Manual de historia de Venezuela · Capítulo real 6 de 11
CAPITULO XVI
Texto completo de esta unidad literaria, reunido aunque el lector la divida en 3 tramos técnicos para mejorar el rendimiento.
CAPITULO XVI
Juan Bautista Arismendi
503 Allá por lel año de 10, había sido sargento de la guarnición de Margarita un tal Pascual Martínez, que hecho luego realista, militó con Monte verde largo tiempo'. Nombróle éste, el año de 12, Gobernador dé Caracas, y desde entonces la trompa de la fama predica sus atrocidades, i
504 El fué quien, expuso en afrentoso cepo, con otros ciudadanos, al respetable Doctor Roscio; y de vuelta _á la isa como Gobernador, dejó allí perdurabllel mlemoria de sus iniquidades.
505 Huyendo á su rigor, Juan Bautista Arismendi moría de hambre en los montes, cuando á ellos fué á sorprenderle la prisión de - sus dos hijos peqíueñuelos, que amenazabia Martínez fusilar si no declaraban su retiro. La madre, horrorizada ante tan inaudita barbarie, abándomla el lugar loca de dolor y Arismendi por fin caie presoi.
506 Pero el 3 de mayo de 1813, cuando José Rafael Guevara subleva la isla y Martínez se refugia, cobarde, en el castillo de Pampatar, del fondo de su calabozo sale Arismendi, puñal en mano., y preside la venganza.
507 Un mar de sangre corre; los prisioneros caen á su furor; y sobre aquella horrible escena, sobre aquél tmontón de cadáveres, se fija la mirada de Arismendi, soberbia y formidable como la del ángel exterminador.
508 El verá después impávido ó quizá atiormentado de espantoso recuerdo, las ejecuciones de millares de españoles. En tres días, por orden de Bolívar, matará 800 prisioneros.
FELIPE TEJERA 71
CAPITULO XVII
Boves
509 Cosa íes qiue hace caer la pluma de la mano haber de pintar en cada lunoi de estos buenos vasallos españoles_, primero lun Breno, luég^o un Gensérico, ahora Un Atiia. Hénois, pues, en presencia de Boves.
510 Teínía por nombre José Tomás Rodríg-uez Boves, fué Inaturai de Oviedo (1783) (1) y de profesión pirata. Por tal -se le ooíidenói á presidio en Puerto Cabello el año de 8; mias patrocinado de los Joves, honrados comercia^ntes de aqiuella plaza, se le conjmlutói la pena, confinánidolel á la ciudad de Calabozo.
511 Iginórase por qlue razón le encarcelaron allí, pero ello es q'ue estuvo presO' hasta su ocupación por Antoñanza el añoi de 12. ^
512 Era de «cuerpo mediano y ancha espalda, de cabeza enormie, de ojos azulete y turbios como el mar, tenía la frente espaciosa y chata, la barba escasa y roja, la ¡nariz y la boca oo^mo las del ave de rapiña».
513 «Um fraile, Márquez, contó una vez desde el púlpitoi, cómio fué 'engendrado en un súbcubo, cómo lo crió Dios en una isla apartada». (Biografía de J. F. Ribas, por J. V. G.) '
514 Bolívar le llama «la cólera del cielo que fulmina
rayos contra la patria Un demonio en carne humana,
qlue sumerge á Venezuela en la sangre, en el luto y la servidumbre».
515 La fantasía y el terror le pintan como un ser excepcional, mezcla de héroe y de bandido, feo, deforme, atroz: de sus ojos salen llamas, su palabra fascinia, mira como boa. En la leyenda tiene cuernos como Sata-, nás, y sopla á los oídos de Vienezuela aquellos sueños tentadores de la serpiente de Milton.
516 Admira ooinsiderar cómo en tan corto espacio hemos visto ya ta'ntos hombres desprovistos de los mejores atributos de la humanidad; Monteverde, Pui, Yáñez, A'ntoñanza, Zuazola, Cer veris, y ahora éste qiue les iguala á todos idn crueldad y les sobreipuja en audacia! :i Boves!......
517 Ellos hain pasado sobre nuestra patria como esas horribles ^ pestes que se desencadenan del Asia para desolar la itierra. Deberíain lla'mjarse Azotes \
(1) L&uresino y aXiemUaLanz "La Revolución democrática,,.
72 HISTORIA DE VENEZUELA
CAPITULO XVIII
Bolívar Dictadlor.— La Puerta.— Occidente.— Batalla de la Victoria. - Fusilamientos.—Derrota de Rósete.— 1814
518 La guerra, coino hemos dicho, se había enseñoreado del país. Bolívar era dictador desde el 2 de enero: un^ toes después 3.000 hombres al mando de Campo Elias, son despedazados por Boves en el sitio de la Puerta; 'mientras qne Pui había hecho huir á García de Sena y entrado^ á Barinas al toque de degüello.
519 Por su parte Yáñez, con igual número de fuerzas invade el Occidente, pone sitioi á Ospino y sólo su muerte decide el triunfo de los patriotas. Su cadáver fué descuartizaldo por el pueblo. No toenos feroz que él le sucede) en el 'mando Don Sebastián de la Calzajdiali, >
520 Boves entre tanto envía á ¡su teniente Rósete, con 1.000 hotobres á inyadir pior el Tuy. Este Rósete, émulo de Zuazola, había sido pulpero; queriendo cambiar de oficio se dedicó á la guerra que hizo como saben hacerla los bandidos de Sierra Morena.
521 Sabido por el Libertador el desastre de la Puerta, preparóse á la defensa: mandó ocupar por Campo Elias la Cabrera, por Ribas La Victoria ; y dejando á cargo del intrépido D'Eluyar el sitio de Puerto Cabello, siguió á VaLencia y exigió auxilios de Urdaneta que obraba en el Occidente.'
522 El 12 de febrero atacó Boves la Victoria. Increíble serenidad y ardimiento desplegó Ribas en la defensa; tres caballos tuvo muertos, á su lado caían sus mejores oficiales, la sangre corría por las calles. De repente una nuba de polvo se levanta en el horizonte: es Campo Elias que vi'ene en su socorro. Ribas sale á protegerle, y entonces Boves huye dejando en el Campo mil cadáveres. Cara compraron el triunfo los patriotas, pues allí murió el valeroso Ribas Dávila que tantos servicios prestara á su patria.
523 Este mismo día comenzó en Caracas y La Guaira una horrorosa hecatombe de 850 canarios. Diga lo que quiera Muñoz Tébar en su Manifiesto del año de 14, estai atroz medida jamás podrá ser justificada. Por lo qne toca á nosotros, no creemos en los asesinatos necesarios.
524 Rósete entre tanto saqueaba á Ocum'are y amenazaba la capital ; Ribas le derrotó el 20 : 300 cadáveres, de niños y ancianos la mayor parte, cenizas, escombros, sacrilegios, hé ahí la obra de aquel bárbaro. En su equipaje se halló un hierro figurando una P conque debían ser marcados los patriotas en la frente, y el hilo de la conjuración tramada con aquellos 850 presos que habían sido fusilados. ^
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CAPITULO XIX
San Mateo. — 1814
525 Desde el día 20 había establecido Bolívar su cuartel general en San Mateo, dejando al coronel Juan Escalona el mando en Valencia.
526 Tenía el Libertador 1.200 infantes y 600 jinetes, y estaban con él Lino Clemente, cuanto modesto sereno*; Martín Tovar de valor probado ; los dos Montillas, osados é inteligentes; el severo Campo Elias ; er valeroso Villapol; Florencio Palacio; Hermógenes Maza y el inmortal granadino^ Ricaurte.
527 Allí debía sostenerse Bolívar á todo trance, mientras Marino venía en su auxilio por el Sur.
528 Pues sucedió que al nacer del día 28 con grands estruendo y vocería le atacó en sus posiciones el formidable Boves, al frente de 7.000 llaneros impetuosos.
529 El choque fué tremendo, frenético; la resistencia corneo el acero, dura desastrosa. Por primera vez se encontraba Boves al frente de Bolívar.
530 La brega y la carnicería duraron hasta la noche len que herido aquél y rechazado, como un aluvión, de tioidas partes, se retiró á las alturas del lugar y luégO' á Villa de Cura, á donde fué á curarse. Dejó el mando á Morales cuyo carácter damos á conocer con esta trova popular de aqlu ellos tiempos:
Entre Boves y Morales ! La diferencia no es más, Que el uno es Tomás José, Y el otro José Tomás.
531 Y en efecto, ambos campeones se disputaban la palma en lo sanguinarios y feroces, aunque Morales no se llamaba sino Francisco Tomás.
532 Quedaron en el campo de los patriotas gran númlero de heridos y de muertos, entre los primeros Campo Elias, comi>arable á un ejército, q'ue rnurió- á poco, y entre los segundos Villapol, verdadero tipo del carácter español, caballeroso, valiente y honrado.
533 Pues en tan crítica situación, al frente de un enemigo poderoso en armaiS y denuedo, supo el Libertiador (9 de marzo) que Rósete había vuelto á ocupar á Ocuniare y amenazaba la capital; y en tal trance y riesgo! prefirió sacrificarse antes que ver hollada á Caracas por tan atroz bandido.
534 En su auxilio, logrando engañar al enemigo, envió á Mariano Montilía con 300 soldados de su mejor
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tropa. Creyérplnle al piunto, y con razón, desmledrado los oontr arios, y así el día 11 de nuevo le atacaron, más con horrible fracaso para ellos. Repuesto ya Boves de su herida, repitiólo el 25 con poderoso é irresistible ímipetu, poniendo todo su conatO' len íapoiderarse del iparQ'ue que con escasa tropa y fortialecido en luna casa del Libertador, sobre luna altura, mlandaba el bravoi Ricaurte. ;
535 A puntio iestuvoi de conseguirlo por su coraje ein leí ataque, pues ya gran parte de sus soldados entraban con mincha grita en la casa, dominando los demás la cresta de la colina. , ' ¡ ^
536 Bolívar, desensillando su cabiallo, cruzó los brazos, y^ 'estándose á ver lo qiue ^aquello sería, dijo : ac/uí moriré el primero. '
537 Pintábase el temor en la cara de los patriotas, lai alegría en la de los realistas ; cuando de súbito bramia y se estremece la tierra, densa y sangrienta nube de humol preñada de cadáveres se levanta y (oíscureoe el cielov
538 Hondo pavor sobrecoge á los realistas, pasmo y
admiración á los patriotas Era Ricaurte que, pistola
en mano, al ver invadida la casa, grita: viva lá Patria!..,... dispara y vuela con amigos y enemigos en una tempestad de fuego. , f >
539 La gloria de este insigne patriota parecerá un mito de nuestra indepenidiencia, pero íes porque á semejanza del carro de Elias, centellea en el espacio y se inmortaliza en el cielo. . - - i
540 Despavorido con tan ¡eminente heroismo, sombrío^ como la desesperación, mudo y tétrico como la muerte, huyó Boves del campo, atronado por el fragor de aquellai gloria que resonanldo len la tierra y en lo:s aires, sie repetía á sus oídos estridente como el clarín del juicio', y para los patriotas, sonorosa como la trompa de Homero. A sus espaldas quedaban un toar de sangre y 800 cadáveres. ' !■ i . I ' ■■-; ■■■• ;'■