Manual de anatomía patológica general · Unidad 185 de 390

Unidad 185 · 232 ANATOMÍA PATOLÓGICA

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232 ANATOMÍA PATOLÓGICA

De igual manera, las células limitantes de una herida ó de una escara parecen sentir el vacío vital inmediato y tienden á colmarlo á favor de un tejido embrionario.

Claro está que esta especie de horror al vacío no es un fenómeno psicológico celular, sino que debe resultar del juego de condiciones físicoquímicas. Si, como piensa Ziegler, todas las células y aun las substancias amorfas contienen ciertos productos excrementicios que, á semejanza de los segregados por los microbios, paralizan la proliferación fisiológica, cabría imaginar que, en cuanto ocurre la necrosis de un territorio celular, las substancias paralizantes desaparecen ó disminuyen, pudiendo los corpúsculos vivos vecinos á la lesión recobrar su actividad generativa.

Acaso sería mejor suponer que los cadáveres de las células conectivoepiteliales, así como ciertos exudados secuestrados en el espesor de las partes inflamadas (exudado seroso y fibrinoso, etc.), dejan en libertad alguna substancia que provoca la multiplicación en los corpúsculos normales circunvecinos. El avance de los elementos neoformados, lo mismo que el de los leucocitos hacia el espesor del hueco orgánico, vendría á ser un fenómeno de quimiotaxis positiva, debido á la acción de aquéllas ó de otras substancias.

A pesar de todo, es fuerza confesar que falta explicación racional para muchas proliferaciones patológicas, y aun para la misma regeneración fisiológica de los tejidos. Imposible nos sería, por ejemplo, hallar condición satisfactoria aclaradora del comienzo de una formación neoplásica. Ocurren aquí probablemente desviaciones internas, aberraciones de esas tendencias evolutivas por las cuales toda célula normal mantiene indefinidamente su tipo anatorao-fisiológico, y de ese mecanismo en cuya virtud todo elemento reserva su poder de multiplicarse hasta que la muerte de un elemento de la misma especie exige un acto de regeneración.

CAPITULO XXIX

TUMORES

Definición. — Tumor es toda masa neoplásica con tendencia á persistir ó crecer indefinidamente y que no desempeña ninguna actividad útil al organismo.

Esta definición, tomada de la de Cornil y la de Lücke, anuncia los rasgos más salientes de los tumores, distinguiéndolos de aquellos procesos con los cuales tienen alguna semejanza.

El carácter de persistencia y evolución indefinida establece distinción <;on las neoformaciones flegmásicas, destinadas en breve plazo á eliminarse ó absorberse (pus, caseosis, exudados, etc.). El constar de elemen - tos neoformados, separa dicho proceso de los higromas, hematomas, quistes y demás colecciones de productos donde sólo hay retención, acumulación y dislocación de células y materias amorfas, y, por último, la ausencia de actividad funcional aprovechable, distingue el tumor de la hipertrofia y regeneración, cuyas neoformaciones prestan al organismo un Servicio fisiológico ordinario (reparación) ó extraordinario (hipertrofias compensadores, gigantismo parcial, etc.).

Localización. — Todos los lugares orgánicos son propicios al asiento de tumores ; mas se observan ciertas preferencias por los órganos complejos, en donde se asocian derivaciones de las tres hojas blastodérmicas, como, por ejemplo, la órbita, las aberturas naturales, la matriz (donde convergen formaciones de los conductos de Müller de origen mesodérmico y seno uio-genital de progenie ectodérmica). Ciertas glándulas vecinas al exterior, tales como la mama, las salivares y el testículo, gozan igualmente de especial receptibilidad.

Caracteres macroscópicos. — La forma de las neoplasias ofrece muchas variantes : unas veces se trata de una esfera bien limitada de las partes vecinas (nodulo)^ y cuyo tamaño puede ser tan pequeño que merezca el nombre de granulación miliar ó suhmiliar ; otras, las esférulas, son muchas y aparecen diseminadas en el espesor del órgano (tumor infiltrado) ; en otros casos, del foco principal surgen expansiones divergentes que penetran en los intersticios de las partes próximas {tumor con fajas).

Cuando la neoplasia asienta en superficies libres, puede presentarse, ya en forma de giba desigual [tuberosidad)^ ya de abultamiento aplasta-