Manual de urbanidad y buenas maneras para uso de la juventud de ambos sexos ... precedido de un breve tratado sobre los deberes morales del hombre · Unidad 55 de 114
Unidad 55 · CONDUCTA EN DIFERENTES LUGARES.
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CONDUCTA EN DIFERENTES LUGARES.
regla, dirigiendo primero la palabra, por ejemplo, un anciano á una señora jó ven, ó una señorita á un joven de mucho menor edad que ella.
rx.
Según lo hemos indicado ya (§ III), la etiqueta en los viajes no es tan severa como en las demás situaciones sociales ; así, al mismo tiempo que nos está permitido conversar en un coch# con personas que nos son absolutamente extrañas, podemos igualmente, sin faltar á la urbanidad, dejar de tomar parte en la conversación general, guardar absoluto silencio, limitándonos á contestar á lo que se nos pregunte, y aun entregarnos á la lectura ó al sueño.
Es un acto extraordinariamente incivil el fumar dentro de un coche, aun cuando no haya entre los pasajeros ninguna señora : cuando la hai no es posible que exista un hombre medianamente educado que sea capaz de hacerlo.
XI.
En los lugares donde se detenga el coche, veamos si las señoras que vayan con nosotros desean algo que les podamos proporcionar, y ofrezcámosles de las comidas y bebidas que encontremos.
En los viajes por mar se observarán los mismos principios que rigen para los viaj-es en coche ; debiendo siempre el hombre de buena educación sacrificar su propia comodidad á la de las señoras, y mostrarse en todas ocasiones afable, cortés y condescendiente.
Si por desgracia amenaza algún peligro á la embarcación en que nos encontremos, rodeemos á las señoras ; y aun cuando nos sintamos impresionados y temerosos nosotros mismos, procuremos aparecer ante ellas tranquilos y serenos, á fin de consolarlas y de comunicarles aquel grado de valor que se necesita en tales ocasiones, y de que generalmente está privado su sexo.
Terminado un viaje, cesa enteramente la comunicación en que durante él hayan estado las personas entre sí desconocidas ; y en los lugares en que mas adelante se encontraren, toca á las señoras autorizar con una mirada el saludo de los caballeros, y á los superiores el de los inferiores.
CAPITULO Y.
DEL MODO DE CONDUCIRNOS EN SOCIEDAD.
ARTÍCULO I
DE LA CONVERSACION
SECCION PRIMERA. De la conversación en general. t
La conversación es el alma y el alimento de toda sociedad, pof cuanto sin ella careceríamos del medio mas pronto y eficaz de transmitir nuestras ideas, y de hacer mas agradable y útil el trato con nuestros semejantes. Pero pensemos que ella puede conducirnos á cada paso á situaciones difíciles y deslucidas, cuando no esté presidida por la dignidad y la discreción, y que no basta el deseo y la facilidad de comunicar nuestros pensamientos, .para hacerlo de manera que nos atraigamos el aprecio y la consideración de las personas que nos oyen.
ii.
Nada hai que revele mas claramente la educación de una persona, que su conversación : el tono y las inflexiones de la voz, la manera de pronunciar, la elección de los términos, el juego de la fisonomía, los movimientos del cuerpo, y todas las demás circunstancias físicas y morales que acompañan la enunciación de las ideas, dan á conocer desde luego el grado de cultura y delicadeza de cada cual, desde la persona mas vulgar hasta aquella que posee las mas finas y elegantes maneras.
ni.
La infinita variedad de los asuntos que se tratan en sociedad, los diferentes grados de instrucción y de experiencia que mués»