Mis memorias diplomáticas, misión ante el gobierno del Brasil · Unidad 221 de 249

Unidad 221 · DON PEDRO II, EMPERADOR DEL BRASIL 447

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DON PEDRO II, EMPERADOR DEL BRASIL 447

mezclado en los trabajos del estudio (1). El emperador hizo establecer un observatorio astronómico en el palacio de San Cristóbal, cuya fundación es de 22 de julio de 1846.

Se dice que fué desprendido, que gastaba la mayor par-, te de la lista civil, bastante modesta, en beneficio de otros, reservándose lo estrictamente necesario. La verdad es que viajó por Europa y los Estados Unidos con economía tal, que de ello se quejaban los dueños de los hoteles donde se alojó, porque regateaba hasta el detalle. Ko poseía fortuna, y, destituido del trono, las cámaras le votaron una pensión modesta.

¿Fué este monarca un sabio ó un filósofo? Apelaré al testimonio de brasileros ilustres. El consejero Manuel Francisco Córrela, en la sesión del Instituto histórico y geográfico brasilero de 8 de abril de 1892, leyó un estudio, de que era autor, y había depositado en la caja de manuscritos secretos, en el que se disponía que se diese lectura tres meses después de acaecida la muerte de don Pedro II. «El consejero Correialee las transcripciones de algunas de las muchas anotaciones á lápiz, hechas por el ex emperador en las márgenes del libro de E. de Présense, titulado Les origines^ ejemplar que le fué obsequiado por el mismo emperador en 6 de mayo de 1884. Declara el autor que la Memoria tiene por objeto indicar cuánto el ex emperador se dedicaba á los estudios i ientíficos y patentizar la orientación filosófica en que se transparentan las creencias del católico convencido. Concluida la lectura, el autor ofreció el ejemplar del libro, que será conser-

(1) Libro citado.

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vado como documento para la biografía de su anotador. » Ignoro cuáles fueran las ideas y las creencias de este ilustre personaje en materia religiosa; sólo puedo afirmar que iba infaltablemente á misa en Petrópolis, donde concurría también al mes de María; pero estos actos externos pudieron tener por objeto dar ejemplo, que era su atento cuidado, persuadido, sin duda, de que no es hábil la indiferencia religiosa en un soberano católico. Toda la familia imperial seguía su ejemplo; sin embargo, no me atrevo á afirmar la exactitud del juicio emitido por el consejero Correia. El vizconde de Beaurepaire Eohan, miembro del instituto, fué nombrado para dictaminar sobre ello y dijo por escrito : « este documento es una nueva prueba del elevado criterio y sabiduría de nuestro augusto protector, y opina se publique en las páginas de la Ee vista del Instituto ». Ahora bien, en ese acto, que revestía una especial solemnidad, no hay ninguna noticia que revele cuáles fueron los estudios á que S. M. se dedicara, y si sobre ellos ha dejado algunos manuscritos. Se citan otros libros anotados por don Pedro II, lo que induciría á suponer que sólo ha dejado anotaciones, más ó menos importantes, en los libros que leía. Citóse, entre otros, las anotaciones hechas por el emperador en el libro Curiosidades do Paraná^ por el vizconde de Taunay. En una nota dice, hablando del barón : «débole muchísimo en cuanto al amor de lo bello y á su cultivo». Conviene recordar que fué uno de los varios profesores en su juventud. El doctor Pires Brandáo, hablando de recuerdos de Cannes después de la caída del imperio, dice que el emperador « hablaba del Brasil con el amor de un hijo ausente y apreciaba sus