Nociones de economía política · Capítulo real 7 de 11
CAPITULO III
Texto completo de esta unidad literaria, reunido aunque el lector la divida en 2 tramos técnicos para mejorar el rendimiento.
CAPITULO III.
EGRESOS E INGRESOS.
1. Acabamos de ver qne los presupuestos del Estado comprenden, tanto los egresos, o sean los gastos públicos, como los ingresos, o sean los productos de las contribuciones ; estudiaremos aquí unos y otros.
2. Xo siendo de idéntica naturaleza todos los servicios públicos, pues hay unos, como el de Guerra, que requieren un personal numeroso ; otros, como el de la Deuda Pública, que exigen fuertes desembolsos, y algunos, como el de Fomento, que pueden ser desempeñados por pocos empleados }• de un modo económico, resulta que liahrá que asignar a cada uno de los servicios públicos sumas o egresos distintos. Así, por ejemplo, nuestro presupuesto federal de egresos para 1913 a 1914, que, como dijimos, asciende a más de 111 millones de pesos, fija, para el servicio de la Deuda Pública, cerca de 27 millones y medio de pesos, para el de Guerra y Marina, poco más de 4.3 millones; para el de Fomento, más de 4 millones, y para el de Instrucción
l'íiblica y Bellas Artes, 14 millones, cantidad que, por referirse a un ramo tan importante, debe considerarse reducida toda^áa, pues apenas equivale á una décima parte de la suma total de los egresos, y casi á la mitad de la cantidad asignada al servicio de Guerra y Marina. Felizmente, nuestro Poder Ejecutivo está resuelto a mejorar hasta donde sea posible la instrucción pública, y es seguro que no muy tarde disfrutará ésta de una dotación mucho mayor que hoy.
3. Casi es inútil repetir que los gobiernos tienen la estricta obligación de procurar, cada vez que preparan los presupuestos, que sus gastos sean proporcionados ít los ingresos que calculen obtener, sin extorsión alguna para los contribuyentes ; los gobiernos no podrán, asi, multiplicar los servicios públicos, si no cuentan con entradas suficientes para cubrirlos, a no ser que quieran contraer enormes deudas y formarse una situación precaria y ruinosa.
Por otra parte, sería muy censurable el gobierno que, para lograr un equilibrio aparente de sus presupuestos, no considerase en ellos todos los gastos qwe tienen que llevar a cabo.
4. El presupuesto de ingresos que cada gobierno forma anualmente, no establece por lo general ninguno.s nuevos impuestos, ni modifica los antiguos, sino que se limita casi siempre a confirmar los ya establecidos; sólo en el caso de que los productos de éstos hayan resultado insuficientes para cubrir los servicios públicos, deberá el gobierno decretar otros nuevos impuestos; pero si, por lo contrario, dichos product^)s han aumentado considerablemente, sobrepasando los egresos, entonces el gobierno debe-
i"ú supriniir algunas contribuciones,, las de carácter más oneroso, porque, como hemos visto, no debe exicjir de los particulares sino lo estrictamente necesario para el buen desempeño de los servicios públicos. Nuestro gobierno, por ejemplo, en el presupuesto de ingresos para 1894 á 1895, creó algunos nuevos impuestos sobre la exportación del café, de las pieles, del ixtle, de la vainilla, etc.; a causa de que los ingresos no habían bastado en el año anterior para cubrir todos sus gastos; a la inversa, en el presupuesto para 1897 a 1898 no incluyó la contribución sobre sueldos de los empleados, porque ésta, no obstante que en 1895 a 189G produjo más de un millón de pesos, llegó después a ser innecesaria, debido a que los ingresos sobrepasaban ya á los egresos.
5, Del mismo modo que no es lícito a un gobierno poner a sabiendas en su presupuesto una cifra inferior a la que deben ascender sus gastos, tampoco le es permitido poner una cifra superior a la que calcule llegarán sus entradas ; si la veracidad es una obligación para los individuos lo es con mayor motivo para los gobiernos. Estos, al preparar sus presupuestos, deben calcular las entradas del próximo año físcal, tomando por hase las de los años anteriores. De acuerdo con esto, nuestro Ejecutivo, por ejemphj, en su proyecto de presupuesto de ingresos para el año de 1903 a 1904, calculó un rendimiento aproximado de 08 millones de pesos; debía esperarse que por haber recaudado durante el año anterior 76 millones y por el constante desarrollo de nuestra riqueza pública, la cantidad calculada fuese inferior a la que se obtuviera, como efectivamente fué, pues pasó ésta de Ü8 millones; sin embargo.
conviene que los gobiernos, obrando con prudencia, como el nuestro, disminuyan un poco sus cálculos; de este modo, sus gastos no quedarán nunca insolutos, T podrá suceder, al contrario, que les resulte en caja un sobrante de consideración. Nuestro gobierno federal, por ejemplo, en los ingresos de 1906 a 1907, obtuvo iin exceso de 20 millones de pesos sobre los egresos del mismo año.
6. Nuestro presu})uest(> de ingresos federal divide en seis categorías las rentas públicas.
I. Ihipuestos sobre el comercio exterior, que comprenden, entre otros, los que pagan las mercancías extranjeras, al ser importadas a la República, v algunas mercancías mexicanas, verbigracia, el zacatón, el chicle, el guayule, cuando se exportan.
II. Impuestos interiores que se causan en toda la Federación, tales como los que constituyen la renta del timbre.
IIT. Impuestos interiores que se causan sólo en el Distrito Federal y Territorios de Tepic, de Quintana Roo y de la Baja California, por ejemplo, las contribuciones sobre profesiones, herencias y donaciones de los habitantes del mismo Distrito y Territorios.
IV. Productos de los servicios públicos, como el de correos y el de telégrafos.
V. Productos de los bienes inmuebles de la 7<a ción, jtor ejemplo, los de los terrenos baldíos y los de arrendamiento y explotación de bosques.
VI. Productos y aprovtchamientos diversos, á saber, los de la Lotería Nacional, los de las multas, etc.
1. ¿Cuáles son las dos pai-tes que comprenden los presupuestos del Estado?
2. ¿Deben asignarse iguales egresos á los diversos servicios públicos?
3. ¿Qué obligación tienen que llenar los gobiernos cada vez que preparan los presupuestos?
4. ¿I>os presupuestos de ingresos aumentan 6 disminuyen las contribuciones establecidas?
5. ¿Puede un gobierno poner en su presupuesto una cifra superior á la que calcule llegarán sus entradas? ¿De qué manera debe calcular éstas?
6. ¿Cuántas y cuáles son las categorías de rentas públicas que considera nuestro presupuesto de ingresos?
CAPITULO TV.
EMPRÉSTITOS PÚBLICOS.
1. Cuando un país iiierde sus cosechas, las semillas encarecen de un modo excesivo y absorven la niavoi' parte de las ganancias de los individuos, los cuales tienen que privarse, por lo mismo, de comprar una multitud de artículos que antes usaban; las ventas del comercio disminuyen, así, extraordinariamente; los comerciantes se ven obligados a imjioi-tar pocas mercancías, y no es raro que muchos de ellos cierren sus tiendas por la escasez de ventas; todo esto hace naturalmente que los impuestos, entre los que ocupan un lugar itrincipal los que gravan la importación de mercancías y las ventas hechas ])or el comercio, produzcan rendimientos muy inferiores á los calculados por el gobierno, j que no basten, en consecuencia, para cubrir los servicios públicos. Igual cosa pueden originar las crisis que (le tiempo en tiempo sufren los demás ramos de la j)r«»ducción ; la minería, por ejemplo, presenta tremendos trastornos cada vez que á causa de inundaciones o ])()r agotamiento de sus criaderos, cesan de l»r(»(ln<'ir los metales preciosos; los dueños de ellas snsi»enden los trabajos o los abandonan completaiiieiite, dejando sin salario a innumerables trabaja-
dores, los cuales, mientras no se emplean, se abstienen forzosamente de comprar toda especie de objetos que no sean necesarios en lo absoluto para su subsistencia ; y aun estos objetos los adquirirán, no al contado, sino al crédito ; ya se comprende que el comercio y el gobierno tendrán que sufrir en definitiva los i»ropios efectos a que nos referimos en un principio. Sucede también que el gobierno, más tarde o más temprano, se ve obligado de un modo imprescindible a emprender obras gigantescas, como la de un extenso canal para dar salida a las aguas de una ciudad populosa o un ferrocarril para comunicar dos o más lugares de importancia, obras exigidas imperiosamente por el bien público y que entrañan un desembolso de varios millones de pesos. Por último, si llega a surgir desgraciadamente en un país, una guerra civil o extranjera, el gobierno tendrá que gastar sumas colosales, muy superiores a veces á la totalidad de sus ingresos; por ejemplo, los gastos del ejército y de la armada de Inglaterra, durante la guerra de Crimea, ascendieron a varios centenares de millones de t>esos, y los gastos que erogó Francia a causa de la guerra qué sostuvo no hace muchos años contra Alemania, lo mismo que los desembolsados por Rusia y el Japón en su última guerra, sumaron algunos miles de millones ; sería, pues, absolutamente imposible cubrir sumas tan cuantiosas con los ingresos ordinarios. Ahora bien, como en todos estos casos, ya cuando hay una diminución inesperada en los ingresos, ya cuando se emprenden obras gigantescas exigidas ineludiblemente por el bien público, ya cuando surge una guerra intestina O exterior, el gobierno no puede
ohtener en el momento, // en ocasiones ni á la Za/*^ ga, por medio de impuestos, los fondos que necesita de una manera tan urgente, se ve obligado á recurrir al crédito, solicitando de los capitalistas dicJws fondos en calidad de prestamos tal es el origen de los empréstitos piihlicos.
2. A un particular se le presta cierta cautidad de dinero a condición de que la reembolse en un término relativamente corto, verbigracia, dentro de seis meses o un año, mientras que el gobierno casi nunca contrae un empréstito si no es estipulando, para su pago, un plazo larguísimo, a veces indefinido. A un particular se le obliga, demandándole, a que pague sus deudas, lo que es imposible hacer respecto de un gobierno. Además, cuando un cai)italista hace un préstamo a un particular, le exige, por lo general, un fiador, o que afecte tales o cuales bienes al pago de la deuda, garantías que un gobierno no puede dar, excepto muy rara vez, porque el valor de todos sus bienes, aunque sea considerable, no llega a la cifra que alcanzau comúnmente los grandes empréstitos. Todas estas circunstancias hacen que los capitalistas sólo presten a los gohiernos que les inspiran una absoluta confiatiza y les ofrecen mayores utilidades que las que pueden encontrar por medio de cualquier préstamo privado. Agregaremos que la manera más eficaz que un gobierno tiene de conservar su crédito, es cumplir con religiosa exactitud todos sus compromisos; nuestro gobierno, por ejemj)lo, no ha perdido su crédito, antes bien, lo ha aumentado, debido principalmente a que, no obstante las tremendas crisis que ha sufri do, sobre todo la de 1893 a 1894, año en que los
ingresos fueron inferiores a los egresos en más de seis millones de pesos, lia procurado siempre, aun a costa de verdaderos sacrificios, pagar religiosamente su deuda exterior.
3. Algunos gobiernos, faltos de crédito, recurren con frecuencia a medios indebidos, a fin de obtener, en calidad de préstamo, los recursos que necesitan de un modo apremiante para sus gastos extraordinarios, recursos que, como liemos indicado, no pueden producir en manera alguna los impuestos. Sabiendo los gobiernos que por tal falta de crédito, nadie les facilitará voluntariamente dichos recursos, obligan a Jos rapitalisfas recinos del lugar a que se los proporcionen, contando esos gobiernos, como cuentan, con la fuerza de las armas; los prestadnos realizados así, se llaman préstamos forzosos; como un ejemplo de ellos, podemos citar el que Francia decretó en 1793 por algunos centenares de millones de pesos, disponiendo que todos los capitalistas residentes en el territorio francés contribuyesen de grado o por fuerza con determinada parte de sus rentas ; este empréstito, después de haber transcurrido mucho tiempo y no sin haber suscitado una tenaz resistencia de parte de los particulares, sólo produjo una décima parte de la suma asignada. Los préstamos forzosos, entre otros inconvenientes, ofrecen estos dos bastante serios: 1°., que no se distribuyen equitativamente entre los capitalistas, porque muchos de éstos encuentran medio de ocultar sus rentas, y 2°., que son extremadamente dilatados, a causa de la resistencia natural que les oponen los propios capitalistas
4. En contraposición a los préstamos forzosos, se
colocau los voluntarios, que se dividen eu dos clases: los llamados patrióticos y los propiamente voluntarios. Los primeros son los que contrae el gobierno dirigiéndose al sentimiento de patriotismo de los ciudadanos, con el oijeto de que éstos le suministren en condiciones excepcionalmente favorables los fondos que necesita; por ejemplo, el gobierno de tal o cual país tiene grandes compromisos qne no puede satisfacer sin un gasto total de 100 millones de pesos ; sabe que su crédito está muerto y que en lo futuro no le será posible pagar sobre dicha suma de 100 millones un rédito de G por ciento, rédito que supondremos sea el normal, esto es, el que todo el mundo pague a los capitalistas En tales condiciones, el gobierno hace un llamamiento a los ciudadanos patriotas, les exi>one su difícil situación, y concluye pidiéndoles le presten los 100 millones de jK'sos, conformándose con recibir anualmente /(/ mitad de los réditos que les corresponden, o lo que es lo mismo, que en vez de seis millones, consientan tni admitir sólo tres cada año. En primer lugar, este sistema supone que todos los ciudadanos capitalistas son suticieutemeute abnegados ]»ara desprendei'se de sus riquezas sin obtener, eu cambio, de un modo íntegro, los intereses respectivos, y ya la experiencia ha demostrado que esto no pasa siempre, por desgracia ; eji segundo lugar, siendo pedidos los }>réstamos patrióticos a los ciudadanos crclusiramente, resulta que en el caso de que aquéllos lleguen a i'ealizarse, será a expensas dr los capitales realmente nacionales y con gran perjuicio de las industrias a que estos misinos pudieran haberse con sagrado.
5. No queda, pues, otro sistema aceptable, que el de los empréstitos propiamente voluntarios, o sean los que solicita el goMerno haciendo un simple lliitnamicnto a los capitalistas, sin preocuparse tte si son nacionales o extranjeros, y sin desplegar tampoco ninguna coacción física ni moral, ofreciendo, sí, una 'buena utilidad, suficiente para animar a los capitalistas a suministrar la suma pedida; por ejemplo, el gobierno les manifestará que desea la can ti dad de 95 millones de pesos, y que en el caso de que se le faciliten, está dispuesto a reembolsarles 100 millones y a pagarles cada año el rédito respectivo, no sólo sobre los 9o millones que reciba ,sino sobre los 100 millones que se obliga a devolverles; los ca pitalistas jtroporcionarán al gobierno, sin duda al guna, la cantidad pedida, sabiendo que si la presta sen a los particulares, éstos no les devolverían nun ca 100 millones en lugar de 95, ni les pagarían más rédito que el que correspondiese a la cantidad efectivamente recibida.
1. ¿Qué pausas diversas pueden dar origen a los empréstitos públicos?
2. ¿Qué diferencia hay entre los préstamos hechos a un particular y los hechos a un g'obierno? ¿Cuál es el resultado de esa direfencia?
3. ¿Qué se entiende por préstamo forzoso? ¿Cuáles son sus inconevientes?
4. ¿Qué se entiende por préstamos voluntarios? ¿Cuá,ntas y cuáles son sus especies? ¿Qué desventajas presentan los préstamos patrióticos?
5. ¿En qué consiste los préstamos propiamente voluntarios?