Maestro, escuela y patria: notas pedagógicas · Sección preliminar
Preliminares
Texto completo de esta unidad literaria, reunido aunque el lector la divida en 1 tramo técnico para mejorar el rendimiento.
Proyecto de reforma en la enseñanza de la agricultura
(BALBUCEOS) Año 1S64:
§ 1."^ Todos los hombres de este siglo se esmeran y ponen su principal conato en aumentar el esplendor de las Artes con descubrimientos é invenciones prodigiosas; invenciones que les granjearan la estima y admiración délos siglos futuros y que hubieran sido atribuidas á magia por los ignorantes. Pero á cambio de tantos adelantoSj se observa que, por desgracia, se van olvidando del arte por excelencia, de la Agricultura, sin la que las primeras no pueden subsistir. Aun los encargados del Gobierno de España, á
(1) En una nota puesta al pie de este trabajo por su autor, el año 1864, esto es, cuando apenas contaba diez y siete de edad, dice: «Apuntes que yo escribía en 1864 para desahogar mi afición á la Botánica y á la Agricultura.»
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quienes tanto interesa que esté floreciente la riqueza agrícola y ganadera del reino, y siendo éstas como son susceptibles de muchas mejoras, echan en olvido y aun casi miran con indiferencia á esa clase que se llama «labradores» , clase que da hombres robustos y sufridos que defienden el Estado, que producen ó hacen producir frutos y carne que le alimentan, animales y maderas que le ayudan y fomentan su comercio.
Quizá algunos de los que lean estas líneas querrán decirme que estoy en un error, que deliro al exponer que el Gobierno se olvida del nobilísimiO y antiguo al par que despreciado arte; dirán que hay exposiciones de Agricultura, que hay también alguna que otra academia, que en todas las escuelas se enseña este arte, que se premian los libros que lo tratan, etc., etc. Todo esto es verdad, pero no basta; es tan poco, que resulta lo mismo que si no se hiciera cosa alguna, y esto se podría demostrar con muchas razones que no expondré por no ser prolijo. Por tanto, el Gobierno debería hacer un esfuerzo para que la Agricultura tome el grado de prosperidad y ocupe el puesto que le corresponde y de que es susceptible en clima tan vario y tan benéfico como el de España.
Para elevar la Agricultura al grado de esplendor que merece, y con el que la España podría
llegar á ser la potencia más poderosa de Europa, hay un solo medio, sencillísimo por cierto, y que ocasionaría pocos gastos al Erario público, aunque para esto sea necesario el transcurso de algunos años. Y para quienes pongan en duda cuanto digo respecto de que un reino puede ser poderoso teniendo floreciente la Agricultura, que digan nada tiene que ver la Agricultura con el poder de una nación, les responderé únicamente con aquella antiquísima cuan verdadera máxima de «que sin el auxilio de la Agricultura no puede prosperar ni engrandecerse una nación».
Volviendo á nuestro asunto, diré, que el medio que voy á proponer es el único, en mi sentir, por lo sencillo, que podría implantarse, mediante el cual al cabo de algunos años España no tendría que envidiar las fértiles riberas del río Mío, ni las fecundas tierras del Nuevo Mundo.
§ 2.^ Agotamiento del suelo, — Así como un animal cualquiera pronto se debilita con el trabajo si no se alimenta convenientemente, de la misma manera la tierra llega á agotar sus jugos nutricios con sucesivas producciones. Advertimos esto, aunque ya lo saben aquellos labradores que al tiempo de la siembra arrojan á la tierra sus semillas diciendo: «No he podido recoger suficiente estiércol»; luego, al recoger en verano
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SUS enanas mieses, se queja de su hacienda, diciendo: «Esta tierra no me ha devuelto ni la semilla.» ¡Pues, qué!, ¿acaso sacarás de ella años y años productos, sin darla tú jamás un poco de sustento? Sería pueril esperarlo. Para que la tierra siga generosa sustentándonos, es necesario ayudar á la naturaleza artificialmente, devolviéndola en forma de abonos lo que ella nos da periódicamente en forma de cosechas. A los labradores que digan que no pueden reunir suficientes abonos para fertilizar sus tierras, diremos que se equivocan. Son muchos, mejor diré, innumerables, los medios de recoger estos principios nutritivos, y lo logrará con el trabajo y el ingenio. Es necesario que discurra, que se esfuerce en proporcionarse grandes cantidades de abonos, pues de lo contrario jamás llegará á prosperar y sobresalir en su arte. Aquí de la conveniencia del cultivo de los prados como medio, el más positivo, de obtener los abonos directos de la atmósfera é indirectos de la ganadería.
Sin prados no hay abundantes pastos, no hay buenos animales, sin éstos no hay buena labor, sin buena labor no hay buen cultivo, sin"cultivo esmerado no hay agricultura y sin agricultura floreciente no puede prosperar una nación; luego sin prados no puede fácilmente prosperar un
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país. Y no hay que extrañarse de la idea que hemos tenido de llevar á la cátedra de matemáticas como un ejemplo de sorites. Ahora comprendo que, aunque algo exagerado, decía una gran verdad y comunicaba terrible sentencia á los agricultores indolentes y descuidados que creen poder cultivar debidamente grandes terrenos con bestias alimentadas tan sólo con cebada y paja. ¡Error perjudicial que debe desterrarse! Lástima da ver lo que sucede en la generalidad. Un labrador posee un gran trozo de terreno, y por cultivarlo todo de trigo, patatas, etc., no quiere destinar una parte para prado. Pues, ¡obcecado!, ¿no conoces que la hierba te producirá tanto ó más que cualquier otra planta? Y, en efecto, nutriendo los animales con diversidad de alimentos se crían más robustos, más libres de enfermedades, y, por consiguiente, más lejanos de la vejez. Las vacas dan mejores carnes y leche; lo mismo ocurre con las cabras y ovejas que no mueren de hambre y que al salir del invierno están gordas, no como en la actualidad sucede, que si nieva ó llueve pasan días sin comer por falta de hierbas acopiadas. Es preciso desengañarse y desterrar errores que tan grandes perjuicios causan. Quien no tenga para prados, cuatro, siembre dos, y el que no disponga de terrenos de regadío siembre de secano, que para esto conocemos las plantas
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que necesitan mucha humedad y las que necesitan poca. El que tal consejo siga, éste prosperará.
Si la cría de animales domésticos es lucrativa y en cierto modo indispensable al labrador, no lo es menos por ambos conceptos la cría de la abeja. Todo español debía poseer cierto número de colmenas, ya que exigen pocos cuidados y alimentos. Si se atiende bien á la organización social de estos laboriosos insectos, hallamos que pueden darnos, y nos dan, dos productos tales y con tan poco gasto, que con algún pequeño sacrificio de nuestra parte podríamos pronto enriquecernos. En primavera no necesitan se les proporcione alimentos, y cuando se precisa en el invierno, basta con las frutas secas que durante el verano no pudimos consumir. Y si á esto añadimos que librándolos de bus enemigos y colocados convenientemente en guaridas resguardadas de vientos y hielos, no tenemos más trabajo que el de disminuirles su producto.
Como se ve, si es conveniente en las casas de labor la existencia de tales colmenares, por su aspecto económico, no debían faltar en las casas de los párrocos, así como junto á las escuelas públicas, en los pueblos, donde el maestro, á parte de las lecciones que podría explicar á los niños, encontraría base de ingreso.
Las costumbres de las abejas son admirables
Y en extremo instructivas. Hállanse en las colmenas tres clases de abejas: la reina, sin aguijón y mayor en tamaño que las obreras, que son las abejas propiamente dichas, y además, los zánganos, indefensos, y que forman la hez de esta bien organizada república.
§ 3,"" Barbechos,— Muy diferentes son las opiniones de nuestros agrónomos y de los escasos escritores de Agricultura sobre la necesidad ó la inutilidad de los barbechos. Unos dicen — y no dicen mal, dado el estado actual de la Agricultura— , que luego que la tierra ha producido, es necesario proporcionarla descanso un cierto tiempo, durante el cual recobre de la atmósfera los jugos que perdió en su producción. Otros, por el contrario, dicen que hay plantas reparadoras que en lugar de esquilmar el suelo lo dejan abonado, que donde se crió una planta quedaron substancias nutritivas que no la convenía, y que serían exquisito regalo para otra que se criaría lozana en aquel lugar sin necesidad de barbecho; dicen también que se devuelve á la tierra sus jugos perdidos mediante^ repetidas labores y de abonos, por lo que no habrá necesidad de perder la mitad del terreno todos los afios. Tal es la teoría de la alternativa de cosechas. Disentimos de una y otra opinión, y vamos á razonar.
La alternativa ó rotación de cosechas, que tan despacio va introduciéndose en la agricultura moderna, vence los obstáculos y decide la cuestión perfectamente. Luego de recolectada una planta, dése á la tierra sus respectivas labores y siémbrese otra planta de nutrición contraria á la que se precisó para la primera, y así podrá decirse con propiedad que se cogen dos cosechas. Por lo expuesto se deduce las grandes ventajas^ que el labrador puede conseguir con este sistema de rotación ó alternativa de cosechas^ cuya práctica no nos cansaremos jamás de elogiar y aconsejar á los labradores.
De aquí la gran conveniencia de que el Gobierno se decidiera pronto á la promulgación de^ una ley que impusiera la enseñanza de la Agricultura en las escuelas, cuyas bases fueran en esencia las siguientes: