Mis memorias diplomáticas, misión ante el gobierno del Brasil · Unidad 229 de 249
Unidad 229 · DON PEDRO II, EMPERADOR DEL BRASIL 463
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DON PEDRO II, EMPERADOR DEL BRASIL 463
es la llamada á encaminar el porvenir de América. La política imperialista yankee, por ende, busca ejercer su inf nencia sobre Sud América por intermedio de la brasilera, y ésta, á pesar de obrar sólo por delegación, se contenta con ese papel : así, en toda América, dominaría la república yankee y, como su lugarteniente en el sud, la brasilera. Ese sueño imperialista, por más que halague la vanidad de nuestros vecinos, no puede satisfacer la nuestra: luego / Caveant c&nsules /...
Prescindo de comentarios. Eecordaré, sin embargo, que la primera nación que reconoció al nuevo gobierno republicano fué la República Argentina por un decreto, con extensos considerandos, datado en Buenos Aires á 3 de diciembre de 1889.
Han pasado los años, no ambiciono nada, mis pasiones se han helado y mis años me colocan entre los inválidos. Mirar hacia el pasado, evocar los recuerdos, revivir en la memoria la vida que viví, para narrarla á los que vienen en pos mío, es una ocupación tranquila que desempeño con la conciencia de decir la verdad, durante el largo período de más de veinte años pasado en el difícil y complicado desempeño de misiones diplomáticas.
¿Cuál es la impresión que mi memoria conserva del emperador don Pedro II f Comenzaré por reproducir una carta confidencial del presidente general Eoca, datada en Buenos Aires á 26 de marzo de 1883, porque en ella me habla délo que decía con relación al emperador: «Recibí la atenta de V. fechada en Petrópolis el 6 del corriente mes. Le agradezco las noticias tan llenas de interés sobre
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la presentación al emperador. La idea que me da Y. acerca de su persona, es la que tienen todas las personas que lo han visitado, de esta república, donde es, por esto mismo, simpático y respetado. Felicito á V. cordialmente por las atenciones de que ha sido objeto por su parte, y que pnieban el aprecio por nuestros hombres distinguidos, y la rectitud de juicio del emperador» (1). De Buenos Aires me escribían el 24 de marzo de 1883, diciéndome: «los diarios partidarios del doctor Bocha se muestran desafectos con V.; pero han sufrido un soberbio chasco, al imponerse de los términos expresivos del telegrama de la Agencia Havas, anunciando su recepción oficial. Ul Diario decía: «la recepción fué muy cordial y el emperador se mostró afabilísimo con el doctor Quesada». El ministro de relaciones exteriores, escribía con fecha 14 de marzo del mismo año, lo siguiente: «He recibido su segunda confidencial del 6 del corriente, en la que me participa su primera entrevista en Petrópolis con el emperador. Mucho me complace la idea de que Y. desvirtuara con su tacto diplomático la mala impresión que los escritos de la prensa uruguaya hayan producido en el ánimo cauteloso de ese soberano. Creo así que su recepción oficial será digna y amistosa, la amabilidad con que ha sido V. tratado por la familia imperial es en mi concepto de buen augurio, pues se ve que proceden sin reservas. No demore en comunicarme todo lo que suceda con motivo de
(I) Carta autógrafa, archivo particular mío eu San Rodolfo. El presidente Roca al plenipotenciario Quesada. Buenos Aires, marzo 26 de 1883.