Manual de anatomía patológica general · Unidad 34 de 390
Unidad 34 · 44 ANATOMÍA PATOLÓGICA
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44 ANATOMÍA PATOLÓGICA
prolongándose durante algún tiempo, acaba con la vida celular, salvando naturalmente las susceptibilidades de región j las de especie zoológica. Así, los animales de temperatura indiferente soportarán impunemente temperaturas que serían mortales para los mamíferos y aves. Y entre los tejidos, el epidermis cutáneo resiste temperaturas de calor y de frío que serían fatales para el tejido muscular y nervioso. De lo que se sigue que aun en los animales superiores existen tejidos que pudieran calificarse de sangre fría.
Dentro de esta condición figuran naturalmente las necrosis por quemadura (agua hirviente, hierro enrojecido, etc.), y las determinadas por congelación, aunque desde luego se comprende que estos agentes, como muchos de los anteriormente citados, no obrarán de una sola manera sino de varias : un foco calorífico intenso, por ejemplo, actúa elevando la temperatura (acción física), determinando coagulaciones y combustiones (acciones químicas), sustrayendo agua (desecación).
Pábulo nutritivo. — La vida no se mantiene sino á condición de la renovacióu continua de las moléculas orgánicas que integran el protoplasma. Cualquier obstáculo á esta renovación, bien sea por impedir la llegada de la sangre, bien por entorpecimiento en su salida, ya por empobrecimiento de sus principios asimilables, ya por acrecentamiento de las células que se alimentan de la misma fuente circulatoria, podrá ser, si se prolonga suficientemente, causa de necrosis. Dentro de esta condición figurarán, por consiguiente, las ligaduras vasculares, la oclusión arterial por un émbolo ó su estrechez por lesiones parietales ; la obstrucción de las venas, la compresión de las mismas, los desórdenes de las vías linfáticas, la debilidad del impulso cardíaco, la acción del cornezuelo de centeno (isquemia por constricción activa de las arterias), y las neoplasias excesivas tanto permanentes (tumores), como temporales (flegmasías).
Humedad. — La substracción del agua de imbibición determina también la necrosis de los elementos de los organismos superiores. El desprendimiento del epidermis, dejando al descubierto las células vivaces del cuerpo del Malpigio y dermis, ocasiona la destrucción de las más superficiales por desecación. Así mueren también los tejidos internos que se ponen en contacto del aire (asas intestinales, meseuterio, etc.). El alcohol y la potasa, aunque poseen otras acciones, obran asimismo substrayendo agua á los elementos vivos.
Citan algunos autores como condición de la necrosis, la parálisis sensitiva. La sección, por ejemplo, de la rama oftálmica de Wilis, llegaría á producir la necrosis de los párpados y globo ocular, á consecuencia de la lesión de los supuestos nervios tróficos. Pero sobre que tales nervios están por descubrir, la inflamación y la necrosis del globo ocular podrían depender simplemente de que, perdida la sensibilidad de esas partes, no puede el animal protegerlas de los ataques del ambiente. Ciertos vene-