Manual de moral y de economía política · Unidad 106 de 166
Unidad 106 · 224 MIGUEL CRUCHAGA
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224 MIGUEL CRUCHAGA
no puede determinarse de un modo preciso?
—Sucede con los salarios lo mismo que con los
demás valores, sólo se pueden fijar de una manera aproximada. Esto sucede también con lo necesario, el cual comprende no sólo el alimento indispensable para la conservación de la vida, simo además la habitación, sus útiles y los vestidos, todo según los usos y necesidades del país. Así, el alimento debe ser suficiente y variado para que conserve las fuerzas y la salud; los vestidos deben ser apropiados al clima; la habitación debe poner no sólo al abrigo de la intemperie de las estaciones, sino también suministrar a la familia el medio de dedicarse en ella a sus ocupaciones y de habitar sin que se violen las leyes del pudor. Se necesita que
esa habitación esté provista de muebles y de uten-.
silios que permitan vivir conforme a los usos del país, y en fin, según las estaciones, se necesita
fuego y medios de iluminación en cantidades va-
riables. Agregaré, para completar esta enumeración, que lo necesario comprende la educación y la ilustración de los hijos y aun para el «padre de familia los medios de cultivar su inteligencia,
Este consumo necesavio no tiene nada de ab-. soluto, como lo véis; sin embargo, está poco más o,
menos determinado en cada país por el modo de
vivir, con relación al grado de civilización y a la,
riqueza general. El precio del trabajo debe proveer a las exigencias de este consumo necesario o, en otros términos, a las necesidades de la familia
del trabajador. Comprenderéis ahora que ese con-. sumo necesario no es de tal modo absoluto que no, haya posibilidad de gastar menos temporalmente.. Entonces se sufre, se vive penosamente, pero con
todo se vive.
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—En ese caso, dijo Honorio, sería ventajose habituarse a vivir con poco, porque así cualquiera estaría preparado para todos los acontecimientos.
—Te reconozco en esa proposición, Honorio, a tía quien nada cuestan las privaciones para educar a tu numerosa familia; pero debemos evitar la exageración. En la restricción excesiva del con- “sumo necesario de los hombres habría peligros de «diversas clases y desde luego se comprometería la salud, se debilitarían las fuerzas y la industria perdería considerablemente. Además, como los salarios tienden siempre a arreglarse sobre ese con- “sumo necesario, bajarían en proporción y entonces, si sobreviniera alguna circunstancia que los bhiciese bajar momentáneamente, la miseria sería espantosa. Cuando lo necesario comprende un gran número de objetos, puede sufrir reducciones antes de llegar a los límites de lo que basta. Al contrario, cuando ya está reducido en cuanto es posible, no “se puede quitar nada sin privaciones dolorosas, sin comprometer la existencia, Tal es la situación de la desgraciada Irlanda, en que la miseria general ha reducido desde hace tiempo el consumo necesario de la población a lo más rigorosamente indispensable para la conservación de la vida. La menor calamidad, la menor insuficiencia de la Cosecha coloca a los habitantes en una situación de que no tenemos idea.
—Sabía bien que era una tontera hacer esas economías e imponerse tantas privaciones, dijo Pablo Boitard.
—No te apresures a sacar esta conclusión de mis palabras, prosiguió Dupré. El ahorro nunca es «dañoso a los individuos, y, por otra parte, es raro