Naufragios de Alvar Núñez Cabeza de Vaca · Capítulo real 32 de 80

Capítulo XXXI · De como feguimos el camino del Maìz.

Texto completo de esta unidad literaria, reunido aunque el lector la divida en 1 tramo técnico para mejorar el rendimiento.

Pafados dos dias, que alli eftuvimos, determinamos de ir à bufcar el Maìz, i no quefimos feguir el camino de las Vacas, porque es àcia el Norte, i efto era para nofotros mui gran rodeo; porque fiempre tuvimos por cierto, que iendo la puefta del Sol, haviamos de hallar lo que defeabamos, i anfi feguimos nueftro camino, i atravefamos toda la Tierra, hafta falir à la Mar del Sur; i no baftò à eftorvarnos efto el temor que nos ponian de la mucha hambre que haviamos de pafar (como à la verdad la pafamos) por todas las diez i fiete jornadas, que nos havian dicho. Por todas ellas el Rio arriba nos dieron muchas Mantas de Vacas, i no comimos de aquella fu Fruta, mas nueftro mantenimiento era cada dia tanto, como vna mano de Vnto de Venado, que para eftas necefidades procurabamos fiempre de guardar, i anfi pafamos todas las diez i fiete jornadas, i al cabo de ellas travefamos el Rio, i caminamos otras diez i fiete. A la puefta del Sol, por vnos llanos, i entre vnas Sierras mui grandes, que alli fe hacen, alli hallamos vna Gente, que la tercera parte del Año no comen fino vnos Polvos de Paja; i por fer aquel tiempo, quando nofotros por alli caminamos, hovimoslo tambien de comer, hafta que acabadas eftas jornadas, hallamos Cafas de afiento adonde havia mucho Maìz allegado, i de ello, i de fu Harina nos dieron mucha cantidad, i de Calabaças, i Frifoles, i Mantas de Algodon, i de todo cargamos à los que alli nos havian traìdo, i con efto fe bolvieron los mas contentos del Mundo. Nofotros dimos muchas gracias à Dios Nueftro Señor por havernos traìdo allí, adonde haviamos hallado tanto mantenimiento. Entre eftas Cafas havia algunas de ellas, que eran de Tierra, i las otras todas fon de Eftera de Cañas; i de aqui pafamos mas de cien leguas de Tierra, i fiempre hallamos Cafas de afiento, i mucho mantenimiento de Maìz, i Frifoles, i dabannos muchos Venados, i muchas Mantas de Algodon, mejores que las de la Nueva-Efpaña. Dabannos tambien muchas Cuentas, i de vnos Corales que ai en la Mar del Sur, muchas Turquefa; mui buenas que tiene de àcia el Nortes i finalmente dieron aqui todo quanto tenian, i à mi me dieron cinco Efmeraldas hechas puntas de Flechas, i con eftas Flechas hacen ellos fus Areitos, i Bailes; i parefciendome à mi que eran mui buenas, les preguntè, que donde las havian havido? i dixeron, que las traìan de vnas Sierras mui altas, que eftàn àcia el Norte, i las compraban à trueco de Penachos, i Plumas de Papagaios; i decian, que havia alli Pueblos de mucha Gente, i Cafas mui grandes. Entre eftos vimos las Mugeres mas honeftamente tratadas que à ninguna parte de Indias que hoviefemos vifto. Traen vnas Camifas de Algodon, que llegan hafta las rodillas, i vnas Medias-mangas encima de ellas, de vnas faldillas de Cuero de Venado, fin pelo, que tocan en el fuelo, i enjabonanlas con vnas Raìces, que alimpian mucho, i anfi las tienen mui bien tratadas; fon abiertas por delante, i cerradas con vnas Correas; andan calçados con Çapatos. Toda efta Gente venia à nofotros à que les tocafemos, i fantiguafemos; i eran en efto tan importunos, que con gran trabajo lo fufriamos, porque dolientes, i fanos, todos querian ir fantiguados. Acontecia muchas veces, que de las Mugeres que con nofotros iban, parian algunas, i luego en nafciendo nos traìan la criatura à que la fantiguafemos, i tocafemos. Acompañabannos fiempre, hafta dexarnos entregados à otros; i entre todas eftas Gentes fe tenia por mui cierto, que veniamos del Cielo. Entretanto que con eftos anduvimos, caminamos todo el dia fin comer hafta la noche; i comiamos tan poco, que ellos fe efpantaban de verlo. Nunca nos fintieron canfancio; i à la verdad nofotros eftabamos tan hechos al trabajo, que tampoco lo fentiamos. Teniamos con ellos mucha autoridad, i gravedad, i para confervar efto les hablabamos pocas veces. El Negro les hablaba fiempre: fe informaba de los caminos que queriamos ir, i los Pueblos que havia, i de las cofas que queriamos faber. Pafamos por gran numero, i diverfidades de Lenguas, con todas ellas Dios Nueftro Señor nos favorefciò, porque fiempre nos entendieron, i les entendimos, i anfi preguntabamos, i refpondian por feñas, como fi ellos hablàran nueftra Lengua, i nofotros la fuia; porque aunque fabiamos feis Lenguas, no nos podiamos en todas partes aprovechar de ellas, porque hallamos mas de mil diferencias. Por todas eftas Tierras, los que tenian Guerras con los otros, fe hacian luego amigos para venirnos à refcebir, i traernos todo quando tenian, i de efta manera dexamos toda la Tierra en paz, i diximosles por las feñas que nos entendian, que en el Cielo havia vn Hombre que llamabamos Dios, el qual havia criado el Cielo, i la Tierra, i que efte adorabamos nofotros, i teniamos por Señor, i que haciamos lo que nos mandaba, i que de fu mano venian todas las cofas buenas, i que fi anfi ellos lo hiciefen, les iria mui bien de ello; i tan grande aparejo hallamos en ellos, que fi Lengua hoviera con que perfectamente nos entendieramos, todos los dexàramos Chriftianos. Efto les dimos à entender lo mejor que podimos; i de aì adelante, quando el Sol falia, con mui gran grita abrian las manos juntas al Cielo, i defpues las traìan por todo fu cuerpo; i otro tanto hacian quando fe ponia. Es Gente bien acondicionada, i aprovechada para feguir qualquiera cofa bien aparejada.