Mis memorias diplomáticas, misión ante el gobierno del Brasil · Unidad 26 de 249

Unidad 26 · SITUACIÓN POLÍTICA DEL BRASIL 57

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SITUACIÓN POLÍTICA DEL BRASIL 57

los términos que aparecen en el recorte del diario que adjunto á e8te oficio, y llamo la atención que el ministerio no haya tenido una palabra sobre las alarmas de una guerra con la República Argentina. Este silencio, y los antecedentes que Y. E. conoce, revelan el propósito de hacer creer posible un conflicto armado. Llamo la atención de Y. E. nna vez más sobre el mal espíritu de los representantes de Río Grande del Sud. El senador Silveira Martins pretende ser republicano, y cree halagar las pasiones populares hablando de la probabilidad de una guerra, que declara en la tribuna parlamentaria que es popular. En mi nota número 54 me he ocupado de este asunto, sobre el cual llamo nuevamente la atención del gobierno. Creo que se necesita que se llame seriamente á la razón á este ministerio. La deslealtad no es base de buenas relaciones, y nuestra buena fe y lealtad se toman quizá por debilidad» (1).

El uiinistro puso de su puño y letra este decreto : Archícese. Probablemente ni el presidente conocía mis observaciones, ni ellas servían para tomar las providencias que la prudencia debía aconsejar. La indolente imprevisión fía y confía en la casualidad, divinidad que adormece con frecuencia á los que no piensan. Y, sin embargo, yo no quería cerrar los ojos, aun cuando tenía la seguridad de que mi misión terminaría pronto, porque había solicitado mi traslado, y el señor presidente me lo prometió, como tam-

il) Archivo del ministerio de relaciones exteriores. El plenipotenciario Quedada al ministro de relaciones exteriores. Río de Janeiro, 9 de junio de 1885.

58 MIS MEMORIAS DIPLOMÁTICAS

bien el mismo doctor Ortiz. Estaba ya sin fe en mis empeños, para resolver pacífica y amistosamente cuestiones qne impedían la recíproca confianza para conciliarios intereses permanentes entre naciones limítrofes.

« Á fin de completar las noticias que transmití á V. E. — decía — por mis oficios relativos á la discusión que tiene lugar en el senado con motivo de la fijación del número de tropas que formen el ejército en el ano económico 1886-1887, enviaba las sesiones publicadas correspondientes á los días 9 y 11 de junio de 1885. Llamo muy especialmente la atención del gobierno sobre esta discusión, puesto que, desde el ministro de la guerra hasta los senadores, hablan de las probabilidades de un conflicto armado con la República Argentina, comparan los recursos bélicos de ambas naciones y emiten los juicios y apreciaciones más imprudentes y más impolíticos, en plena paz, y cuando ésta se basa en la lealtad de las amistosas relaciones de ambos gobiernos. Tales declaraciones, hechas por un ministro de la corona, son ofensivas á la república, cuyo crédito perjudican alarmando el comercio y azuzando los odios y las preocupaciones malsanas. Esta manera de conducirse no debería dejarse sin reclamación conveniente, en mi opinión, por cuanto es un derecho de la república velar por conservar su crédito comercial. Yo me encuentro sin poder proceder mientras V. E. no me dé instrucciones para ello. Por declaraciones muchísimo menos graves hechas en las cámaras españolas por un miembro del gabinete presidido por Cánovas del Castillo, puesto que se limitaba á desear el restablecimiento del poder temporal del Papa, el gobierno italia-