Misterio: tríptico campesino · Capítulo real 8 de 17
ESCENA XII
Texto completo de esta unidad literaria, reunido aunque el lector la divida en 2 tramos técnicos para mejorar el rendimiento.
ESCENA XII
CANDELARIA, GARABIEL; luego, por la derecha, la TÍA BOLINA, el TÍO SOLANA, ÑISCA y CINTA, según lo indica el diálogo
CtAR.
(Después de una pausa.) No quiso el amo qu© fuera, á le acompañar.
(pensativa.) ¿Para qué? Sabe bien el camino. ¡Ay )a mi señora! ¿Marchóse ya el ánima en pena?
No hay en el mundo almas en pena.
Mire la mi señora que ella misma lo dijo.
Y con voz muy triste v acongojé .
(con misterio.) Escuchai cómo la tromenta ya vuelve. ¿No oís mugir el viento? Es la tierruca fría la que llama al ánima triste.
(por la derecha.) ¡Ay, madre; yo me muero de miedo esta noche! ¡Cómo! ¿No está ya el po¬ bre cieguecito?
Salió con tu padre hasta el caserío cercano. ¿Con esta noche? ¡Qué crueldadl Está cerca; son diez minutos de camino. Pero, ¿volverá? (Se sienta junto á Candelaria.) ¡Quién lo sabe!
El vendaval arrecia. (Relámpago.)
(En tono solemne á los aldeanos.) CallarVOS. ¡Va á Cumplirse el conjuro! (Trueno prolongado. Lo» aldeanos se santiguan.)
¡Jesús! (Se cubre el rostro con las manos.)
¡Ay, madre, qué miedo! Pero, ¿qué tienes? Te has asustado mucho, ¿no es verdad? ¿Por qué no me contestas? ¿Te sientes mal?
No; la sorpresa... ya pasó. Abrázame, hija
ClNTn
mía; no sé por qué me parece que tengo hoy más necesidad que nunca de tu cariño. ¡Con el alma y la vida! (Se abrazan. Los campe¬ sinos, que se habrán acercado á la ventana, cuchi¬ chean.)
¿No oís allá lejuco?, lejucos, asina como un resoplio quejumbrón?
Es el bufio de una vaca geda.
Madruca, es el mermurar de la juenti. ¡Malañu para vusotrus nunca ni no: es el jalaridu de un ánimal ¡Maravilla, Señor! ¿No atisbáis cómo sobre Cabuérniga se ha rompidu la nube y ha pasau una cosa pequeña encendía?
Es la fogata de un invernal.
¡Taday! Es un ánima que sube al cielo. Evate que allí corre una sombra que meja que s‘acerca.
¡Mi alma si no es un malhechor!
O una bestia brava.
Callarvos y no rechistar, que es el amo.
ESCENA ULTIMA
DICHOS; JULIÁN que entra sin el farol y visiblemente alterado
ClNTA (Levantándose y saliendo á su encuentro.) ¡Padre
mío!
JüL. (Pensativo y rechazándola suavemente.) Déjame;
necesito descanso.
CaND. (Que también habrá salido al encuentro de Julián y
bajo á éste.) Silencio y calma.
(Julián va á sentarse junto á la mesa; apoya los codos en ella y la frente en las manos, quedando en esta po¬ sición hasta el final de la obra.)
Sol. (Bajo á los aldeanos.) Paece que el amo trae
maleficio.
Ñisca Sí; por la mi madre.
Bol. Hechizádole ha el ánima triste.
(Candelaria vuelve á su asiento y apoya también la frente en su mano.)
Cinta ¡Oh! Aquí pasa algo que no comprendo, (a
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candelaria.) ¿Qué tiene padre? Y tú, ¿por qué lloras?
¿Yo llorar? (Rehaciéndose hasta mostrar júbilo.) ¿Por qué? ¡Si no estoy triste! (a ios criados.) Ahora todos á recogerse.
(compungida.) Yo quisiera rezar otra vez.
¿Por quién?
Por... las ánimas necesitadas.
¿Por las ánimas?... Sea. (a ios campesinos, con energía.) A ver, repetid todos: «Apiádate, Señor. .»
(Menos Julián.) «Apiádate, Señor...»
«De tus siervos...»
(Comienza á caer el telón muy lentamente.)
(Menos Julián.) «De tUS siei’VOS...»
« Y haznos dignos...»
(Menos Julián.) «Y haznos dignos...»
«De tu misericordia,..»
(Menos Julián.) «De tu misericordia...»
Amén.
(Menos Julián.) Amén.
(Telón rápido.)
FIN DEL ACTO PRIMERO
ACTO SEGUNDO
LA VACA MUERTA
CUADRO PRIMERO
Interior de un despacho de sidra, anejo á un parador, en las cerca¬ nías de Infiesto. Puerta al foro y laterales. Armario con utensilios. Mesas y taburetes. Al foro, arboledas. Es de día.
REPARTO
PERSONAJES ACTORES
ARMIDA (30 años) .
Amparo Villegas.
CARMINA (26 id.) .
Consuelo Badillo.
MIGUEL (28 id.) .
Ricardo Calvo.
TÍO RAMÓN (66 id.) .
Granda.
MARTÍN (30 id.) . .
Gonzálvez.
BASTIAN (28 id.) .
Sapela.
PACO (26 id.) .
Coro de voces lejanas
Lucio.
La escena en las cercanías de Infiesto, 1860
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ESCENA PRIMERA
Sentados junto á una mesa en sendos taburetes, juegan al domiu6 PACO y BASTIÁN, quienes colocan sobre el tablero ruidosamente la» fichas. Cerca de otra mesa, departen CARMINA y TIO RAMÓN. To¬ dos visten al estilo de los aldeanos de Asturias. Carmina, con jubón y mangas abullonadas. El viejo tiene barba blanca y se apoya ea
un báculo
PaCO El seis doble. (Poniendo la ficha sobre el tablero.)
Bas. Finco á seises. (ídem.)
Paco Réstame uno; tapo con el as.
(Siguen jugando.)
Ram. lióme soy viejo y achacoso, pero diéronme los años sabiduría, y las desventuras, pru¬ dencia. Guárdate de fer maldaes, Carmina.
Car. ¿Maldaes, tío Ramón? Ansina me muera aquí mesmo si á nadie quise mal.
Ram. Mal puedes facer sin albergar odio; desgra¬ cia puedes acarrear sin haber malquerencia; matar puedes besando: eres muller.
Paco Treses.
Bas. Doblo.
Car. Yo, ni beso ni mato; güelo. Además, ¿á
quién iba á matar?
Ram. ¿A quién? A Miguel, (carmina ríe.) Non rías,
non, que son las tus sonrisas y los tus arru-
macus los que le despertaron de la casona, los que ficiéronle olvidar á su venturada muller, que llora, y sospira, y entontece, nada más que por tus pecadus.
Car. ¡Mi alma! ¿Tengo culpa yo de que él de mí se prende? ¿He de echarle de aquí como puede espantarse un rapaz? Si non se des¬ aparta la peña y se forada, ¿qué culpa tiene la juentina?
Ram. Juenti de mal, juenti de perdición laque ríe en el cañu y piérdese, aturdida, entre pedregales. (Siguen platicando en voz baja.)
Paco ¡Capicúa, y gánolol
Bas. La sidra ganaste, que no el vino.
Paco Fué vino y sidra. ¡Mal añu
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Bas. (Levantándose.) ¡Mientes tú, que non iba to
empeñao!
Paco ¡Y tú más remientes, y si me acorralas, non ti vale ni tampoco la uña de la gran bestia!
(Tío Ramón y Carmina se acercan )
Ram. Paz haya, Paco; y tú, Bastián, bien vas con la sidra, que yo sé que no más apostóse.
Bas ¡Vaya el güelo al diantre con los sus amuí
letos, que falta non fainos!
Paco Dejen los viejos las cosas d‘homes.
Car. Pues home, y muy home, ha de ser quien,
si non vos acalláis, vos dará con los jarros en los focicos.
Bas ¿Quien va á ser ese hombrín? ¿Miguel?
Car. Miguel ú otri. Es lo mesmo.
Paco Non tié cuayada pa eso. Y, á más, faría milior en ser prudencioso y en dirse con la su muller.
B‘S (a carmina.) Y dejar sus falagos, ¡contra! (Apar¬
te.) ¡Vin por otral
Car. ¡Callai, gochos, fartos de fabes! ¡Mirai que sus ha da pesar!
Paco Miguel non si atreve á probar mi vardasco.
(Esgrimiendo el palo.)
Bas. Si asoma, le espabilo de dos mocadas.
Ram. (Que se habrá acercado á la puerta y vuelve.) Non
lo digas más, que aquí llegad Bas (Asustado.) ¡Ricontra!
Paco (Bajo.) Prudencia, Bastián.
(Van ambos campesinos á refugiarse junto á la pared de la derecha.)
Car. (con desprecio.) ¡Mirai los mozacos! ¡Puah!
¡Mala landrel