Manual de urbanidad y buenas maneras para uso de la juventud de ambos sexos ... precedido de un breve tratado sobre los deberes morales del hombre · Unidad 64 de 114

Unidad 64 · DE LAS PRESENTACIONES.

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DE LAS PRESENTACIONES.

SECCION PRIMERA. De las presentaciones en general. i.

La buena sociedad no reconoce otro medio que el de las presentaciones, así para la creación de las amistades, oomo para todo acto de comunicación que no esté naturalmente legitimado por un grave accidente del momento, por la necesidad de tratar sobre un negocio, ó por alguna circunstancia excepcional de las que se expresarán mas adelante.

ii.

Las presentaciones pueden ser especiales ú ocasionales : las primeras son las que se hacen premeditadamente, y con la intención de poner á dos ó mas personas en contacto amistoso ; las segundas son las que nacen de encuentros casuales ó de circunstancias puramente transitorias, y solo tienden á establecer relaciones accidentales. Unas y otras, pueden hacerse por medio de cartas de recomendación ó de simple introducción.

ni.

Grande debe ser en todos casos nuestra circunspección y prudencia para presentar una persona á otra, porque este acto incluye siempre cierta suma de garantía que prestamos en favor de la persona que presentamos, respondiendo, por lo ménos, de que no es indigna de la estimación de la otra. Mas si bien las presentaciones ocasionales no comprometen de una manera absoluta nuestra responsabilidad moral, por su carácter esencialmente accidental, no puede decirse otro tanto respecto de las especiales. Por medio de estas expresamos, como acaba de verse, una intención deliberada de poner á dos ó mas personas en relación permanente ; y esta intención debe, por tanto, estar apoyada en el deseo ó consentimiento que cada una de ellas nos haya manifestado sobre el particular, ó en el convencimiento íntimo, que una serie de observaciones haya hecho nacer en nosotros, de que á todas habrá de ser agradable y conveniente el tratarse.

IV.

Este convencimiento no nos autoriza, sin embargo, sino para presentar una persona á otra, siendo ambas de un mismo sexo, y no creándose de hecho relaciones que se hagan extensivas á una familia ; para presentar un caballero á una señora, ó á un padre ó madre de familia, es requisito indispensable el expreso y firmal consentimiento de la persona á quien se ha de hacer la presentación.

Para presentar una persona á una señora, debe ademas tenerse en consideración que las amistades inconvenientes no perjudican tanto al hombre como á la mujer, ni puede esta cortarlas con igual facilidad que aquel, al persuadirse de que por algún respecto pueden llegar á ser contrarias á sus intereses morales.

vi.

El caballero debe ser siempre presentado á la señora, y el inferior al superior ; excepto en las presentaciones por cartas, en que, como se verá mas adelante, el portador de la carta es siempre el presentado. Cuando el superior sea de nuestra propia familia, podremos presentarle al inferior ; á ménos que la diferencia de edad ó de categoría sea demasiado notable, pues entonces seguiremos la regla general. Los dueños de una casa no podrán ser en ella los presentados, sino en los casos en que el presentante sea uno de ellos mismos.

La presentación se hace indicando el nombre de la persona presentada y los títulos que tenga, á aquella á quien se presenta, haciendo en seguida lo mismo respecto de esta ; mas cuando la persona á quien otra es presentada está en su casa? nos abstendremos siempre de mencionar su nombre.

Cuando la persona presentada está investida de un título de naturaleza permanente, como el de Obispo, Doctor, General, &a., el título se menciona ántes del nombre ; mas cuando aquel tan solo es inherente á la posesión de un empleo de naturaleza transitoria, como el de Representante de la Nación, Ministro de Estado, Tesorero, &a., va generalmente pospuesto. Y en el caso de reunirse en una persona títulos de una y otra especie, se mencionarán ambos, en el orden que queda indicado.

IX.

Cuando la persona presentada ocupa una posición social mui elevada, y está investida de un título de naturaleza permanente, es una muestra de respeto y de obsequiosa cortesanía silenciar su nombre, mencionando únicamente su título y su apellido.

Cuando nos encontremos en una reunión con un amigo recien casado, el cual no nos baya participado formalmente su enlace, guardémonos de pretender que nos presente á su señora ; y caso de que él lo baga espontáneamente, consideremos este acto como una simple presentación ocasional.