Manual practico de medicina legal · Unidad 10 de 236

Unidad 10 · 14 MANUAL PRACTICO

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ducir la forma de este órgano en su estado de desarrollo. Puede también estar acompañada de la falta de .menstruos y en este-caso, produciría la sensación de una fluctuación sorda y profunda; pero el útero permanece vacío y faltan los signos principales de la preñez. Lo mismo puede decirse de la hinchazón esquí rr osa de los ovarios.

Peritonitis crónica. Algunos errores se han cometido por los médicos poco observadores, á causa de los borborismos que frecuentemente la acompañan, y que han podido ser confundidos con los movimientos activos del feto.

La timpanitis. Apesar de la naturaleza de sus síntomas que alejarían toda sospecha, ha sido también causa de errores como lo prueban algunos casos referidos por los tratadistas. En esta enfermedad, la forma del abdomen, su resonancia general producida por la percusión y la tensión del vientre, son poderosos indicios de la ausencia del feto.

La distencion de la vejiga, por la orina 6 por los gases, ha hecho cometer también algunos errores. El tumor que la vejiga presenta, tiene sin embargo, una forma oblonga y puntiaguda en su vértiee: ademas una sonda introducida en ese órgano, hace desaparecer el tumor por la avecuacion de la orina. En fin, la enferma no orina ó no lo hace sino por rebosamiento, es decir, de una manera continua.

En los hechos que preceden hemos encontrado siempre una condición física y en algún modo material, á que puede referirse mas ó menos directamente los movimientos cuyo asiento es el abdomen; pero no siempre sucede lo mismo. En efecto, algunas veces se observa simples movimientos espasmódicos y convulsivos de los músculos del bajo vientre, que se toman como movimientos activos del feto.

Molas ó falsos gérmenes. Antes de esponer sus caracteres distintivos de la preñez, veamos los caracteres principales que les son propios. Se distinguen tres especies de molas. La primera es formada por las membranas del feto, de agua del amnios y algunos restos de embrión, como filamentos flotantes, resto del cordón ó cuerpesillos carnosos informes; estas sustancias son ru-

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¿intentos de un embrión detenido en su desarrollo. Esas molas no persisten casi nunca mas allá de dos ó tres meses, y aunque sean acompañadas de los fenómenos generales de la preñez incipiente, el perito no puede adquirir la certidumbre del embarazo, sino en el momento en que su producto vá á ser espelido.

La segunda especie, designada con el nombre de mola carnosa consiste en masas cuyo volumen varia desde el de un huevo de o-allina hasta el de la cabeza de un niño; sin embargo, ese volumen puede pasar del que acabamos de indicar y su peso llegar hasta dos ó tres libras. Su tejido es compacto- sin cavidad 6 con ella; y en este último caso, la mola contiene agua y algún resto de feto; si se lo corta, se encuentra en un punto un tejido parecido al de la placenta; en otro una materia calcárea, en otro, un tejido fibroso y en otro, hydatides ó restos de feto.

Se encuentra algunas veces dos molas carnosas. Una puede coincidir con un embarazo y en este caso, su espulsion precede de muchos meses á la del niño. Si la mola y el feto salen juntos, el parto se realiza antes del término ordinario de la preñez. Sin embargo, se ha visto molas que han pasado con mucho ese término, porque algunas han permanecido en el útero meses y aun años.

Este género de molas puede ofrecer dificultades para el diagnóstico. Ademas de los fenómenos generales del embarazo, la matriz se desarrolla poco á poco y reviste la forma ordinaria, pero no existen el movimiento y el traqueteo, puesto que la mola está adherida al útero en todos sus puntos; no existen tampoco los movimientos espontáneos del feto ni los fenómenos producidos por la auscultación.

La tercera especie- de molas que los autores han llamado vesicular consiste en una masa compuesta de hydatides en la cual se encuentra algunos rudimentos del feto. Encuéntrase,, algunas veces, la masa colocada en una placenta, y en otras un rosario de hydatides está adherida á un cordón. Estas molas permanecen en la matriz por mucho tiempo; su volumen es considerable y algunos llegan á pesar quince libras. El diagnóstico es en algunos de estos casos muy oscuro y es preciso recurrir,