Memorias para la historia de la Nueva Granada desde su descubrimiento el 20 de julio de 1810 · Unidad 111 de 365

Unidad 111 · 112 MEMOBIAS PARA LA HISTORIA

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112 MEMOBIAS PARA LA HISTORIA

ñando otras dos peleas cerca del rio Negro en la#oina llamada de Enrique Vélez, i en las cuales decidieron el écsito las compañías de Benalcazar. Mas de treinta días habian pasado desde que Hernán Pérez habia salido de la corte del Zipa i ansiaban los castellanos encontrarse con el grueso del ejército panche para decidir tan cansada campaña. En efecto se hallaron a vista del enemigo i Hernán Pérez comisionó a un indio de Bojacá para que brindase la paz, que no fué admitida, i se rompieron las hostilidades acercándose el ejército confederado a la cuchilla del monte en que los panche^ se descubrían, i ocupados algunos puestos ventajosos, comenzaron con algunas escaramuzas que duraron dos dias, hasta que conocido mejor el terreno ordenaron dos batallones muiscas con cincuenta españoles de escolta para que provocasen a los panches. Mas, estos no se movian, i persuadidos los muiscas de que era el temor quien los retenia, cargaron sobre sus enemigos i fueron rechazados con pérdida de mas de setenta muertos i cien heridos.

Empeñóse en seguida la tropa castellana, i después de un mortífero combate de seis horas, en que perecieron mas de ciento de los contrarios i entre los confederados otra porción considerable de muiscas i cinco españoles, resolvieron retirarse. Aquella noche dispusieron los panches que bajasen quinientos gandules, i al amanecer que cargasen sobre los muiscas acampados a alguna distancia de los españoles : así se efectuó, i en la madrugada del siguiente dia fueron atacados los muiscas, quienes ausiliados oportunamente por los españoles sostuvieron el .combate por mas de una hora, mientras tanto i aprovechando tan buena cojruntura, dispuso Hernán cortar la retirada a los quinientos gandules, e impedir que fuesen ausiliados por los panches que guamecian la montaña. Tan acertada disposición coronó los deseos de Hernán Quesada, pues ausiliados i sostenidos los muiscas con las compañías de Olalla i Zorro, hicieron ciar a los panches, quienes muí destrozados resolvieron retirarse i al verificarlo se hallaron cortados por el resto de la tropa española. Tan desgraciado contratiempo revivió el valor de los gandules, i mas de dos horas sustentaron tan desigual lucha, hasta que muertos mas de trescientos i herida otra gran parte, buscó el resto su salvación en una fuga desordenada, atropellando todo, i trepando por los mas peligrosos derrumbaderos. Los contrarios no los persiguieron, temerosos aun de otras partidas de panches, que estaban intactas, i no habiendo dado ausilio a sus compañeros, conservaban una actitud imponente. Esta batalla, que se llamó de Vituima, costó a los muiscas mas de cien muertos, fuera de los heridos, i treinta en esta última clase a los espuñoles.

Apuraba Hernán, aunque sin suceso todas las astucias i empleaba la fuerza para reducir a los atrincherados, i temerosos estos de que se les acabasen las piedras en la loma que ocupaban, resolvieron engañar al ejército español, dando cincuenta gandules una falsa alarma en su mismo campo, en donde mataron treinta muiscas, i mientras se repusieron de esta sorpresa, ya los panches habian pasado de la otra parte del rio, i ocupado otra posición

DB LA NUEVA GRANADA. lid

inespugnable, que ofrecia nueva serie de trabajos i dificultades a sus acometedores. Empezaba ya el tiempo crudo de invierno, i descorazonado Hernán de dar un golpe de mano pronto, de acuerdo con sus capitanes dispuso volver a la corte, ordenando al capitán Yenégas que con cincuenta infantes i diez de caballería procediese a incendiar todas las poblaciones desde Vituima hasta Anapoima, i que lo esperase en Tena. En Tocarema hizo dar muerte Hernán a dos jefes indios i a otro en Anolaima, i habiéndose reunido en Tena con Hernán Yenégas volvió la tropa a Bogotá.