Manual de anatomía patológica general · Unidad 69 de 390
Unidad 69 · VARIEDADES DE FLEGMASÍA 93
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VARIEDADES DE FLEGMASÍA 93
dos Ó tres hileras celulares inferiores. La capa epitelial de nueva formación se corre por debajo de la costra dura del exudado obturador (figura 22, A), saliendo al encuentro de la formación del lado opuesto. Unidas ambas y cerrada la herida, la foseta epitelial formada se colma á consecuencia del espesamiento del cuerpo malpigiano joven, y la keratinización de los estratos superficiales. Cuando el epidermis aparece casi á nivel, la costra dura del exudado situada por cima de la foseta citada cae, al propio tiempo que las láminas córneas superficiales inmediatas.
La proliferación del epidermis se verifica en gran parte por división directa. Al menos, nosotros no hemos logrado ver kariokinesis en los bordes de la capa epitelial neoformada. Las fases mitósicas se notan en cambio en regiones más lejanas de los bordes de avance, allí donde se verifica casi en condiciones normales el movimiento de regeneración epitelial (ñg, 22, a).
Cicatrización por segunda intención, — Esta forma regenerativa es la misma descrita al tratar de la reparación de las partes necrosadas por los focos supuratorios. En las heridas, sobreviene siempre que los labios de la solución de continuidad están apartados, ó hay tejidos destruidos, ú ocurren contaminaciones accidentales por los gérmenes piógenos. La eliminación de los gérmenes, así como la de las partes mortificadas, se verifica á beneficio de la construcción previa de un tejido de granulación carnosa (lo que alarga naturalmente el proceso reparador) que pasa por iguales fases y reconoce los mismos orígenes que el de la regeneración inflamatoria común.
La superficie cruenta se enrojece á consecuencia de la hiperemia que suscita la lesión endotelial en virtud de mecanismos desconocidos. Los tejidos de los bordes de la herida se hinchan por la exudación, palideciendo ligeramente y siendo recubiertos de un líquido albuminoide coagulable, que engloba numerosos leucocitos y tal cual glóbulo rojo. Al final del segundo día de inflamación, la superficie cruenta presenta algún nodulo blando, rojizo, que no es otra cosa que un principio de formación granulosa. Estos granos ó mamelones carnosos se multiplican rápidamente, cubriendo desde el tercero al cuarto día la superficie de la herida cuyo color es rojo pálido. Los mamelones crecen, avanzando hacia la superficie libre, rechazando en este sentido las partes mortificadas, si existen, y el exudado albuminoide que rezuma continuamente de aquéllos, adquiere todos los caracteres del pus. Finalmente, el epitelio avanza por la periferia de la herida, y los mamelones carnosos, especie de papilas embrionarias, son protegidos totalmente por el epidermis.
Todos estos fenómenos macroscópicos tienen fácil explicación por los trastornos vasculares, así como por el proceso regenerativo que sobreviene, casi desde los primeros días, en la superficie lesionada. El enrojecimiento inicial deriva de la hiperemia ; la exudación del líquido serofi-