Memorias para la historia de la Nueva Granada desde su descubrimiento el 20 de julio de 1810 · Unidad 3 de 365
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protector. La Polonia bajo el mando de Sijismundo, el monarca mai grande de tu época, progresaba rápidamente. La guerra le fué propicia i cedió la mitad de la Prusiacon el título de Ducado a Alberto de Brandemburgo. Sijismundo entregó a 8u sucesor del mismo nombre una patria próspera i en este último concluyó la familia de los Jagelones.
Hacia la misma época se creó una nueva potencia en el Norte« por la secularización del orden Teutónico, pues los caballeros de esta relijion estaban en su ñnal periodo de ecsistencia i su último gran Maestre, Alberto de Brandemburgo, de la antigua e ilustre casa de Hohenzollern, habiendo seguido las doctrinas de Lutero, abdicó su dignidad i recibió de su tio Sijismundo de Polonia el titulo de Duque de Prusia, comenzando este pais a ñgurar en Europa con el titulo de Ducado. Las potencias del Norte principian a ocupar un lugar en la política europea que no habían tenido i cuya importancia se descubrirá mas en la guerra de treinta años
Una Dieta jeneral había ceñido las sienes de Cristierno III con la corona de Dinamarca, Rei pacífico que solo se ocupó en consolidar la comunión protestante en sus dominios. La historíalo recuerda en sus anales como un Príncipe justo i humano.
£1 Libertador de la Suecia, Gustavo Wasa, que arrojó a los daneses opresores de su patria, fué investido con el manto real, correspondiendo por su valor i pericia militar, por sus conocimientos políticos i por la protección que dio a las ciencias, a las artes i al comercio, al distinguido honor de mandar al pueblo sueco. Logró Gustavo de los Estados del Reino, que declarasen el trono hereditario en su familia, la que realmente gobernó hasta la espulsion de esta dinastía i ecsaltacion de una nueva raza en la persona de un soldado francés.
Juan Basilowitz II ha sido uno de los primeros Principes que han ocupado el trono Moscovita. La Conquista de Astracán i la Siberia i la conclusión .de un tratado de comercio con Isabel de Inglaterra, son los puntos mas prominentes de la administración de Juan en la Rusia, quien se puede decir que abonó ese terreno inculto para que Pedro el Grande cosechara sazonados frutos.
El imperio de la medialuna, que por tanto tiempo habían rejido los Constantinos ahora lo gobernaba Solimán el Magníñco, hijo de Selim I. Después de un memorable sitio quitó a Rodas a los caballeros de San Juan, retirándose estos a Malta. Subyugó toda la Asiría, taló parte de la Hungría i desoló al Austria bárbaramente ; mas la fortuna lo miró con desvío en el memorable sitio de Malta, en donde el arrojado valor del Gran Maestre i sus intrépidos compañeros, obligaron al Gran Visir a retirarse lleno de confusión, después de una inmensa pérdida.
La Holanda seguía formando parto de la herencia austríaca, mas no distaba ya el periodo en que el descendiente de Macsimiliano que ocupaba el trono español, perdiese en su familia para siempre una de las joyas mas ricas de su arrogante corona. La inquisición i la libertad civil irelijiosase hicieron allí después la guerra, bajo los nombres del Duque do Alba i del Príncipe de Orange. 1 en tanto que la libertad triunfaba en los Países Bajos a fuerza de perseverancia, perecía en España, en donde prevaleció el poder absoluto laical i eclesiástico sobre las prerogativas nacionales.
La desgraciada Italia ya era el botín de las potencias continentales. Francis-
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eo Sfi)r8Ía, Duque de Milán, había sido restituido a sus Estados por el Emperaiori mediando la fuerte suma de novecientos mil ducados ; pero este malhadado Principe murió el 24 de octubre de 1535 i sus dominios volvieron al Emperador. Florencia atacada por el ejército imperial, después de presenciar la bizarra defensa de Francisco Ferruci i la muerte dul Jcneral enemigo, Principo de Orange, tuvo que rendirse al vencedor J recibir en su seno a Alejandro de Mediéis, nombrado Jefe de esa República, quien la organizó monárquicamente i asesinado el 6 de enero de 1537, le sucedió Cosme de Médicis. Solo ecsistian, pues, las Repúblicas de Luca, Jénova, Venecia i la de San Marino, pueblo libre i enclavado en la cima de una sierra del pais de la Romana, que hasta nuestros tiempos se ha ocultado en la historia i se ha sustraído de la usurpación por su misma nulidad política. Venecia ocupada en las guerras con los turcos i los Dorias sosteniendo el brillo de Jénova, terminan el cuadro de los gobiernos civiles de Italia, que años después fueron sojuzgados por las potencias trasalpinas, siendo la historia posterior de sus infortunios solamente episodios de la historia de otras naciones.
Ñapóles era el patrimonio de una rama castellana, i el feudo de San Pedro era gobernado por Paulo III, romano de la ilustre casa de Farncsio, que sucedió a un ñorentino do la do Médicis.
La confederación helvética por el patriotismo de muchos de sus hijos, ecsístia como República independiente i su organización i vida política fueron reconocidas i garantizadas por el tratado de Westfalia.
Los Concilios de Constancia i de Basilea, ceden su lugar al de Trente i el triunfo del poder espiritual se asegura. — Fuera de la Iglesia, en la libre carrera del espíritu humano, Bacon i Descartes se presentan como los autores de la revolución filosófica que divide en dos escuelas el mundo moderno.
La literatura italiana brilla con un raro esplendor i la francesa e inglesa comienzan. El establecimiento de las grandes colonias echa los fundamentos del mas activo desarrollo en el sistema comercial.
Estos dos siglos son el punto inmortal de la historia a el cual todas las jeneraciones tienen necesidad de concurrir para comprender lo pasado, lo presente i el porvenir i para comprenderse ellas mismas. El carácter do esas épocas es indefinible ; porque todos los hechos de la sociedad europea inclinaban al libre ecsámen i a la centralización del poder. El primero se refiere a la sociedad relijiosa, el otro a la civil, triunfando la emancipación del espíritu humano i la monarquía pura. No era dificil prever la lucha que se debía empeñar entre estos dos hechos i la historia la rejistra en sus pajinas.
Tal era el cuadro político de la Europa. A la par de esos esfuerzos del espíritu al mejoramiento social, las guerras intestinas, las usurpaciones mas escandalosas, todo jénero de horrores, todo linaje de disolución, i la criminal sed de poder i de riquezas forman un contraste repugnante ; pero son los últimos legados de la feroz feudalidad i los finales resultados de los principios acatados en la edad media. Los pueblos hasta entonces no figuraban en la historia, eran aún el rebaño de los defieres de feudo, e imbuidoe en principios tan abominables, nada estraño parecerá lo que refiere la historia del nuevo mundo en la época de la conquista.
Aeabarooe de recorrer el estado social de la Eurt>pa, durante el periodo men-