Nuestra patria: libro de lectura para la educación nacional · Unidad 221 de 236
Unidad 221 · 460 CUADROS Y FASES DE LA VIDA ARGENTINA
Texto completo en español de una edición de dominio público con fuente y huella registradas.
460 CUADROS Y FASES DE LA VIDA ARGENTINA
tellano será otra vez, como lo fué en los siglos xvi y xvii, en la « época de oro » de la literatura española, el primer idioma del mundo.
180. A mí bandera.
1. Página eterna de argentina gloria, melancólica imagen de la patria, niícleo de inmenso amor desconocido
que en pos de ti me arrastras, ¿bajo qué cielo flameará tu paño que no te siga sin cesar mi planta?
2. Cuando el rugido del cañón anuncia el día de la gloria en la batalla,
tú, como el Ángel de la inmensa Muerte,
¡te agitas y nos llamas! I Allá voy, allá voy sobre las olas, allá voy, allá voy sobre la Pampa, bajo el cañón del enemigo injusto, a levantarte un trono en su muralla!
3. ¡Ah, que la sombra de la noche eterna me anuble para siempre la mirada,
si un día triste te verán mis ojos
huyendo en la batalla, página eterna de argentina gloria, melancólica imagen de la patria ! ,
Juan Chassaino.
181. La Libertad. I. DEFINICIÓN DE LA LIBERTAD
La libertad es el poder de ser buenos. La libertad es ía conquista de la inteligencia y el premio del patriotismo. La libertad no es, propiamente hablando, la fuente origi-
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nal del saber y de la moral, sino más bien una consecuencia rigurosa del sentido común y de las espontáneas virtudes de los pueblos. ¿Queréis ser libres? Aprended a serlo. Estudiad vuestros derechos y no olvidéis vuestros deberes. Sostened el orden, única garantía de la paz, y respetad las sagradas exigencias de la humanidad, y hasta sus mismas miserias. Son el patrimonio del hombre sobre la tierra, con el que debe cambiar, mejorando su suerte, y continuar indefinidamente en el camino del progreso a que lo impelen los designios de la Providencia.
Justo José de Urqüiza
II. LIBERTAD Y RESPONSABILIDAD
La libertad es responsabilidad. Responsabilidad del hombre ante su conciencia, ante la luz y la opinión de sus semejantes; por eso es por lo que, sólo después de adquirida la última convicción de haber dado exacto cumplimiento a sus obligaciones, nace para el individuo el uso seguro de su derecho.
La libertad así entendida será útil y fecunda en la práctica: si la opinión y la ley consagran como dogma que es tan obligatorio poner en acción nuestros derechos políticos como desempeñar estrictamente nuestros deberes. La libertad, en el fondo, se ha dicho, no es más que el orden durable establecido sobre el respeto de los deberes y el ejercicio de los derechos.
Los pueblos, como los individuos, que abandonan perezosamente lo que constituye la garantía de sus libertades, se jactarán en vano de su posesión. Tan grande bendición no se obtiene sino merced a incesante lucha, y no se conserva sino por el trabajo perseverante y la más severa moralidad.
Salvador Muíía del Carril.