Memoria sobre las antigüedades neogranadinas · Unidad 6 de 15

Unidad 6 · CAPITULO IV

Texto completo en español de una edición de dominio público con fuente y huella registradas.

CAPITULO IV

Continuación de los anteriores.

Usos diversos. Guando alguno solicitaba una doncella por esposa, mandaba á los padres una manta; si no se la devolvían á los ocho dias,

enviaba otra, i considerándose entónces aceptado, se sentaba una noche en la puerta de la casa de la novia i daba á entender, aunque indirectamente, que allí estaba. Entónces se abría la puerta i salia la India con una totuma llena de chicha que probaba primero i le daba después á beber al pretendiente. Los matrimonios se celebraban por ante el jeque , i estando los dos contrayentes unidos por los brazos preguntaba el sacerdote á la mujer si preferiría el Bochica á su marido, este á sus hijos i si amaría mas á sus hijos que á sí misma , i si se abstendría de comer mientras que su marido estuviera hambriento. Luego dirijiéndose al marido le mandaba que dijese en alta voz que quería aquella mujer por esposa, con lo cual se terminaba la ceremonia. Mas no se le impedia tener cuantas mujeres podía mantener, sobre todo si era usaque, aunque solo una era lejítima. Sinembargo los ritos matrimoniales variaban mucho en los diversos pueblos de la nación Chibcha.

Luego que el zipa moría, los jeques le sacaban las entrañas, i llenaban las cavidades con resina derretida ; introducían después el cadáver en un grueso tronco de palma hueco, forrado de planchas de oro por dentro i por fuera, i lo llevaban secretamente á sepultar en un subterráneo que tenían hecho desde el día mismo en que comenzaba á reinar, en parajes lejanos i ocultos. De todos los panteones mas ó menos suntuosos imajinados por la adulación para los soberanos, el de los zipas de Bogotá ha sido hasta hoi el único que no ha sido violado por la posteridad, por la sencilla razón de ignorarse donde se halla, á pesar de las exquisitas dilijencias que la codicia ha hecho por encontrar alguna de las tumbas.

Con los cadáveres de los usaques i otros Indios principales, sepultaban en bóvedas á sus mujeres mas queridas, i á cierto número de sirvientes á quienes se hacia tomar el zumo de una planta narcótica para privarlos del conocimiento, ademas ponían en la sepultura mantenimientos, joyas de oro, las armas i la chicha, bebida á que eran tan aficionados, i que se preparaba con maíz fermentado. Lloraban por seis dias sus difuntos, i les hacian aniversarios. En estos tiempos repetían cantando tristemente la vida i acciones del finado. Al común de las jentes se sepultaba también con sus alhajas, armas i mantenimientos, en los campos, sin ninguna señal exterior, cuidando solo de plantar un árbol encima para protejer el sepulcro , pero jamas desnudos, sino revestidos de sus mejores mantas. 7 Sinembargo mas auténticos que los cronistas se vén todavía túmulos ó montones de tierra

que servían de cementerios comunes i de donde se sacan huesos humanos, algunas joyuelas de oro, i cornamentas de venados, que prueban que los Indios eran sepultados también con sus trofeos de cacería ó por ventura con venados muertos como provisiones de viaje. Los mas considerables que se conocen son los del cerrillo del Santuario, cerca del puente Grande, á cuatro leguas al occidente de Bogotá, i los cerrillos de Gáqueza, de donde una vez se extrajeron hasta veinticuatro mil ducados en oro. 8 En la provincia de Tunja se hallan, en cavernas, muchas momias bien conservadas, i algunas con mantas finas i pintadas á mano como las que usaban los Indios principales ; todas están sentadas con los dedos pulgares atados junios, con torzales de hilo de algodón."

Vestido de los Chibchas. Los habitantes de esta provincia eran mas políticos en los ojos de los cronistas, por ir todos vestidos, ya sea que esto provenia de su pudor natural ó como es casi cierto, del temple de su atmósfera i la baja temperatura á que estaban expuestos, mientras que en los valles el andar desnudo era mas cómodo pues no aumentaba el vestido el excesivo calor que allí reina. En el cuerpo usaban una especie de sayo, á manera de túnica, que llegaba poco mas abajo de la rodilla i de ordinario era hecho de algodón, con el cual tejían mui bien sus lienzos. Los mas comunes eran blancos, pero la jente ilustre ó aquellos que habían obtenido el permiso, usaban sus vestidos pintados con tintas negras i coloradas, fundando en esto su galardón i riqueza. De algodón hacían también unas mantas cuadradas que les servían de capa. 9 En la cabeza usaban casquetes , por lo regular hechos de pieles de animales feroces, como osos, tigres ó leones, matizados con plumería de todos colores. Gomo aderezos traian en la frente medias lunas de oro i plata , teniendo estas los cuernos para arriba. En los brazos se ponían brazaletes hechos de sartales de cuentas de piedra ó hueso i ademas adornos de oro en las narices i orejas. Pero la mayor gala , siendo esto común á casi todos los habitantes de América , consistía en pintarse el cuerpo i rostro con achote {Bixa orellana) i jagua, el primero dando un color rojo mui subido i la segunda uno negro , que al contrario del primero, es mui tenaz i dura por largo tiempo su mancha. Las mujeres usaban una manta cuadrada , llamada Chircate, i envolviéndose en ella la sostenían atándola á la cintura con una faja ancha, que en su idioma se Jlama Chumbe ó Manre; sobre los hombros usaban otra manta pequeña que se llama Liquira, i la prendían sobre el pecho con un alfiler grande de

oro ó plata llamado Topo, i cuya cabeza es como un cascabel, quedándoles de esta manera descubiertos los pechos. Ellas también, como los hombres, usaban del achote i jagua como afeites, para pintarse. 10 Tanto hombres como mujeres traían el pelo largo ; estos lo dividían por medio i lo dejaban crecer hasta los hombros, i ellas lo dejaban suelto i mui crecido, siendo su cuidado el tenerlo mui negro, para lo cual, si por naturaleza no lo era. usaban de varios medios que lo ponen de este color, como lejías, i extractos de yerbas.

,, Agricultura , industria i comercio. Ya hemos dicho que los Chibchas carecían de ganados, no conocían el hierro, i sus herramientas para el laboreo de la tierra eran de madera ó de piedra, lo que necesariamente limitaba sus trabajos para sembrar i preparar la tierra á las estaciones lluviosas, i por lo mismo miraban los años secos como la mayor calamidad que podia sobrevenirles. La patata, el maíz i la quinoa (chenopodium guinea) formaban el fondo principal de sus culturas. Aun se vén terrenos incultos hoi en la llanura de Bogotá, ó que solo sirven para crias de ganados, surcados por anchos camellones que son vestijios de antiguos cultivos de estos pueblos eminentemente agrícolas, i á quienes la figura de la rana, como el emblema de la humedad, servia de base á su sistema de numeración i á su calendario. Cosechaban dos vezes al año las patatas i una vez el maíz en las tierras frías en donde estaba acumulada la mayor parte de la población. Respecto del cultivo de la quinoa , abandonado enteramente hoi, ningún detalle nos han trasmitido los cronistas. La semilla de esta planta es mui nutritiva, i es de creer que la comían en forma de puches ó gachas (masamorra) como los que preparaban con el maíz, sazonadas con sal, ají i yerbas odoríferas. En los valles calientes tenían ademas la yuca (jatrofa) , la arracacha en los terrenos templados , i algunas leguminosas, aunque no sabemos si empleaban la fécula del chocho blanco {lupinus) como los habitantes de. Quito. Ignoramos si se servían, como los Mejicanos del dulce extraído de la caña de maíz, en defecto de la caña dulce, que fué traída del antiguo Continente , ó solo de la miel de las colmenas de abejas que son mui abundantes en el declive de la cordillera. El plátano mismo, tan abundante hoi en la Nueva Granada, que puede decirse sin exajeracion que alimenta la mitad de su población, no se cultivaba ni era conocido en otra parte parte que en la provincia del Chocó; por lo menos no he visto mencionado este fruto en ninguna relación hasta el descubrimiento del Noa-

ñama en el cantón Novitá, aunque ciertamente no pudo introducirse en América, de Europa ó de los puntos de Africa de donde se llevaron algunas plantas i en los cuales solo crece una especie; el camburí ó guineo [musa sapientium) i nó nuestro plátano arton [musa paradisiaca).

Mas, el artículo mas importante de producción que les servia para los cambios i con el cual se proveían del oro i de otros productos de que carecían en su territorio, era la sal de Zipaquirá i Nemocon, que cuajaban en vasijas de barro, valiéndose de las abundantes fuentes saladas que brotan en estos sitios, en donde hoi se explota la sal gema. También tejían mantas de algodón, de cuyo hilado se ocupaban las mujeres en el tiempo quo no empleaban en las faenas domésticas. Los naturales de Guatavita eran celebrados por su habilidad en fabricar con el oro que traian en polvo de las orillas del Magdalena ó de la extremidad setentrional de la provincia de Guane (Jirón etc.) figuras de todos animales, engastes para los caracoles i conchas marinas que servían de copas de lujo en sus festines, i planchas delgadas para cinturones ó brazaletes. Los pintores de mantas que se llevaban á todos los mercados eran también Chibchas."

Labraban también sobre piedras duras varias figuras en relievo, i según Acosta , esta es la única nación del nuevo Continente que se haya servido de monedas para sus cambios. La moneda consistía en ciertos tejuelos de oro fundidos en un molde normal, sin marca ni seña alguna. El valor era estimado por el grandor, pues carecían de peso, i los median aproximativamente encorvando el índice sobre la base del dedo pulgar, ó bien usando, cuando eran mas grandes, de ciertos cordeles de algodón que para el efecto tenían. De medidas de capacidad solo conocían la que servia para medir el maíz desgranado, que llamaban aba, como á este grano. ,.Las medidas de lonjitud eran el palmo ¡ el paso.

La feria mas importante i concurrida de los Chibchas era en Coyaima, territorio de los Poincos, llamados por los Españoles Yaporogos, del nombre de uno de sus caciques. Estos habitaban en ambas orillas del Magdalena desde la embocadura del rio Cuello hasta el de Neiva. Allá llevaban sal, esmeraldas, mantas pintadas, joyas de oro, i traian este metal en polvo, que sacaban aquellos moradores en mucha abundancia de las orillas de los riachuelos i quebradas, i aun zabullendo hasta el fondo de los ríos. Traian los Chibchas de las ferias de los paises calientes, mucha cantidad de guacamayas i loros, i luego que aprendían algunas palabras los sacrificaban á sus dioses, creyendo que eran el

mejor sustituto de los sacrificios humanos. Otra feria famosa se celebraba en los términos del cacique Zorocolá, en donde después se fundó el Puente Real sobre el rio llamado entonces Sarabita , a que concurrían los Chíbchas del norte, los Agataes, Chipataes, i los industriosos Guanes, que se proveían de sal, en cambio de oro i de mantas i tejidos de algodón de diversas calidades i colores. El punto central de esta feria era una enorme piedra aislada ó canto errático, que, quebrada posteriormente, resultó ser mineral de plata, de la cual se extrajeron como ochenta marcos, aunque no se ha podido hallar el criadero de este metal en las inmediaciones.

Otra feria habia en Turmequé, cada tres dias, i en ella se veian fuera de los frutos comunes, gran cantidad de esmeraldas sacadas de Somondoco, aunque al tiempo del descubrimiento estaba ya bien agotada la mina.

Ni los edificios ni los muebles de los Ghibchas guardaban proporción con las otras comodidades de que disfrutaban. Las casas eran de madera i barro i de techo cónico, adornadas de estera de esparto i junco, algunas bancas i barbacoas, puertas de cañas, tejidas con cuerdas i cerraduras de madera que todavía usan en algunos pueblos. Los fuertes cercados i vastos palios flanqueados de estas casas redondas que tenían la apariencia lejana de torres, dieron oríjen al nombre de valle de los Alcázares que Gonzalo Jimenes de Quesada dió á la explanada de Bogotá.

El único jefe Chibcha que proyectó construir un templo de piedra fué Garanchacha, que usurpó los dominios del zaque pretendiendo ser hijo del sol concebido por una doncella de Gachetá. Esta dió á luz una huaca que se convirtió en criatura humana, la cual fué criada con veneración hasta que, ya hombre, mató al zaque de Hunsa i se sustituyó en su lugar. Este fabuloso Garanchacha pretendió, dicen, levantar un templo suntuoso al Sol su padre, i para ello mandó que se trajesen piedras i columnas labradas de los parajes mas distantes de sus dominios, aunque murió sin haberse comenzado la fábrica. 11

No podemos tenniuar, sin decir algo mas respecto del personage misterioso que en tiempos remotos les sirvió de lejislador, i que veneraban, nó como á dios, pero como á hombre santo i bienhechor. Algunos lo confunden con el Bochica, pero los escritores mas antiguos lo distinguen, aunque confiesan que era conocido con varios nombres: Nemterequeteba, Xue Ghinzapagua (ó enviado de Dios). Este anciano llegó, como hemos dicho, por el oriente; traía una barba larga i la cabellera atada con una cinta, una

túnica sin cuello por vestido i un manto . anudadas al hombro las puntas ; vestido que usaban todos los Chibchas al tiempo del descubrimiento, pues el poncho ó la ruana es invención peruana introducida después de la conquista. Halló los pueblos en un estado vecino de barbarie, sin mas abrigo que el algodón en rama ligado con cuerdas, con el cual se cubrían, i sin idea de gobierno ni de sociedad. Nemterequeteba comenzó sus predicaciones en Bosa, en donde hallaron los Españoles una costilla que veneraban los Indios como que pertenecía á un animal que este misionero habia traído. 12 De Bosa pasó á Muequetá, Fontibon, i luego al pueblo de Cota, en donde era tal el concurso de jentes que venian á oírle, que fué preciso hacer un foso al rededor de una colina en donde predicaba ó instruía á los pueblos, á fin de poderlo hacer con desahogo. No solo les enseñaba á hilar i tejer, sino que por donde quiera dejaba pintados con almagre los telares á fin de que no se olvidasen de su instrucción. Siguió luego hacia el norte i bajó á la provincia de Guane, en cuyos moradores halló las mejores disposiciones para las artes. No solo enseñaba con su palabra, sino con su ejemplo, i su vida durante los largos años que pasó civilizando estos indíjenas fué un modelo de virtud. Ultimamente desapareció en Sogamoso, dejando, como hemos dicho, un sucesor que continuara la instrucción i la guarda de las leyes i reglamentos que habia establecido con asentimiento jeneral, solamente por la fuerza de la persuasión i del ejemplo. Como prueba de la sabiduría i previsión de este lejislador quiero hacer mención de una regla que dejó establecida i que se cumplía todavía á la época del descubrimiento, es decir, catorce siglos después de su muerte según la tradición de los Chibchas. Dispuso que sí las mujeres lejítimas de los usaques morían antes que ellos, podían prohibir á sus maridos todo acceso á cualquiera otra mujer por un período que no pasara de cinco años. De esta manera, los hombres se esmeraban en tener contentas á sus esposas de miedo de venganza póstuma, i no pudiendo desarraigar el lejislador chibcha la poligamia, inventó este medio de protejer al sexo débil, medio que surtió los mejores efectos, aunque es justo decir que los Chibchas trataban bien á sus mujeres i cuidaban de los enfermos i de los ancianos." *

* Pedro Simón. Tercera noticia, de la segunda parte de las noticias historiales de tierra firme. [Vid. Kingsborough, Mexican Ant. Vol. VIII. p. 219 et seq.] — Piedrahita. Conquista del Nuevo Reyno de Granada Parí. 1, Lib. I, Cap. II — IV — Joaquín Acosta. Compendio histórico del descubrimiento i colonización de la Nueva Granada. Cap. IX.