de los capellanes tenía para pasear, y que debía ir engualdrapada con mantilla larga y negra, y el fámulo con traje y montera del mismo color.

Este inmenso edificio, el más notable de los pocos históricos qué aún conserva Madrid, anteriores al siglo XV, inició la restauración de la Villa, y mereció ya, á fines de dicho siglo, servir de aposentamiento á los Reyes Católicos, D. Fernando y doña Isabel.

Esta casa, emporio de grandezas, asiento de varones celebérrimos y de empresas atrevidas, teatro de solemnes y terribles escenas, como dice Ferrer del Río en su Guia de Madrid^ ha entrado de lleno, con los restantes monumentos de su época, en el período de destrucción^ y es

LA CALLE DE SAN ANDRÉS 297

una lástima, pues cada trozo de pared secular que se viene abajo, en tierra en el polvo cifras, honor de los tiempos, laureados blasones de la nobleza heroica, y memorias queridas de nuestro poderío.

Antes que yo, han tenido la fortuna de hablar de esta casa y sus adyacentes. Mesonero Romanos, en e\ Antiguo Madrid, y Ferrer del Río, en su Guía, Me considero muy inferior en ilustración á escritores tan eximios, y me falta atrevimiento para campar por mis respetos. Por eso me valdré de sus informes, y unido ásu compañía , recorreré lo que me falta que visitar y decir de la iglesia y calle de San Andrés, de la morería vieja, y del palacio de Laso 6 de los duques del Infantado, á cuyo caudal vino á unirse la hacienda de los Lasos de Castilla, descendientes de D. Pedro el Cruel.

Además de los Reyes Católicos, habitó este palacio la desgraciada Reina doña Juana la loca con su esposo el Archiduque, que fué después Felipe I , y desde él escribió á su padre aquella interesante carta, quejándose de que la juzgaban sin seso, cuando, si estaba desesperada, era de celos. En ella nació el octavo Condestable de Castilla, y vivieron Fr. González Clavijo, el