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Unidad 145 · VIGESIMO. 301
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VIGESIMO. 301
ticidad, un ayre suntuoso y grande ,, que denota las ideas de los Soberanos que los hicieron fabricar.,
12 Hacia la parte del mar , donde termina el va¬ lle de Pachacamac, en un parage elevado de arena están los vestigios del palacio, cuyos muros subsis¬ ten todavía hasta la altura de 4 á 5 varas , mirado por la parte exterior; pues por la de adentro no es tanta su altura. Descúbrense en el varias habitacio¬ nes 6 viviendas; y á no hallarse comprehendido debaxo de una cerca, con la qual unen los murallones de las comparticiones interiores, y sin disposi¬ ción de calles, podría discurrirse que mas bien era población que palacio, por tener mas de media legua de circuito; pero este ámbito no componía, á lo que denotan las señales, mas que un edificio; y no pue¬ de formarse juicio de las distribuciones que tenia, porque se halla desfigurado en montones considera¬ bles de adobes, que se han quitado de las paredes, con el fin de descubrir entierros, y aprovecharse de las riquezas que se dice habia ocultas, incitando á ello la noticia de haberse sacado algunas de consi¬ deración.
13 Como á 600 pasos de este palacio, sobre un cerro de arena como el antecedente, y siguiendo siempre hacia el mar, está la fortaleza, que también es de adobes, y consta de tres muros, mas anchos que los del palacio, dispuestos en forma de grade¬ ría , de modo que el mas interior domina al de afue¬ ra sucesivamente. Cada muro tiene su terraplén bien ancho, y la altura de ellos es muy competente, ex¬ cediendo también la que subsiste á la del palacio: su capacidad es de un quarto de legua en circuito, ocupando la cumbre del cerro con parte de su pen¬ diente al rededor de el: distínguense todavía las vi¬ viendas de ios que se mantenían en ella, y los ni¬ chos, que al parecer eran cuerpos de guardia, del
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mismo modo que los que tenían en las fortalezas de piedra que hacían los Incas en otras partes.
14 A una legua de la fortaleza, en la medianía de la pendiente de un cerro bien alto, al Sur del valle , esta el templo nombrado Pacbacamac , cuyas pa¬ redes exteriores subsisten en toda su altura , 6 po¬ co menos 5 pero en lo interior se halla muy deshe¬ cho, con el mismo motivo que hubo en los otros de buscar entierros. Su exterior es correspondiente en lo grande á la de las otras obras , sucediendo lo mismo en quanto a la solidez. Por razón de la al¬ tura señorea los demas edificios , descubriendo con ventajas las llanuras de aquel país.
15 En todo esto se ofrecen varias cosas que no¬ tar, y son los adobes de que están hechas las obras, la elevación de los parages , la magnitud que les dieron , y las dificultades que vencieron para conse¬ guirlas.
16 Los adobes son de distinto tamaño que ios regulares, pues tienen dos tercias de largo, media vara de ancho, y una quarta de grueso. La tierra de que se hicieron fue preciso llevarla del valle, me¬ diante á que en los cerros donde están los edificios no hay mas que arena muerta, y son totalmente ári¬ dos : su composición es tierra y arena , pero sin es¬ tar cocidos son de una dureza como piedra : se con¬ servan sin rajarse, ni haberse deshecho con el tiem¬ po, aun los que se hallan fuera de colocación en mon¬ tones recibiendo la humedad de las garúas-, lo qual da lugar á pensar que tuvieron algún particular mé¬ todo de trabarlos para que se endureciesen sin abrir rajas, cuyo secreto se ignora al presente, pues los que se fabrican en estos tiempos no tienen esta ma¬ cicez y dureza, aun siendo menor su volumen.
17 Es reparable que teniendo allí cerca el valle de Pachacamac, fertilizado por el río del mismo nom¬ bre,
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