Memoria sobre la educación común en la provincia de Buenos Aires · Unidad 25 de 130
Unidad 25 · INTRODUCCIÓN. 51
Texto completo en español de una edición de dominio público con fuente y huella registradas.
INTRODUCCIÓN. 51
El mismo día recibi la siguiente nota :
Buenos Aires, Blarzo 11 de 1870.
Al Señor Jefe del Departamento de Escuelas D. José Manuel Estrada.
He recibido y elevado al conocimiento del señor Gobernador la nota de vd. fecha de hoy, en contestación á la que le dirjjl comunicindole no haber sido aceptada su renuncia del cargo de Jefe del Departamento de Escuelas.
Impuesto el Señor Gobernador de los términos en que se halla concebida me ha encargado haga saber á vd. que, al no aceptar su renuacia no ha tomado para nada en cuenta la resolución que vd. cita del Consejo de Instrucción pública, sino solamente las esplicacíones satisfactorias para jd. que esta Corporación le dio en la sesión que tuvo en presencia del Gobierno. Conociendo vd. como conoce el pensamiento de Gobierno que lo fue manifestado verbalmente en la conferencia que tuvo con vd. en seguida de dii'.ha sesión, no debe tomar como aceptada por el señor Gobernador la mencionada resolución del 25 del ppdo., puesto que 8. E. no ha tomado conocimiento de ella^ como no lo ha tomado tampoco de la anterior del mismo Cornejo ; y por cuanto su objeto es conservar al Jefe del Departamento de Escuelas el concurso que aquella Corporación debe prestarle, y que tan franca y decidida* mente le ofreció en la sesión que tuvo en su presencia.
Dejando claramente establecida la intelijencia que debe darse h su resolución no haciendo lugar á su reouncia, el señor Gobernador me encarga le manifleste'querse felicita de que vuelva vd. á continuar en la dirección del importante ramo que confió á su intelijencia y laboriosidad.
Dios guarde ávd.
(Firmado) Antonio E. Maiaveh.
XII.
Acepté esta declaración oficial en sus términos propios y testuales-T-JNo pedia presumir que la pluma de un Míaistro
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sea bastante rebelde para escribir lo contrario de lo que él quiera decir.
Nadie interpretaría esa nota sino como una solemne declinatoria de jurisdicción hecha por el Gobierno en un asunto^ cuyo fondo no le competía juzgar, puesto que la ley de 2 de Noviembre de 1865» el decreto del Dr» Alsina ea 1866 y el de 7 de Julio de 1869 conferían al Departamento de Es^» cuelas toda la autoridad necesaria para intervenir esclusiva*- mente en iguales materias y en casos análogos.
Volví al ejercicio de mis funciones, y comencé por ejecutar la deliberación del Consejo pendiente desde el 25 de Febrero, comunicando al Preceptor de Suburbios al Sud, su separación del cargo,— y continué en el desempeño tranquilo de mis deberes.
En prosecución de ellos, perfeccioné la organización de los ejercicios majístrales, instalé tres de lis cuatro Escuelas dominicales propuestas meses atrás y establecidas por el Gobierno, formulé y pasé al Ministerio el Presupuesto de gastos del Departamento para 1871, presenté un proyecto pata el establecimiento de un Instituto normal del sistema FrcBbel, (jardines de infantes), y otro para la creación de una nueva plaza de Inspector, especialmente encargado de vijilar los sistemas de escritura, é introducir y metodizar los ejercicios fisicos en las Escuelas, indicando como candidato al señor D. Fernando Berghmans. (1)
Estas pacíficas y útiles [tareas fueron interrumpidas por la invitación del señor Gobernador á una conferencia que tuvo lugar el 14 de Marza
Omitiré entrar en sus detalles*
Guando yo llegaba al salón del señor Gobernador, penetraba al despacho del Dr. Malaver el Preceptor destituido,
(1) todoi Igd docttm^atos reUUvos & 63U$ materias ír&a ea loa auexost
mTBODÜCGIOlí, 53
que se había presentado ya en querella ante el Gobierno, estimulado y seguro de protección por personas altamente caracterizadas y no discernibles del señor Ministro.
La conferencia comenzó en ausencia del señor Ministro, que no acudió, sino después de enviar á buscarle, sin embargo de declarar mas tarde que no cQuocia al Preceptor que vi entrar en su despacho.
Allí fui censurado por haberme separado de la mente del Gobierno.
Contestó : 1 ® que yo no habia contraído compromiso de ningún jénero en el sentido á que parecía inclinarse el Gobierno : 2 o que en la nota de 1 1 de Marzo se declaraba la prescindencia absoluta del mismo respecto del fondo de la cuestión: 3^ que su solución correspondía esclusivamenta al Departamento de Escuelas : 4 ^ que en calidad de Presidente del Consejo tenia el rigoroso deber de acatar sus resoluciones; y por áltímo, que no estaba en manera alguna dispuesto á separarme de la línea de conducta que mi conciencia y mi honor me impulsaban á seguir.
Declaró S. E. que el Gobierno habia esperado mi renuncia^ y que ahora se yeia forzado & privarse de mis servicios poír** que su honra estaba comprometida en I4 cuestión, pin du4ft por compromisos contraidos con los oficiosos defensores de los insubordinados.
Le respondí entonces que yo no tenia otra regla de conducta respecto del Gobierno sino sus decretos y declaraciones oficíales, y que no renovaría mi renuncia.
Me retiré en seguida esperando mi destitución. Quería que el Gobierno se amarrara en la picota con sus propias manos ; pero es mas fácil intrigar ó ceder & la intriga, enmarañaiM en los escondrijos de la cabala y arrastrarse en las tortuosi«r dades de la mala fé, que tener coraje para asumir de frente las responsabilidades de la propia conducta, é infamar y destituir un funcionario público intachable y abnegado con la