Novelas y teatro · Unidad 21 de 24
JORNADA SEGUNDA
Texto completo en español de una edición de dominio público con fuente y huella registradas.
Salen TEÓGENES y CARAVINO, con otros _tres_ numantinos, gobernadores de Numancia, y siéntanse.
TEÓG. Paréceme, varones esforzados, Que en nuestros da_ñ_os con rigor influyen Los tristes signos y contrarios hados, Pues nuestra fuerza humana desminuyen. Tiénennos los romanos encerrados, Y con cobardes manos nos destruyen. Ni con matar muriendo no hay vengarnos, Ni podemos sin alas escaparnos. Mirá si imagináis algún remedio Para salir de tanta desventura, Porque este largo y trabajoso asedio Sólo promete presta sepoltura. El ancho foso nos estorba el medio De probar con las armas la ventura, Aunque a veces valientes, fuertes brazos, Rompen mil _contrapuestos_ embarazos. CAR. ¡A Júpiter pluguiera soberano Que nuestra juventud sola se viera Con todo el cruel ejército romano Adonde el brazo rodear pudiera, Que allí al valor de la española mano La misma muerte poco estorbo hiciera Para dejar de abrir franco camino A la salud del pueblo numantino! Mas pues en tales términos nos vemos, Que estamos como damas encerrados, Hagamos todo cuanto hacer podemos Para mostrar los ánimos osados: A nuestros enemigos convidemos A singular batalla; que, cansados Deste cerco tan largo, ser podría Quisiesen acabarle por tal vía. Y cuando este remedio no suceda A la justa medida del deseo, Otro camino de intentar nos queda, Aunque más trabajoso a lo que creo: Este foso y muralla que nos #veda# El paso al enemigo que allí veo, En un tropel de noche le rompamos, Y por ayuda a los amigos vamos. N.1.° O sea por el foso, o por la muerte, De abrir tenemos paso a nuestra vida; Que es dolor insufrible el de la muerte, Si llega cuando más vive la vida. Remedio a las miserias es la #m#uerte, Si se acrecientan ellas con la vida, Y suele tanto más ser excelente Cuando se muere más honradamente. N.2.° Esta #in#sufrible hambre macilenta, Que tanto nos persigue y nos rodea, Hace que en vuestro parecer consienta, Puesto que temerario y duro sea; Muriendo, excusaremos tanta afrenta; Y quien morir de hambre no desea, Arrójese conmigo al foso, y haga Camino su remedio con la daga. N.3.° Primero que vengáis al trance duro Desta resolución que habéis tomado, Paréceme ser bien que desde el muro Nuestro fiero enemigo sea #avisado#, Diciéndole que dé campo seguro A un numantino y a otro su soldado, Y que la muerte de uno sea sentencia Que acabe nuestra antigua diferencia. Son los romanos tan soberbia gente, Que luego aceptarán este partido; Y si lo aceptan, #creo# firmemente Que nuestro #amargo# daño ha #f#enecido, Pues está #un# numantino aquí presente, Cuyo valor me tiene persuadido Que él solo contra tres de los romanos Quitará la victoria de las manos. Para morir, jamás le falta tiempo Al que quiere morir desesperado. Siempre seremos a sazón y a tiempo Para mostrar muriendo el pecho osado; Mas, porque no se pase en balde el tiempo, Mira si os cuadra lo que he demandado, Y, si no os parece, dad un modo Que mejor venga y que convenga a todo. TEÓG. Yo desde aquí me ofrezco, si os parece Que puede de mi esfuerzo algo fiarse, De salir a esta duda que se ofrece, Si por ventura viene a efectuarse. CAR. Más honra tu valor claro merece; Bien pueden de tu esfuerzo confiarse Más difíciles cosas, y aun mayores, Por ser el que es mejor de los mejores. #_Y pues tú ocupas el lugar primero_# De la honra y valor con causa justa, Yo, que en todo me cuento por postrero, Quiero ser el h#_e_#raldo de esta justa. N.1.° Pues yo con todo el pueblo me prefiero Hacer de lo que Júpiter más gusta, Que son los sacrificios y oblaciones, Si van con enmendados corazones. N.2.° Vámo#_no_#s, y con presta diligencia Hagamos cuanto aquí propuesto habernos. Antes que la pestífera dolencia De la hambre nos ponga en los extremos. Si tiene el cielo dada la sentencia De que en este rigor fiero acabemos, Revóquela, si acaso lo merece La presta enmienda que Numancia ofrece.
Vanse.
Salen dos numantinos vestidos como sacerdotes antiguos, y han de traer asido de los cuernos en medio un carnero grande, coronado de oliva y otras flores, y un paje con una fuente de plata y una toalla, y otro con un jarro de agua, y otros dos con dos jarros de vino, y otro con otra fuente de plata con un poco de incienso, y otros con fuego y leña, y otro que ponga una mesa con un tapete donde se ponga todo lo que hubiere en la comedia, en hábitos de numantinos; y luego los sacerdotes, dejando el uno el carnero de la mano, diga, y han de entrar TEÓGENES y muchos numantinos.
S.1.° Señales ciertas de dolores ciertos Se me han presentado en el camino, Y los canos cabellos tengo yertos. S.2.° Si acaso yo no soy mal adivino, Nunca con bien saldremos de esta impresa. ¡Ay, desdichado pueblo numantino! S.1.° Hagamos nuestro oficio con la priesa Que nos incitan los agüeros tristes. Poned, amigos, hacia aquí esa mesa. S.2.° El vino, incienso y agua que trujistes Poneldo encima, y apartaos afuera, Y arrepentíos de cuanto mal hicistes; Que la _#oblación#_ mejor y la primera Que se ha de ofrecer al alto cielo Es el alma limpia y voluntad sincera. S.1.° El fuego no le hagáis vos en el suelo, Que aquí viene brasero para ello, Que así lo pide el religioso celo. S.2.° Lavaos las manos y limpiaos el cuello. Dad acá el agua: ¿el fuego no se enciende? N. No hay quien pueda, señor#_es_#, encendello. S.2.° ¡Oh Júpiter! ¿Qué es esto que pretende De hacer en nuestro daño el hado esquivo? ¿Cómo el fuego en la tea no se enciende? N. Ya p#_a_#rece, señor, que está algo vivo. S.2.° Quítate afuera. ¡Oh flaca llama escura, Que dolor en mirarte tal recibo! ¿No miras cómo el humo se apresura A caminar al lado de Poniente, Y la amarilla llama, mal segura, Sus puntas encamina hacia el Oriente? ¡Desdichada señal, señal notoria Que nuestro mal y daño está patente! S.1.° Aunque lleven romanos la victoria De nuestra muerte, en humo ha de tornarse Y en llamas vivas nuestra muerte y gloria. S.2.° Pues debe con el vino ruciarse El sacro fuego, dad acá ese vino, Y el incienso también que ha de quemarse.
Rocía el fuego con el vino a la redonda, y luego pone el incienso en el fuego, y dice:
Al bien del triste pueblo numantino Endereza, ¡oh gran Júpiter!, la fuerza Propici#_a_#, del contrario amargo sino. Ansí como este ardiente fuego fuerza A que en humo se vaya el sacro incienso, Así se haga al enemigo fuerza Para que en humo, eterno padre inmenso, Todo su bien, toda su gloria vaya, Ansí como tú puedes y yo pienso; Tengan los cielos su poder a raya, Ansí como esta víctima tenemos, Y, lo que ella ha de haber, él también haya. S.1.° Mal responde el agüero; mal podremos Ofrecer esperanza al pueblo triste, _#Para salir del mal que poseemos#_.
Hácese ruido debajo del tablado con un barril lleno de piedras, y dispárese un cohete volador.
S.2.° ¿No oyes un ruido, amigo? Di, ¿no viste El rayo ardiente que pasó volando? Presa#_g_#io verdadero de esto fuiste. S.1.° Turbado estoy; de miedo estoy temblando. ¡Oh qué señales!, a lo que yo veo, ¡Qué amargo fin está#_n_# pronosticando! ¿No ves un escuadrón airado y feo? ¿Vees unas águilas feas que pelean Con otras aves en marcial rodeo? S.2.° Sólo su esfuerzo y su rigor emplean En encerrar las aves en un cabo, Y con astucia y arte las rodean. S.1.° Tal seña#_l vit_#upero y no la alabo, ¿Aguilas imperiales vencedoras? ¡Tú verás de Numancia presto el cabo! S.2.° Aguilas, de gran mal anunciadoras, Partíos, que ya el agüero vuestro entiendo, Ya e#_n_# efecto contadas son las horas. S.1.° Con todo, el sacrificio hacer pretendo De esta inocente víctima, guardada Para pagar el dios del gesto horrendo. S.2.° ¡Oh gran Pl#_u_#tón, #_a_# quien por s#_u_#erte dada _#Le fué la habitación#_ del reino oscuro Y el mando en la infernal _#triste#_ morada! Atapa la profunda escura boca Por do salen las tres fieras hermanas A hacernos el daño que nos toca, Y sian de dañarnos tan livianas Sus intenciones, que las lleve el viento, Como se lleva el pelo de estas lanas.
Quita algunos pelos del carnero y échalos al aire.
S.1.° Y ansí como te baño y ensangriento Este cuchillo #_en_# esta sangre pura, Con alma limpia y limpio pensamiento, Ansí la tierra de Numancia dura Se bañe con la sangre de romanos, Y aun los sirva también de sepoltura.
Sale por el hueco del tablado un DEMONIO hasta el medio cuerpo, y ha de arrebatar el carnero y volverse a disparar el fuego y todos los sacrificios.
S.2.° Mas ¿quién me ha arrebatado de las manos La víctima? ¿Qué es esto, dioses santos? ¿Qué prodigios son estos tan insanos? No #_os_# han entern#_eci_#do ya los llantos Deste pueblo lloroso y afligido, Ni la arpada voz de aquestos cantos; Antes creo que se han endurecido, Cual pueden inferir en las señales Tan fieras como aquí han acontecido. Nuestros vivos remedios son mortales; Toda nuestra pereza es diligencia, #_Y los bienes ajenos, nuestros males._# NUM. En fin, dado han los cielos la sentencia De nuestro fin amargo y miserable. No nos quiere valer ya su clemencia; Lloremos, pues es fin tan lamentable, Nuestra desdicha; que la edad postrera Dél y de nuestras fuerzas siempre hable.