Mis filosofías · Unidad 45 de 56

Unidad 45 · SEAMOS ALEGRES 313

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SEAMOS ALEGRES 313

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¿Se atrofiará alguna vez el gran intestino?

Puede afirmarse ya que sí. Muy pronto (dentro de la prontitud secular de las transformaciones) el hombre vivirá de pastillas químicas y sus aparatos digestivo y evacuador tornarán á una sencillez primordial. -y Mas, entre tanto, la alegría de la vida, el todo poderoso secreto de la jote de vivre, está en la sobriedad y en el vegetarianismo.

« Hay pueblos tristes », se dice. + « El pueblo de México es un pueblo triste », se afirma.

Es cierto ; pero la tristeza de los pueblos no procede sino de la índole de su alimentación.

Cuando en México no se coma chile ni se beba con exceso, nuestro pueblo será alegre, radicalmente alegre aun en su pobreza.

El pueblo español es un pueblo esencialmente alegre, dígase lo que se diga, alegre á

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pesar de todo, pero es también uno de los pueblos sobrios y frugales de la tierra.

Según d'Alembert, la felicidad más pura del hombre consiste en satisfacer todas las mañanas la... más baja de las necesidades fisiológicas (sí es que en esto de la fisiología puede haber algo que no sea noble...).

Pues bien, para satisfacer normal y plácidamente exigencia tal, la frugalidad y la sobriedad son indispensables. '

Vegetarianismo y agua clara : he aquí las fuentes supremas del equilibrio, de la ecuanimidad, del éxtasis mismo; sí, del éxtasis.

I Prosa ? ¡ No ! poesía, poesía deliciosa de la vida, de la naturaleza de la fisiología...

Seamos alegres como los pájaros, supliendo con sobriedad el privilegio inestimable de su organismo. ■

« La carne es triste» ¿Quién sabe si con

esta queja de amargura infinita, que viene desde los tiempos bíblicos, no se ha querido indicar la carne que ingerimos?..... I

SEGUNDA PARTE

DIÁLOGOS HIPOTÉTICOS

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EL VERDADERO AMO DEL MUNDO

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EL VERDADERO AMO DEL MUNDO

— ¿Sabe usted, mi querido señor don Emerenciano, la verdad de las cosas?

— Si usted no me la dice...

— Pues la verdad de las cosas es que nosotros en el mundo constituimos un simple accidente, un núcleo efímero de energías, una... ¿ cómo se lo diré á usted ? | una despensa ambulante! :;'

— Non intelligo,

— Sí, mi señor don Emerenciano, una despensa ambulante destinada á los microbios. El hombre es un comestible ; el microbio, el verdadero comensal de este banquete de la vida. i Usted sabe en qué consiste ó á qué se llama la fagocitosis ? y

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— Alguna vez me ha hablado usted de ella.

— Pues la fagocitosis no es más que la operación por ministerio de la cual los glóbulos blancos, ó leucocitos, se tragan á los microIpios que encuentran en nuestros tejidos y los disuelven en su organismo.

— ¡Oh admirable disposición ! ¡ Oh sabia economía de la naturaleza ! ¡ Oh denodados defensores del hombre ! exclamaría Metchnikoff y con él todos los sabios de los Institutos Pasteur. I •

— No, mi querido señor don Emerenciano ; ¡qué admirable disposición, qué defensores denodados ni que ocho cuartos ! Lo que pasa aquí es todo lo contrario. Se ha puesto al gato á que cuide la carne. El hombre es un proveedor de microbios para los leucocitos. Acarréales á diario algunos centenares de miles y, cuando por su desgracia no puede ya saciar la desmedida voracidad de los tales, éstos se comen tranquilamente las células sanas, de donde la vejez... de donde la muerte...